Desde pequeños, nuestros padres nos hablan de lo importante que es acostarse a dormir temprano y dormir lo suficiente, sobre todo a largo plazo. Y aunque muchos jóvenes mantienen esta tendencia, lo cierto es que conforme pasan los años y llegan más responsabilidades, quizás no siendo lo suficientemente planificados para abordarlas a tiempo, es probable que se adquieran malos hábitos de sueño.

Pero también pasa que, aunque nos acostemos temprano, nuestras preocupaciones simplemente no dejen nuestra mente y cuerpo relajarse para poder dormir. Es entonces cuando vamos a la cama a las nueve de la noche, y son las once, aún estamos despiertos pero ahora no pensando en lo que ocurrió durante el día, sino en que quedan apenas seis horas de sueño. En este punto, la situación puede volverse estresante y en lugar de estimularnos para caer rendidos en ronquidos, en realidad nos mantiene mucho más activos de lo que deberíamos.

Entonces recurrimos a la vieja confiable: Internet. Tecleamos en el buscador de Google “técnicas para dormir mejor”, “cómo dormir mejor”, “cómo evitar el insomnio” y demás búsquedas similares y encontramos una variedad de artículos sobre el tema. Quienes lo hayan hecho, habrán encontrado consejos como no dormir durante el día, no mirar pantallas al menos dos horas antes de dormir, comer como mínimo unas horas antes de dormir, evitar hacer otras actividades en la cama, así como mantener los horarios.

Muchos de estos consejos están basados en estudios científicos bien planteados, por lo que no deben subestimarse si desean aplicarlos. Sin embargo, una nueva investigación ha revelado un nuevo método que podría ayudar en nuestra irónicamente ardua tarea de descanso: mantener el optimismo.

El optimismo te ayuda a dormir más y mejor

Al reducir los pensamientos reflexivos, las preocupaciones y la ansiedad por el día a día, el optimismo puede ayudar a mejorar la calidad y la duración del sueño.

En un artículo anterior, hablamos de un estudio que planteaba que ser optimista parecía estar relacionado con una mayor longevidad. A pesar de que aún no está claro como específicamente esta forma de pensar puede influenciar el tiempo que vivimos, el nuevo hallazgo, publicado en la revista Journal of Behavioral Medicine parece dar fe de que los factores psicológicos y sociales juegan un papel crucial, en conjunto con lo hábitos saludables.

Hasta el momento, no se había estudiado la posible influencia del optimismo sobre la mejora del sueño. Por lo que un equipo de investigadores se propuso analizar los datos del estudio de Desarrollo de riesgo de arterias coronarias en adultos jóvenes (CARDIA). Se trata de un proyecto que ha estado examinando la salud del corazón de una diversa población de jóvenes estadounidenses durante más de 30 años.

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En esta ocasión, se usaron los datos de 3,500 participantes de 32 a 51 años de los que se recopilaron durante una visita de seguimiento entre los años 2000 y 2001, y nuevamente cinco años después.

Durante dichos encuentros, los participantes completaron una encuesta de 10 ítems especialmente diseñada para medir su nivel de optimismo. En estas, debieron calificarse como “Siempre soy optimista sobre mi futuro” o “Casi no espero que las cosas salgan bien”.

Para estudiar sus hábitos de sueños, los investigadores proporcionaron monitores de actividad a un grupo más pequeño de participantes, que debieron usarlos durante dos periodos de tres días, separados por un año. De esta forma, pudieron recopilar datos sobre la duración de su sueño y la presencia de algún tipo de inquietud mientras dormían.

Encontraron que por cada aumento de la desviación estándar en la encuesta de optimismo, las personas tenían un 78 por ciento más de probabilidad de haber tenido un sueño de alta calidad. De hecho, estas personas probablemente habían dormido lo suficiente, entre seis y nueve horas durante cada noche.

Los beneficios del optimismo

Ser optimista no solo puede protegernos de enfermedades cardiovasculares, sino también ayudarnos a lidiar mejor con el estrés y dormir mejor.

Hasta ahora, se pensaba que el sueño y el optimismo funcionaban de manera independiente cuando se trataba de mejorar la salud. Sin embargo, el mecanismo por medio del cual el optimismo hace a las personas más longevas puede estar relacionado con esta capacidad de mejorar el sueño pero más allá de eso, con la capacidad de algunas personas de manejar el estrés al ser más optimistas.

Con este estudio, se ha corroborado que el optimismo no solo funciona como un mecanismo protector de la salud fisiológica humana, al reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y las tasas de recuperación post operatoria luego de cirugías complejas.

No conforme con ello, el optimismo puede incluso estimular a los pacientes a seguir y culminar sus tratamientos, lo cual reduce el riesgo de recaídas ante alguna enfermedad, o incluso su empeoramiento.

Al ayudarnos a descansar, es probable que las personas que sufran de ansiedad o que presenten actitudes muy pesimistas frente a la vida se muestren mucho más interesadas en cambiar su forma de pensar.

Es más probable que los optimistas se involucren en un afrontamiento activo centrado en problemas e interpreten eventos estresantes de manera más positiva, reduciendo la preocupación y los pensamientos reflexivos cuando se están quedando dormidos y durante todo su ciclo de sueño“, explicó la Dra. Rosalba Hernández, autora principal y profesora de trabajo social en la Universidad de Illinois.

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Y curiosamente, aunque los expertos indiquen que mantener una actitud optimista puede ayudarnos a mejorar nuestro sueño, podría decirse que el efecto también podría ser en sentido inverso. Cuando dormimos bien, nuestros niveles de cortisol, la hormona del estrés, pueden reducirse y elevar los de la del bienestar, y así quizás sea más fácil mantener el optimismo.

En ciertos casos específicos, desvelarse o dormir poco gracias a un nuevo proyecto o una semana ajetreada de exámenes, puede que sea necesario. Pero en realidad debemos evitar que esto se haga un hábito frecuente para evitar la alteración de nuestros ciclos circadianos que, como hemos dicho en otras oportunidades, son tan importantes para una existencia saludable.

Hay una extensa variedad de razones valederas por las que tener una mejor actitud ante la vida puede ayudarnos a ser más saludables. El estrés es algo con lo que debemos lidiar casi todas las personas, sobre todo al llegar a la adultez. Aprender a manejarlo no es una tarea que nos debamos saltar, y la mejor forma de comenzar, es siendo optimistas. Entonces podremos dormir mejor y ahorrarnos malestares tanto psicológicos como físicos.

Referencia:

The Association of Optimism with Sleep Duration and Quality: Findings from the Coronary Artery Risk and Development in Young Adults (CARDIA) Study. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/08964289.2019.1575179

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