Muchos países africanos se han visto muy afectados por la enorme brecha que separa a los sectores más y menos favorecidos de su sociedad. Esta tiene incidencias no solo en las ganancias monetarias de cada uno, sino también en sus niveles educativos y en el posible acceso que tengan o no a la salud.

Este último caso se ha vuelto altamente notorio en uno de los países del continente conocido como Ghana. En él, se presenta un altísimo número de muertes infantiles teniendo que, de cada 1.000 niños, 50 no llegan a cumplir los 5 años.

La mortalidad infantil es más frecuente cuando las madres no están educadas y no cuentan con las herramientas para descubrir los centros de asistencia que el niño necesita o no pueden acceder a ellos.

Ello ha despertado un gran revuelo, sobre todo porque este índice de mortalidad se ve reflejado en las familias no-educadas con menos recursos. Por este motivo, los investigadores de la Universidad de Ghana, de la Universidad de Columbia en Estados Unidos y del Centro de Investigación de Salud de Navrongo en el norte de Ghana se dedicaron a realizar estudios para identificar medios para cerrar esta enorme brecha que separa a la sociedad ghanesa.

Así es como realizaron el estudio

Para poder determinar una forma de evitar que el índice de mortalidad infantil fuera tan diferente entre ambos sectores, el equipo planteó la posibilidad de ofrecer un acceso a la atención médica gratuita en las comunidades afectadas. Ello concuerda con algunas iniciativas realizadas por el gobierno de este país, pero que no recibieron un trato uniforme, por lo que no fueron tan efectivas como lo habrían podido ser.

Con esto en mente, el equipo del que la doctora Ayaga A.Bawah forma parte se encargó de presentar y hacer seguimiento a 4 casos distintos. El primero medía la incidencia que podía tener, en la disminución de la mortalidad infantil, la presencia de enfermeras calificadas en una comunidad.

Como contraparte, también se entrenaron voluntarios que formarían parte del equipo de asistencia de cada poblado. Asimismo, el otro grupo contó tanto con la presencia de enfermeras como de voluntarios. Finalmente, el último se trató de un control en el que no se implementó ningún tipo de medida.

Los servicios de enfermería podrían cambiar por completo el panorama

Luego de realizar esta investigación, el equipo constituido por la doctora Bawah y los académicos James F. Phillips, Patrick O. Asuming, Elizabeth F. Jackson, Paul Walega, Edmund W. Kanmiki, Mallory C. Sheff y Abraham Oduro, publicó los resultados de su estudio en SSM – Population Health. Estos fueron dados a conocer al público desde diciembre del año pasado.

Allí se exponía que la presencia de enfermeras en las comunidades no solo ayudó a disminuir la mortalidad infantil en los sectores más desfavorecidos, sino que igualó el número con la de aquellos con una mejor posición económica. Como consecuencia, en cuanto a salud, los servicios de enfermería han permitido casi cerrar por completo la breca que separa a ambos sectores.

Por otro lado, la presencia de voluntarios solo tuvo un efecto notoriamente positivo en los niños educados y de un estatus social más cómodo. En resumen, es posible notar que la mejor alternativa para lograr una equidad entre los grupos, es la presencia de enfermeras calificadas en todas las comunidades.

Esto es lo que ha hecho el gobierno de Ghana

Como lo habíamos mencionado, el gobierno no se ha hecho de la vista gorda con esta problemática. Incluso, ha intentado implementar algunas medidas para solucionar esta situación.

Por ello, no es sorpresa que hayan visto con mucho interés los resultados de esta investigación. Gracias a ella, ahora el Estado no solo cuenta con el Instituto Nacional de Reducción de la Pobreza, sino que ha este se le ha sumado una nueva iniciativa inspirada en el estudio antes mencionado conocida como Community-based Health Planning and Services (CHPS) o, en español, Planeamiento y Servicios de Salud basados en la Comunidad.

La idea es comenzar en pequeño e instaurar eficientemente este nuevo sistema de enfermería en unas pocas comunidades del país. A la larga, estas servirían de ejemplo para las demás y poco a poco se podría expandir el alcance del programa hasta que cubriera cada poblado del país. Aún esta iniciativa está en sus primeras etapas, pero podría tener un gran beneficio para la salud general en Ghana y, sobre todo, para la esperanza de vida de sus niños.

Referencia:

Does the provision of community health services offset the effects of poverty and low maternal educational attainment on childhood mortality? An analysis of the equity effect of the Navrongo experiment in Northern Ghana: https://doi.org/10.1016/j.ssmph.2018.100335

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