La leucemia linfocítica crónica (CLL) es un tipo de cáncer que afecta la sangre y la médula ósea, la una sustancia suave y esponjosa dentro de los huesos que produce células sanguíneas.

La CLL es el resultado de varias mutaciones en el ADN de las células que producen sangre. Aunque se desconoce la causa exacta de estas alteraciones genéticas, se sabe que estos cambios en el ADN ocurren en el transcurso de una vida, a diferencia de otros cambios genéticos que se transmiten antes del nacimiento.

Glóbulos blancos inmaduros

La CLL ocurre cuando los glóbulos blancos no maduran completamente. Esto significa que no pueden combatir las infecciones adecuadamente y se acumulan en la médula ósea impidiendo que los glóbulos blancos sanos tengan espacio para prosperar, una situación problemática ya que los glóbulos blancos sanos son cruciales para combatir las enfermedades.

Nuevos enfoques terapéuticos han demostrado tener el potencial de una lograr una supervivencia prolongada, incluso hay perspectivas de lograr una cura para esta enfermedad.

Algunas personas tienen un mayor riesgo de desarrollar CLL. La enfermedad es más común en hombres que en mujeres, y es más probable que afecte a los mayores de 60 años. De hecho, casi el 80 por ciento de los diagnosticados con CLL son sexagenarios o mayores. Los caucásicos también tienen más probabilidades de desarrollar este tipo de cáncer.

Junto con la raza y el género, los antecedentes familiares de CLL u otros trastornos sanguíneos, así como la exposición a ciertos químicos como los herbicidas e insecticidas también parece aumentar el riesgo.

Hay dos formas de CLL. Las células para cada forma son ligeramente diferentes, pero los médicos solo pueden hacer esta distinción luego de analizarlas en un laboratorio. Una forma de CLL progresa muy lentamente, y una persona puede no necesitar tratamiento por algún tiempo. La segunda forma progresa más rápidamente y se considera más severa.

Nuevos enfoques

Es posible que el tratamiento no sea necesario de inmediato si los resultados de la biopsia de médula ósea, pruebas de imagen y análisis de sangre revelan una etapa temprana con bajo riesgo. La edad, el riesgo de enfermedad y los síntomas juegan un papel importante para ayudar a determinar las opciones de tratamiento.

Alrededor del 80 por ciento de los diagnosticados con la enfermedad son tienen más de 60 años.

En general, la leucemia linfocítica crónica tiene una alta tasa de supervivencia, pero varios factores influyen en su pronóstico, incluyendo la etapa de la enfermedad y qué tan bien el paciente responde al tratamiento.

Algunos estudios muestran que en pacientes más jóvenes sin tratamiento previo, que gozan de buena salud general y que tienen ciertos marcadores celulares favorables, la quimioterapia combinada llamada FCR (una terapia que combina los fármacos fludarabina, ciclofosfamida, rituximab) ha demostrado ser muy prometedora.

Aunque la leucemia linfocítica crónica se ha mantenido incurable con los tratamientos estándar, los enfoques terapéuticos más recientes, como la quimioinmunoterapia o el trasplante de células madre, tienen el potencial de una lograr una supervivencia prolongada, incluso hay perspectivas a mediano plazo de contar con una cura para esta enfermedad.

Referencias:

Trends in long-term survival of patients with chronic lymphocytic leukemia from the 1980s to the early 21st century. Blood, 2007. https://doi.org/10.1182/blood-2007-12-129379

The impact of complex karyotype of the overall survival of patients with relapsed chronic lymphocytic leukemia treated with idelalisib plus rituximab. Leukemia, 2019. https://doi.org/10.1038/s41375-019-0533-6