Es extremadamente común que en eventos en los que la vida se ve amenazada, como en los accidentes, situaciones de emergencia y otros momentos de shock repentino, provoquen una singular percepción de desaceleración extrema del tiempo.

Se ha propuesto que el efecto de ralentización temporal puede ser un “truco” neurológico o psicológico que nuestros antepasados ​​desarrollaron como una ayuda para la supervivencia.

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Adaptación evolutiva

Este truco aumenta nuestras posibilidades de sobrevivir a situaciones de emergencia, porque nos da más tiempo para responder a la situación; en este sentido, se podría considerar el efecto de ralentización temporal como una adaptación evolutiva.

El efecto de desaceleración del tiempo puede deberse a un cambio abrupto hacia un modo diferente de conciencia.

Otra sugerencia es que el efecto de desaceleración del tiempo en situaciones extremas se debe a la mayor cantidad de impresiones y percepciones que la mente absorbe durante estos momentos.

Parece ser el caso de que una mayor información ralentiza la percepción del tiempo. Cuando una persona está asustada o siente que su vida corre peligro, un área del cerebro llamada amígdala se vuelve más activa, estableciendo un conjunto adicional de recuerdos; de esta manera, los eventos aterradores están asociados con recuerdos más ricos y densos, y cuanto más memoria se tenga de un evento, más tiempo se cree que tomó.

Sin embargo, en situaciones de accidente y emergencia, esto podría ser fácilmente un efecto en lugar de una causa. Es decir, un sentido del tiempo más lento puede ser la razón por la cual somos capaces de absorber muchas más impresiones y crear recuerdos más detallados.

Una tercera explicación es que el efecto de desaceleración del tiempo se debe a un cambio abrupto hacia un modo diferente de conciencia.

Estados de consciencia

El sentido normal del paso del tiempo es una función de nuestro estado normal de conciencia. Hay muchas variedades de estados de conciencia “alterados” en los que el tiempo se ralentiza drásticamente, como los que se informan en estados de meditación profunda o bajo la influencia de drogas psicodélicas como el LSD.

Cuando una persona siente que su vida corre peligro, un área del cerebro llamada amígdala se vuelve más activa, estableciendo un conjunto adicional de recuerdos.

También hay algunos estados alterados en los que el tiempo parece pasar muy rápido, como la hipnosis y los estados de “flujo”. Todos estos estados muestran que nuestro sentido normal del paso del tiempo no es absoluto o fijo, sino que es una construcción psicológica, que depende de un cierto “modo” de conciencia.

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Más específicamente, las percepciones radicalmente diferentes del tiempo se deben a la disolución de nuestro sistema de estructuras y procesos psicológicos que constituyen nuestro estado mental “normal”.

Este sistema constituye lo que percibimos que somos y experimentamos el mundo a través de él casi todo el tiempo. Pero ocasionalmente este auto-sistema se disuelve, y repentinamente experimentamos el mundo –y a nosotros mismos– de una manera completamente diferente, en la que la percepción del tiempo se altera.

Referencias:

Time slows down during accidents. Frontiers in Psychology, 2012. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2012.00196

Distortions of Subjective Time Perception Within and Across Senses. Plos One, 2008. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0001437

Psychological and neural mechanisms of subjective time dilation. Frontiers in Neuroscience, 2011. https://doi.org/10.3389/fnins.2011.00056

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