Siendo niños, de seguro te castigaron al menos una vez. Si miras un poco hacia atrás y analizas las diferentes ocasiones en que ocurrió, seguro notarás que una penitencia fue más dura que otra.

Podríamos pensar que la magnitud del castigo era proporcional a nuestra travesura, pero puede que no siempre fuera así. En su lugar, esta pudo ser influenciada por el contexto en que se encontraban nuestros padres al momento en que nos portamos mal, y siendo más específicos, las personas que le rodeaban.

Y es que, como hemos dicho en oportunidades anteriores, los demás pueden tener una importante influencia sobre nosotros, ya sea para bien o para mal, y esto ha sido comprobado una vez más por la ciencia.

Un equipo de investigadores ha confirmado que cuando una persona se encuentra dentro de un grupo destinado a decidir el castigo de otra, esta suele ser mucho más punitiva a como si estuviera solo.

Las personas son más punitivas en grupo

El equipo realizó cinco experimentos con casi 400 participantes. En cuatro de ellos, se enfocaron en analizar la disposición de las personas para castigar a otras que se comportaron de manera egoísta en tareas económicas. El otro, por su parte, se basó en determinar el castigo más adecuado a imponer a los autores hipotéticos de algunos delitos de gravedad diversa.

Durante los experimentos, los investigadores también midieron las diferencias en la parcialidad a la hora de juzgar la situación. Así pues, en algunos casos le dieron la instrucción al tomar de decisiones de servir como jurado imparcial, mientras que en otros, la instrucción fue que se pusiera en el lugar de la víctima, imaginando ser también víctima de una oferta engañosa o un crimen simulado.

En los cinco experimentos, los participantes pudieron decidir, bien solos o como miembros del grupo, si castigar o no al criminal. El resultado fue que cuando había más personas a favor del castigo dentro del grupo al cual pertenecía el tomador de decisiones, otros participantes se hicieron un 40 por ciento más punitivos.

Las personas pueden reunirse en un grupo e intensificarse por las otras personas en su grupo para comportarse de una manera que normalmente no estarían solos, incluso volviéndose más punitivos“, explica el investigador principal Oriel FeldmanHall, profesor asistente de cognición, lingüística, y ciencias psicológicas en la Universidad de Brown.

Según el autor, esta tendencia a aplicar castigos más severos se mantuvo aún cuando el participante en cuestión jugaba el papel de víctima o de jurado imparcial dentro del experimento.

Y no solo ello, también la jerarquía de los integrantes del grupo tuvo influencia en la decisión de castigo. Las víctimas fueron influenciadas más fácilmente por las decisiones de sus pares de castigar, mientras que los miembros del jurado tomaron decisiones grupales a una tasa menor que las víctimas.

Los investigadores descubrieron que los participantes se guiaron por la opinión de sus pares para valorar el castigo a imponer, y fueron especialmente cautelosos al tomar decisiones cuando su opinión distaba mucho de la de los demás.

¿Es mejor tomar la decisión solo o en grupo?

Según Jae-Young Son, un estudiante de doctorado en el laboratorio de FeldmanHall y primer autor de esta investigación, delegar una responsabilidad como esta a grupos de personas tiene sus ventajas. Entre ellas, la posibilidad de agrupar los diferentes puntos de vista para tomar una decisión que satisfaga de manera justa. Sin embargo, “también introduce el peligro de que las personas se ajusten a las preferencias del grupo”.

“En contextos del mundo real, como un jurado, existe la posibilidad de que ser parte de un grupo haga que todos los miembros del grupo sean menos cautelosos acerca de sus decisiones; eso puede ser suficiente para convencer a algunas personas de conformarse con la opinión de la mayoría, y eso crea mayorías cada vez más grandes que finalmente convencen a todos los demás”.

Observados en un contexto real, como el de un juzgado, estos resultados pueden ser preocupantes y llevarnos a dudar de la justicia. Sin embargo, estas tendencias pueden servir como una herramienta evolutiva. Tal como indica la autora, “mirar a otras personas y cómo abordan un dilema de la justicia puede, aunque no siempre, ser algo útil”. Todo depende del contexto.

Referencia:

Crowdsourcing punishment: Individuals reference group preferences to inform their own punitive decisions. https://www.nature.com/articles/s41598-019-48050-2