Muchos están al tanto de que en el pasado, la Tierra fue habitada por enormes animales conocidos en la actualidad como dinosaurios, y que estos se extinguieron luego de que un asteroide se estrellara contra nuestro planeta hace 66 millones de años. ¿Pero alguna vez se ha explicado con certeza qué fue lo que ocurrió en ese entonces?

Un equipo de científicos quiso conocer más sobre el incidente, por lo que tomó una serie de muestras tomadas del enorme cráter escondido debajo de la península de Yucatán y el Golfo de México, de más de 150 kilómetros de diámetro, para estudiarlas y describir cronológicamente los eventos posteriores al impacto.

Las rocas del cráter Chicxulub

El inmenso cráter Chicxulub fue descubierto por Antonio Camargo Zanoguera y Glen Penfield, dos geofísicos que trabajaban en Yucatán para la empresa de Petróleos Mexicanos y se encontraban en búsqueda de yacimientos de petróleo a finales de la década de 1970.

El cráter Chicxulub, en Yucatán, resultante del impacto del asteroide que acabó con la vida de los dinosaurios y otra variedad de especies. Este marcó el final del Cretácico-Paleógeno y dio lugar al primer día de la era Cenozoica en la Tierra.

A pesar de que en su momento, no se creyó que se tratara de un cráter de impacto, el cráter Chicxulub alberga evidencia de un hito importante en la historia terrestre. El choque de ese asteroide provocó la extinción en masa del Cretácico-Paleógeno, la cual incluyó no solo a los dinosaurios, sino otras formas de vida como lagartos, serpientes, mamíferos, entre muchos otros.

Pero esta vez, el geólogo Sean Gulick de la Universidad de Texas en Austin y un robusto equipo de investigadores utilizaron muestras tomadas del núcleo del cráter en 2016 para reconstruir la historia del impacto.

Los investigadores seleccionaron el sitio de perforación para el estudio de manera estratégica partiendo de algunos fundamentos del impacto de objetos contra la Tierra. Explican que cuando un asteroide del tamaño del que impactó la región de Chicxulub, de casi 10 kilómetros de diámetro, impacta un planeta, el material se rasga desde debajo de la superficie de este y se dispersa en el aire, creando una cadena montañosa circular dentro del cráter.

Por supuesto, los efectos del choque van mucho más allá de estos con semejante tamaño. De hecho, la agitación desencadena una serie de desastres naturales que van desde tsunamis en los océanos y la expulsión de grandes cantidades de escombros a la atmósfera, como si sacudiéramos un gran objeto.

Ahora bien, James Witts, geólogo de la Universidad de Nuevo México, señala que este sitio no fue el primer núcleo de perforación en la zona, pero su selección para este estudio se basó en su cercanía al anillo máximo, es decir, la cadena montañosa mencionada anteriormente, el lugar más inmediato en el que se sintieron los efectos del impacto.

“Este no es el primer núcleo de perforación de Chicxulub, pero debido a su posición en el anillo máximo, que es esencialmente una cadena de montañas creadas en los momentos posteriores al evento de impacto, proporciona una imagen realmente única del tipo de procesos geológicos dinámicos que operaron en escalas de tiempo cortas”.

Fenómenos devastadores en la Tierra

Según la investigación, minutos después de que el asteroide chocara contra la Tierra, la roca subyacente del sitio se destrozó y dio lugar a un enorme cráter con un anillo de pico, el cual se cubrió rápidamente por más de 70 pies de rocas que se habían derretido por el calor de la colisión.

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Una hora después, se depositó una capa de suevita, una roca formada principalmente de material fundido y similar al vidrio, de 10 metros de espesor sobre el anillo. Horas después, se había incrementado la cantidad se sedimentos depositados y su grosor era de 80 metros.

Los autores recalcan también que en los minuto y horas posteriores al impacto, oleadas de agua de mar volvieron al cráter arrastrando a su paso unos 260 pies adicionales de roca fundida y la situaron sobre la ya acumulada.

La colisión también dio lugar a un tsunami resultante de la ola del borde llegó al cráter e introdujo un nuevo material dentro del hueco, una capa de grave de arena muy fina y rica en hidrocarburos aromáticos policíclicos recubiertos por fragmentos de carbón.

“La generación de un profundo cráter abierto al océano permitió una rápida inundación y tasas de acumulación de sedimentos entre las más altas conocidas en el registro geológico. La sección de alta resolución proporciona información sobre los efectos ambientales del impacto”.

La llegada de este asteroide generó una serie de incendios forestales que arrastraron bosques enteros, que luego fueron ahogados por las enormes olas resultantes del impacto.

Las temperaturas se elevaron sustancialmente incluso a más de 1,500 kilómetros de distancia del cráter, “a distancias más largas, la eyección también podría haber provocado incendios por calentamiento por fricción a medida que llovía en la atmósfera“, según indica Gulick.

No está demás destacar que durante la historia de la humanidad, no se han registrado eventos tan catastróficos como en aquel momento. Con ello, queda más que claro que el primer día del Cenozoico en el que el planeta sufrió una serie de fenómenos devastadores que marcaron el fin del reinado de los dinosaurios. Estos y otros detalles se publicaron recientemente en la revista académica Proceedings of the National Academy of Sciences.

Referencia:

The first day of the Cenozoic. https://www.pnas.org/content/early/2019/09/04/1909479116#abstract-2

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