Varios arbovirus como el chikungunya, el dengue y, más recientemente, el virus del Zika, cuya propagación se produce por la picadura de mosquitos infectados, causan estragos en la población, especialmente en los países en vía de desarrollo.

Mientras continúan los intentos de crear vacunas efectivas y rentables, el control de los mosquitos vectores sigue siendo un objetivo de suma importancia. Debido a que los métodos tradicionales de control, como los insecticidas, han perdido eficacia, se han buscado alternativas, siendo los métodos basados ​​en manipulaciones genéticas los más atractivos y buscados activamente.

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Provocar un colapso

En este sentido, el gobierno de Brasil ha impulsado un programa basado ​​en la genética, que involucra la liberación de una cepa del mosquito Aedes aegypti (OX513A) que fue modificada transgénicamente para ser homocigótica, de modo que sus crías murieran antes de llegar a la edad adulta.

Los investigadores señalan que la mezcla de la cepa transgénica y la población nativa no representa un riesgo conocido para la salud humana.

El objetivo del programa, que se llevó a cabo en un lapso de dos años en la ciudad de Jacobina, en el estado de Bahía, era liberar a decenas de millones de estos mosquitos transgénicos en la naturaleza para que superaran a los machos residentes y provocaran un colapso de la población general de mosquitos.

La cepa de mosquitos transgénicos procede de una cepa cubana que se cruzó con otra de proveniente de México, desarrollada por una empresa de biotecnología inglesa. Las pruebas de laboratorio habían demostrado que las hembras que se apareaban con los machos genéticamente modificados solo produjeron descendencia en aproximadamente el 3 por ciento, y los sobrevivientes fueron débiles y se creía que no podían reproducirse.

Sin embargo, una investigación realizada por científicos de la Universidad de Yale encontró que los mosquitos transgénicos liberados en Jacobina se han criado con éxito y transmitido sus genes a la población nativa de mosquitos.

Resultado inesperado

Como explica el investigador Jeffrey R. Powell, profesor de ecología y biología evolutiva en la Universidad de Yale y parte del equipo que realizó el estudio:

“La afirmación era que los genes de la cepa de liberación no entrarían en la población general porque la descendencia moriría. Eso obviamente no fue lo que sucedió”.

Las pruebas de laboratorio habían demostrado que las hembras que se apareaban con los machos genéticamente modificados no producían descendencia viable.

El estudio mostró no solo que las crías de los mosquitos transgénicos se habían reproducido, sino que la población de mosquitos en Jacobina ahora es una mezcla de sus tipos originales más los de Cuba y México, lo que probablemente conduzca a una población más robusta.

Después de un declive inicial, la población de mosquitos se recuperó 18 meses después de la introducción de los machos genéticamente modificados, lo que los investigadores especulan se debió a que las hembras comenzaron a evitar el apareamiento con los machos modificados, alimentando un rebote en la población.

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Los investigadores puntualizan enfáticamente que la mezcla de la cepa transgénica y la población nativa no representa un riesgo conocido para la salud humana.

Si bien, como demostró el estudio, esta iniciativa no tuvo el resultado esperado, eso no desalienta a los investigadores que siguen esforzándose por encontrar formas efectivas de controlar las poblaciones de mosquitos y las enfermedades que trasmiten.

Referencia: Transgenic Aedes aegypti Mosquitoes Transfer Genes into a Natural Population. Scientific Reports, 2019. https://doi.org/10.1038/s41598-019-49660-6

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