Todos sabemos por cuenta propia o por el testimonio de un conocido lo molestas y dolorosas que pueden resultar las úlceras estomacales. Por suerte, en la actualidad existen tratamientos antibacteriales diseñados para eliminar esta dolencia.

No obstante, cada vez son más los casos que se presentan en los que el tratamiento no cumple con todas las expectativas debido a la recién adquirida resistencia de las bacterias. En este caso, específicamente, estamos hablando de conocida como Helicobacter Pylory. Durante los últimos años, al menos el 30% de sus variantes han comenzado a desarrollar mayor resistencia a los tratamientos antibacterianos que existen.

Por este motivo, esta situación ha llamado la atención de los investigadores de las universidades de Oregon y Stanford. En un estudio titulado “Helicobacter pylori detecta el blanqueador (HOCl) como quimioatrayente usando un quimiorreceptor citosólico”, estos dieron a conocer sus más recientes descubrimientos. El trabajo salió a la luz a finales del pasado mes de agosto y reveló que la resistencia de la bacteria está mucho más relacionada con la lejía de lo que podríamos imaginarnos.

¿Por qué la lejía?

Esta es probablemente la pregunta que todos nos hacemos al escuchar sobre este descubrimiento. Básicamente, se debe a que el cuerpo humano la produce como un componente de los glóbulos blancos cuando desea combatir posibles bacterias o virus que atacan al organismo.

Así es, el mismo componente que utilizamos para limpiar la casa también lo produce nuestro organismo para mantener limpio nuestro cuerpo. Hay que entender que físicamente ambos compuestos no son iguales, pero en cuanto a composición química sí lo son, por lo que tienen los mismos efectos cuando se trata de luchar contra las bacterias.

Por ello, la H. Pylori ha tenido la oportunidad de estar expuesta a este y desarrollar defensas. Ahora, algunas de ellas hasta disfrutan de los ambientes con altas concentraciones de “cloro” dentro del organismo.

¿Cómo se aprovecha la H. Pylory del blanqueador?

Dentro del estudio, los investigadores Arden Perkins, Dan A. Tudorica, Manuel R. Amieva, S. James Remington y Karen Guillemin notaron que la bacteria dependía de una proteína especial para sobrevivir a las altas concentraciones de cloro. Esta última ha sido identificada como TlpD.

Con ella, las bacterias no solo pueden descubrir los tejidos inflamados del organismo –en los que el blanqueador abunda como una medida para eliminar la infección de la zona–, sino que también son capaces de moverse con mayor rapidez. Esto último debido a que la TlpD facilita que los flagelos similares a colas de la bacteria se muevan con más facilidad y permitan que esta última de desplace a través de la lejía.

¿Qué podemos hacer ahora con este nuevo conocimiento?

La Helicobacter pylori se trata de una bacteria que no solo se asocia con las úlceras estomacales, sino que también puede convertirse en el origen de padecimientos más serios como el cáncer gástrico y otros tipos. Por ello, el conocimiento de la misma y de cómo se desarrolla puede llegar a ser de gran importancia si deseamos combatirla con eficacia.

Para el momento, los investigadores del estudio aseveran que para el 2050 puede que ocurra una pandemia de bacterias inmunes o muy resistentes a los tratamientos antibacteriales actuales. Por este motivo, insisten en que adquirir conocimientos como estos sobre estos organismos podrían ayudarnos a evitar consecuencias más graves a futuro.

Referencia:

Helicobacter pylori senses bleach (HOCl) as a chemoattractant using a cytosolic chemoreceptor: https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3000395