Los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Dundee, en Escocia, sugieren que tomar decisiones importantes con el estómago vacío puede conducir a malas elecciones.

El estudio encontró que el hambre era un factor que alteraba significativamente la toma de decisiones de las personas, haciéndolas impacientes y más propensas a conformarse con una pequeña recompensa más inmediata.

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Recompensas más inmediatas

La investigación sugiere que tener hambre en realidad cambia las preferencias por las recompensas que no están relacionadas con la comida, y puede influir en otro tipo de decisiones, como las financieras o interpersonales.

A diferencia de las personas hambrientas, los individuos que comieron regularmente estaban más dispuestos a esperar para recibir un mayor beneficio.

Para el estudio, los autores formularon a un grupo de 50 participantes varias preguntas sobre alimentos, dinero y otras formas de recompensa. Estas encuestas se realizaron dos veces: en estado de saciedad y hambrientos.

Como era de esperar, las respuestas suministradas en cada caso revelaron que, en comparación a las personas saciadas, las personas que se saltaban una comida aceptaban recompensas de comida más pronto y más pequeñas.

A los participantes se les ofrecieron recompensas hipotéticas que podían obtenerlas ahora, o duplicarlas en el futuro. Cuando los sujetos comían normalmente y se encontraban en estado de saciedad, con regularidad estaban dispuestos a esperar 35 días para duplicar la recompensa.

Sin embargo, después de un día sin comer, esta disposición a esperar se desplomó a solo 3 días. Pero el resultado más sorprendente, según los investigadores, fue que el efecto de las decisiones miopes se extendió más allá de las preguntas relacionadas con los alimentos.

Los investigadores descubrieron que estar hambriento en realidad cambia las preferencias por recompensas completamente ajenas a la comida.

Otros tipos de decisiones

Esto indica que una reticencia a diferir la gratificación puede trasladarse a otros tipos de decisiones, como las financieras y las interpersonales.

Los investigadores observaron que el hambre fue un factor que influyó en decisiones más allá de las relacionadas con comida, como las financieras o interpersonales.

Sobre la base de estas observaciones, los investigadores creen que es importante que las personas sepan que el hambre podría afectar sus preferencias de maneras que no necesariamente predicen.

En última instancia, señalan los autores del estudio, un estómago vacío podría afectar las preferencias de las personas e influir en sus decisiones, por lo que existe el riesgo de que las personas en situación de pobreza tomen decisiones que afiancen su situación.

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Al respecto, el doctor Benjamin T. Vincent, investigador afiliado a la División de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Dundee y coautor del estudio, comentó:

“Descubrimos que hubo un gran efecto. Las preferencias de las personas cambiaron drásticamente de largo a corto plazo cuando tenían hambre. Este es un aspecto del comportamiento humano que podría ser explotado por los vendedores, por lo que las personas necesitan saber que sus preferencias pueden cambiar cuando tienen hambre”.

Referencia: Hunger increases delay discounting of food and non-food rewards. Psychonomic Bulletin & Review, 2019. https://doi.org/10.3758/s13423-019-01655-0

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