Hasta hace poco, la atención del mundo estuvo enfocada en la Amazonía brasileña, y no es para menos. Este año se registró una cantidad inédita de incendios forestales, alrededor del 76 por ciento más que durante el mismo período del año pasado.

Las imágenes aéreas mostraron la enorme destrucción en un ecosistema de vital importancia. Indudablemente, los incendios forestales registrados en el Amazonas en 2019 tendrán un impacto grande y duradero en el bosque y en el mundo en general.

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Sin rasgos necesarios

Si bien el avance del fuego fue controlado, los investigadores puntualizan que los problemas están lejos de estarlo. Muchos de los árboles que aún están vivos, morirán durante los próximos años, lo que le podría tomar al bosque miles de años para recuperar su capacidad actual de almacenar carbono.

Puede tomar cientos de años para que los árboles más grandes vuelvan a crecer y lleguen al dosel del bosque.

De acuerdo a los resultados de un reciente estudio, los árboles grandes que sobreviven a un incendio en el Amazonas mueren a una tasa casi ocho veces mayor que los árboles no expuestos al fuego, y la mayoría muere dentro de un período de ocho años después del incendio.

A diferencia de otros ecosistemas, como la sabana africana o los bosques de coníferas de Estados Unidos, que han evolucionado con incendios durante miles de años, las plantas y animales que viven en el Amazonas no tienen los rasgos necesarios para sobrevivir a un gran incendio y regenerarse. Esto se debe a que los incendios no eran muy comunes antes de que los humanos se establecieran en el área.

Los árboles en el Amazonas tienen una corteza relativamente delgada, por lo que durante un incendio, el calor puede dañar seriamente las células dentro del árbol, lo que termina por ser fatal.

Investigaciones anteriores en el Amazonas han encontrado que más del 40 por ciento de los árboles mueren hasta tres años después de un incendio. Esto significa que el carbono almacenado en sus troncos, ramas y hojas se libera a la atmósfera, ya sea mientras arde el fuego o más tarde cuando los árboles muertos se descomponen.

¿Recuperación posible?

Cuando los árboles grandes mueren, se produce una mayor entrada del sol y viento en el sotobosque (la capa protegida debajo del dosel), y algunas especies de plantas pueden volver a crecer y germinar a estas nuevas condiciones mejor que otras.

Los arboles del Amazonas no tienen los rasgos necesarios para sobrevivir a un gran incendio y regenerarse.

Esto a su vez puede atraer más herbívoros, como hormigas cortadoras de hojas, agutíes y ciervos. Al mismo tiempo, la pérdida de especies de plantas que producen frutos provoca una disminución en las poblaciones de especies que dependen de ellos para alimentarse, incluidos loros y monos.

Cuando los bosques húmedos como el Amazonas se queman por primera vez, pueden recuperarse parcialmente, pero no está claro cuánto tiempo les tomaría recuperarse por completo, o si eso es posible.

Esto se debe principalmente a que la mayoría de los árboles grandes de madera dura, que contienen la mayor cantidad de carbono, murieron a causa de los incendios, y a medida que el bosque vuelve a crecer, son reemplazados por árboles más pequeños, que son principalmente especies de madera blanda.

Estos árboles más pequeños crecen rápido, pero tienen una vida útil más corta (entre 5 y 30 años) y no acumulan mucho carbono en sus troncos.

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Puede tomar cientos de años para que las especies de madera dura más grandes vuelvan a crecer y lleguen al dosel del bosque. Sin más perturbaciones, existe la posibilidad de que el Amazonas regrese a su estado anterior, pero no en nuestro tiempo de vida.

Referencia: Drought-induced Amazonian wildfires instigate a decadal-scale disruption of forest carbon dynamics. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences, 2019. http://dx.doi.org/10.1098/rstb.2018.0043

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