Los resultados de una reciente investigación realizada por científicos de la Universidad de Saskatchewan (USask), en Saskatoon, Canadá, muestran cómo los insecticidas más utilizados en el mundo podrían ser, al menos en parte, responsables de una disminución dramática en las poblaciones de aves migratorias.

El estudio encontró que los gorriones de corona blanca que consumieron pequeñas dosis de un insecticida llamado imidacloprid, sufrieron pérdida de peso y retrasos en su migración, efectos que podrían dañar severamente las posibilidades de supervivencia y reproducción de las aves.

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Efectos evaluados

En lo que representó el primer experimento para rastrear los efectos del ampliamente utilizado insecticida neonicotinoide en las aves en la naturaleza, el equipo de investigadores capturó 24 gorriones de corona blanca (Zonotrichia leucophrys) mientras migraban desde México y el sur de los Estados Unidos a Canadá y Alaska.

Los investigadores señalan que incluso un ligero retraso podría afectar las posibilidades de un gorrión de encontrar una pareja y reproducirse.

El equipo alimentó a la mitad de esas aves con una dosis baja del insecticida y la otra mitad con una dosis ligeramente más alta. Otras 12 aves fueron capturadas y dosificadas con aceite de girasol, pero sin pesticidas.

Los investigadores dosificaron a las aves en el laboratorio con cantidades cuidadosamente medidas de pesticidas mezcladas con aceite de girasol. En la naturaleza, las aves pueden alimentarse de semillas recubiertas con imidacloprid.

Como explica la bióloga Christy A. Morrissey, investigadora afiliada a la Escuela de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la USask y coautora del estudio:

“La dosis más alta que le dimos a cada ave es el equivalente a si comieran una décima parte de una sola semilla de maíz recubierta con pesticida. Francamente, estas dosis fueron minúsculas”.

Quedándose atrás

A pesar de las bajas dosis administradas, los investigadores evidenciaron que en cuestión de horas, las aves dosificadas comenzaron a perder peso y comieron menos alimentos. Las aves que recibieron la mayor cantidad de imidacloprid (3.9 miligramos por kilogramo de masa corporal) perdieron el 6 por ciento de su masa corporal en seis horas. Eso es alrededor de 1,6 gramos para un ave cuyo peso promedio es de 27 gramos.

Los agricultores usan semillas recubiertas con neonicotinoides para proteger sus cultivos, pero podrían dañar a las aves que inadvertidamente se alimentan de ellas.

Adicionalmente, el seguimiento de las aves reveló que los gorriones tratados con pesticidas también se retrasaron al continuar su migración a sus zonas de apareamiento de verano. En este aspecto, los autores del estudio fueron enfáticos en señalar que incluso un ligero retraso podría afectar las posibilidades de un gorrión de encontrar una pareja y reproducirse.

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Estos hallazgos sugieren que los insecticidas neonicotinoides, ya implicados en la caída de las poblaciones de abejas, también podrían contribuir a la disminución de las poblaciones de aves cantoras en América del Norte.

Los investigadores resaltan que de 1966 a 2013, las poblaciones de casi las tres cuartas partes de las especies de aves de tierras de cultivo en todo el continente, han disminuido precipitadamente.

Referencia: A neonicotinoid insecticide reduces fueling and delays migration in songbirds. Science, 2019. https://doi.org/10.1126/science.aaw9419

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