Cráneos de una fosa común en Yaroslavl, con evidentes signos de violencia. Fuente: Institute of Archaeology, Russian Academy of Sciences.

En 1238, los mongoles invadieron la ciudad de Yaroslavl, lo que desencadenó una batalla violenta y sanguinaria en la que murieron cientos de personas. Tras la masacre, muchos de los cadáveres fueron arrojaron en fosas comunes sin ningún tipo de criterios para ello, lo cual contradecía los rituales de la época.

Pero una de las fosas en particular llamó la atención de los investigadores. Esta había sido cavada a propósito, mientras que las otras estaban ubicadas en los sótanos de las casas y las zonas que habían sido incendiadas.

Indagando en este tema, un equipo de científicos hizo varios análisis genéticos a los cadáveres que se encontraban en ella y encontraron una trágica historia familiar de dicha época. Dentro de ella, tres de los muertos eran dos mujeres y un hombre joven, que resultaron ser parientes cercanos: madre, hija y nieto.

Los investigadores anunciaron su hallazgo en la octava Lectura de Alekseyev, una conferencia internacional celebrada del 26 al 28 de agosto en el Instituto de Investigación Anuchin y el Museo de Antropología de Moscú.

Madre, hija y nieto dentro de una fosa de muerte

Izquierda: larvas de moscas encontradas en la fosa común. Derecha: Reconstrucción gráfica del individuo de la fosa No. 79. Crédito: Sergey Nikitin/nstitute of Archaeology, Russian Academy of Sciences.

Asya Engovatova, subdirectora del Instituto de Arqueología, RAS, y directora de excavaciones en el sitio de la ciudad de Yaroslavl, comenta que este estudio, además de aclarar la imagen general de la caída de dicha ciudad en 1238, también revela la tragedia de una familia.

El equipo aplicó diferentes pruebas de ADN para determinar si entre los cadáveres había algún tipo de conexión sanguínea y encontraron este caso de tres individuos relacionados genéticamente.

Compartían ciertas características del cráneo, pero lo más resaltante fue que los tres esqueletos mostraban signos de espina bífida. Este es un defecto de nacimiento de carácter hereditario que altera la forma común de la médula espinal.

Según los resultados, los cuerpos corresponden a una abuela de 55 años o más, su hija de 30 a 40 años y su nieto, un joven de unos 20 años de edad. Pero además de ello, también se encontró a otro familiar enterrado en una fosa común vecina.

Probablemente eran hacendados ricos

La tumba que contenía los tres cuerpos era una de las nueve fosas de muerte en Yaroslavl, dentro de las cuales arrojaron más de 300 cadáveres luego de la masacre de los mongoles. En esta, había también otros 15 cuerpos y estaba ubicada en una granja dentro de una ciudadela en el centro de la ciudad.

Según indican, gran parte de esta zona se quemó durante la invasión mongola, pero a pesar de ellos los edificios y algunos artefactos que lograron conservarse sugieren que esta pudo funcionar como una hacienda de ricos.

“La ubicación de la finca en el centro de la ciudadela lo confirma, al igual que los hallazgos arqueológicos realizados en la finca. Incluso se encontró un sello colgante. Esta bien podría ser la familia que poseía la rica granja excavada a 3 metros de la tumba”.

Y de hecho, los investigadores encontraron más evidencia de ello. Al observar sus dientes, encontraron caries dentales más avanzada que en la otra gente del pueblo. Partiendo de ello, intuyen que la dieta de esta familia incluía elevados niveles de carbohidratos o azúcares, probablemente provenientes de miel, por ejemplo, lo cual indica un alto nivel económico.

No fueron enterrados de inmediato

Los investigadores han confirmado que la masacre tuvo lugar en febrero de 1238, sin embargo, en su estudio encontraron evidencia de que estos cadáveres no fueron enterrados de inmediato dentro de los pozos de muerte.

Se ha confirmado que la invasión mongola ocurrió en febrero de 1238, sin embargo, los cadáveres resultantes no fueron enterrados en las fosas comunes sino hasta varios meses después. Foto: Invasión mongola de Rusia (miniatura del siglo XVI).

Tomando en cuenta las especies y etapas de vida de los gusanos preservados en los restos, es probable que las moscas hayan puesto sus huevos en medio de un clima cálido, el cual habría llegado mucho después del mes de febrero.

Engovatova alega que estas personas fueron asesinadas y sus cuerpos permanecieron sobre la nieve durante bastante tiempo antes de ser colocados en las fosas comunes, posiblemente entre abril y junio:

“Estas personas fueron asesinadas y sus cuerpos permanecieron acostados en la nieve durante bastante tiempo. En abril o mayo, las moscas comenzaron a multiplicarse en los restos, y a fines de mayo o principios de junio, fueron enterrados en un pozo en la granja, que es donde probablemente habían vivido”.

La mayoría de los cadáveres encontrados en las fosas exhibían signos de haber sufrido una muerte violenta en sus huesos, así como heridas sin cicatrizar. De hecho, encontraron huesos quemados, lo que confirma que hubo fuego en la ciudad durante la invasión y deja evidencia de los horrores que se cometieron entonces.

Referencia:

Genes reveal kinship between 3 victims of Mongol army in 1238 massacre. https://mipt.ru/english/news/genes_reveal_kinship_between_3_victims_of_mongol_army_in_1238_massacre

Conferencia científica internacional dedicada a la memoria de los académicos V.P. Alekseeva y T.I. Alekseeva. https://www.archaeolog.ru/media/2019/konferencii_2019/alekseevskie_chteniya/8%20%D0%90%D0%BB%D0%B5%D0%BA%D1%81%D0%B5%D0%B5%D0%B2%D1%81%D0%BA%D0%B8%D0%B5%20%D1%87%D1%82%D0%B5%D0%BD%D0%B8%D1%8F%202019%20%D0%BC%D0%B0%D1%82%D0%B5%D1%80%D0%B8%D0%B0%D0%BB%D1%8B.pdf