El Alzheimer es una de las enfermedades que por largos años ha acompañado a la humanidad. Es temida por muchos debido a las nefastas consecuencias que tiene en la psique de quienes la padecen.

En estados avanzados la persona podría incluso dejar de reconocer a su familia y a las personas que ama. Asimismo, también podría llegar al funesto caso de no recordar cómo valerse por sí misma y necesitar constantes cuidados de un tercero experimentado.

Cuando está a estas alturas, es simplemente imposible ignorarla o combatirla. Sin embargo, si se detecta de forma temprana podría llegar a hacerse algo al respecto.

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Ello muchas veces puede volverse una tarea complicada ya que el Alzheimer se ha destacado por ser una enfermedad en un principio silenciosa. Es decir, ella puede comenzar a afectar al organismo y la mente del individuo no solo años sino décadas antes de que se muestren los primeros síntomas.

Como una forma de combatir esta incertidumbre, los científicos han estado intentando descubrir algún indicio temprano de la misma. Ahora, se ha descubierto que, lo que necesitábamos para saber más sobre la enfermedad, estuvo siempre a simple vista.

Una mirada nos lo dirá todo

Aunque suene como una afirmación más poética que científica, la verdad es que los nuevos descubrimientos de la medicina la ratifican. Ellos aseguran que las reacciones de dilatación de la pupila de una persona pueden revelar los estados tempranos del Alzheimer.

Esto debido a que el proceso de dilatación de la pupila viene manejado por un área de la anatomía cerebral conocida como Locus cerúleo (LC). Esta se encuentra específicamente en el tallo cerebral y está ampliamente relacionado con procesos como la vigilia y el estrés.

Por ello, podemos ver que tiene un gran protagonismo en la forma en la que recibimos los estímulos del ambiente y cómo los interpretamos. Abstrayéndonos un poco, se podría que esta parte del cerebro se encarga en muchos casos de medir la forma en la que interactuamos con el ambiente, por esto, de verse afectada, podríamos desarrollar problemas cognitivos como lo es el Alzheimer.

Será una prueba tan económica como poco invasiva

Con este descubrimiento, es posible desarrollar una prueba que permita medir los riesgos de sufrir de Alzheimer a través de la dilatación de las pupilas. Dicha evaluación consiste en medir la expansión de las mismas cuando las personas se encuentran realizando tareas que requieran un esfuerzo cognitivo –en estos casos, mientras mayor sea la dificultad, también lo debería ser la dilatación.

El bio-marcador del Alzheimer puede verse manifestado en las personas que registran una mayor dilatación de la pupila en una misma tarea de la considerada “normal” –obtenida a través de un grupo control probadamente sano. Con ello, sería posible determinar la presencia de un deterioro cognitivo incluso años antes de que este pueda causar daños severos o irreparables en la mente de los que la padecen.

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Asimismo, al tratarse de una prueba casi meramente observacional los costos de la misma no deberían ser muy elevados. Por si fuera poco, no cuenta con mecanismos invasivos por lo que tampoco le causará ningún estrés adicional al organismo ni a los componentes específicos que son observados. Gracias a ello, es casi imposible que esta evaluación genere efectos adversos en los pacientes.

Estas son las mentes detrás de la investigación

El descubrimiento de esta posibilidad y su publicación se la debemos al doctor William S.Kremen y a los otros 12 miembros del equipo de investigación. Sus hallazgos se publicaron en la segunda semana de septiembre de este año en Neurobiology of Aging. Gracias a ellos, no solo se ha podido unir el bio-marcador del Alzheimer a una manifestación física temprana, sino que se ha desarrollado un nuevo método a través del cual, a la larga, comenzar a detectarla y tratarla tempranamente para disminuir el número de individuos que padecen esta enfermedad y las consecuencias que esta puede tener en ellos.

Referencia:

Pupillary dilation responses as a midlife indicator of risk for Alzheimer’s Disease: Association with Alzheimer’s disease polygenic risk: https://doi.org/10.1016/j.neurobiolaging.2019.09.001

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