Las supersticiones han sido parte de nuestra vida desde tiempos inmemoriales. Ya hubieran sido rituales de guerra, para conseguir la prosperidad del hogar o para mantenernos protegidos contra las adversidades, la humanidad siempre ha tenido rituales a los que les atribuye un poder sobrenatural.

Asimismo, tal como existen algunas que son vistas bajo una luz positiva y beneficiosa para nosotros, otras no se muestran tan prometedoras. Estas últimas son las que vemos como “malos augurios” o causantes de “mala suerte”. Entre ellas, al mismo nivel de popularidad de evitar los gatos negros y nunca caminar por debajo de una escalera, se encuentra el pavor al viernes 13.

Sin embargo, más allá de su fama, son pocas o nulas las pruebas que demuestren que este día (o cualquiera de las acciones antes nombradas) realmente atraigan eventos negativos para las personas. A pesar de ello, esta creencia sigue tan arraigada que solo queda preguntarse de dónde ha salido y cómo ha logrado sobrevivir hasta nuestros días.

¿Cuánto tiene que ver el cristianismo con esta creencia?

Aunque no lo creamos, el cristianismo de la Edad Media fue uno de los principales nichos desde los cuales surgieron una gran variedad de supersticiones. Por ejemplo, el miedo que podamos tenerle a un inofensivo gato negro, se debe a que antes se los veía como acompañantes de las “brujas” e incluso como “encarnaciones demonios diabólicos”.

Cabe destacar que esta creencia abarcaba a todos los gatos y no solo a los de pelaje azabache. Afortunadamente, cada vez es menos lo que se cree en ella, por lo que estos animales pueden sentirse a salvo.

Por otro lado, la creencia del viernes 13 como una fecha que podría traer desgracias o negatividad no parece haber mermado con el tiempo. De hecho, a pesar de que las nuevas generaciones tienden a tomarlo a modo de broma, el hecho de que aún lo noten implica que en el fondo la creencia se mantiene muy arraigada.

Podríamos creer que esta superstición viene de la Biblia cristiana debido a la connotación negativa que en ella tienen ambos datos. El 13 es considerado de mala suerte ya que Judas Iscariote –quien delató a Jesús– era el treceavo discípulo de este. Asimismo, según el relato bíblico Jesús murió un viernes. Por lo que no es raro que la combinación de ambos números en ese entonces despertara desconfianza y negatividad.

Este viernes 13 coincide con una luna llena después de 13 años, ¿qué significado tiene?

¿Desde cuándo el viernes 13 es considerado de mala suerte?

Como ya lo mencionamos, la connotación negativa de ambos datos puede deberse a sus nada favorables referencias bíblicas. Luego, una serie de repercusiones y coincidencias han logrado que la idea cobre cada vez más fuerza.

Un ejemplo de ello es que la Orden de los Caballeros Templarios fue atrapada y asesinada en un viernes trece en los 1300, por orden del Rey Philip IV. Asimismo, en el “Cuento del capellán de monjas” (The nun’s priest’s tale) de The Canterbury Tales, también se hace referencia al viernes como un día sombrío en el que se junta todo lo malo. Actualmente, han sido innumerables también las películas y juegos que se han creado explotando el terror que puede causar esta temática.

¿Qué clase de cambios ha generado esta creencia en nosotros?

Con todo lo anterior, no es raro que la sociedad haya hecho cambios en su forma de comportarse a causa de las supersticiones. De hecho, incluso algunas personas han llevado esto a tal extremo que han desarrollado fobias como la triscaidecafobia (miedo al número 13), la figgatriscaidecafobia (terror al viernes) y la parascevedecatriafobia (pánico al viernes 13).

Asimismo, muchas construcciones tratan de crear edificios que evadan el piso 13, ya sea no llegando a él o saltándoselo en el conteo. Esto último es lo mismo que realizan algunos restaurantes también para no contar con una mesa trece. Por ese mismo motivo, hay personas que cuentan las escaleras que suben y deliberadamente evitan pisar el peldaño 13 para evadir la mala suerte.

En cualquiera de los casos, ninguna de las consecuencias negativas de este día, ni los efectos positivos que podría tener evitarlo han sido probados. No obstante, se han convertido en un modo de dar una relativa “tranquilidad” a las personas. Ya que les permite saber qué es lo que puede pasar y los rituales que deben seguir para “evitarlo”.

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