¿Te imaginas que una sola persona sea la responsable de poblar prácticamente todo un país? Pues te tenemos noticias: esto realmente sucedió.

En el año 2003, un estudio reveló que el cromosoma Y de 0,5% de la población masculina del mundo, es decir, aproximadamente 16 millones de hombres en total, presentaba características similares muy inusuales. Todos estos provenían de Asia y acorde al patrón de variación dentro de dicho linaje, los investigadores descubrieron que el origen de la propagación fue hace unos 1000 años en Mongolia, y que el responsable de ellos podría ser nada más y nada menos que el luchador Genghis Khan.

Este hombre pasó a la historia por ser el conquistador mongol que unificó las tribus nómadas del norte de Asia y fundó el primer Imperio mongol, uniendo a China, Turquía, Turkestán, Irán, Irak y parte de Rusia. Sin embargo, no solo se le conoce por eso, sino porque durante su vida acumuló a unas 36 esposas y se sabe que en sus conquistas estuvo con muchas mujeres más. De hecho, no se sabe con exactitud la cantidad de hijos que tuvo.

Y a pesar de que parezca imposible que 16 millones de personas sean descendientes directos de un solo hombre, hay que evaluar las circunstancias en las que inició toda esta propagación.

El legado genético

En realidad, los científicos atribuyen esta expansión genética a un nuevo tipo de selección social que se desarrolló específicamente durante la época en la que Genghis Khan estableció su imperio.

Las conquistas de Khan en Asia se caracterizaron por la matanza de los vencidos por su ejército, y luego de cada lucha, la recompensa de los soldados eran saqueos y violaciones. En la época, esta destrucción fue implacable, de hecho, se supone que Irán y el sistema de riego de Mesopotamia naufragaron por la furia de los mongoles, a tal punto que les tomó siglos recuperarse a sus niveles anteriores de productividad.

Quizás el pensamiento de la época podría explicarse más claramente en esta cita atribuida al propio Genghis Khan:

“La mayor alegría para un hombre es derrotar a sus enemigos, conducirlos ante él, quitarles todo lo que poseen, ver a sus seres queridos llorar, montar a caballo y sostener a sus esposas e hijas en sus brazos”.

Además de esto, en la época los hombres eran muy prolíficos. De hecho, se ha registrado que Tushi, el hijo mayor de Khan, tuvo 40 hijos, y uno de sus nietos, Kubilai Khan, tuvo al menos 22 descendientes. Se dice que este último también escogía a 30 vírgenes al año para que estuvieran con él.

“Super-Y”

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron las muestras de sangre hechas en un periodo de 10 años en más de 40 poblaciones alrededor del imperio mongol. Se utilizó el cromosoma Y porque este pasa de padres a hijos sin alteraciones, al menos que haya una mutación a la cual se le denomina “marca”.

Estas “marcas” son las que ayudaron a los investigadores a rastrear el origen del linaje, al cual se remonta a mil años atrás y se le atribuye a Khan debido a su gran  influencia en la población. Sin embargo, podría ser otro el responsable de todo este asunto.

Otros grandes fértiles

Debido a que se desconoce el lugar de descanso de los restos de Khan, no es posible verificar si él es el poseedor de este cromosoma Y tan esparcido, y, a pesar de que las pistas nos dirigen hasta él, hay otros candidatos que bien podrían ser los causantes reales de este legado.

Culturalmente, los hombres poderosos de la época, debido a su posición social, podían tener más de una mujer y esparcir su descendencia para asegurar su legado. Es por esto que el otro candidato a ocupar el puesto del mayor prolífico de la historia es Giocangga, abuelo de Nurhaci, quien lideró a la tribu Jurchen desde 1616 hasta 1626. Acorde a una investigación del British Wellcome Trust Sanger Institute, este hombre podría ser el ancestro directo de más de 1,5 millones de hombres, principalmente en el noreste de China.

Aún así, es muy complicado analizar los genes de personas que vivieron hace mil años, por lo que las pistas culturales podrían darnos la evidencia suficiente para darle el puesto a los cromosomas de Khan como los responsables del legado.

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