Aplicación de gotas de la solución líquida con iones de fosfato de calcio sobre un diente humano. Foto: Universidad de Zhejiang.

Los dientes son parte importante de nuestra tarjeta de presentación, y el estado en que estos se encuentren dice mucho de nuestros hábitos y preocupación por nuestra salud y cuidado personal.

Para los padres es un deber, quizás uno de los mas importantes, enseñar a sus hijos a llevar una correcta higiene dental desde la infancia, a fin de evitar el problema bucal más común entre las personas de todo el mundo: la caries. Esta puede ocurrir por diferentes factores, pero uno de los más frecuentes es el deterioro del esmalte dental.

El esmalte dental, también llamado tejido adamantinado, es una cubierta compuesta por hidroxiapatita. Este es el mineral más duro del cuerpo humano, y además de en los dientes, se encuentra presente también en los huesos, aunque en menor proporción.

El detalle con esta magnífica cubierta es que es insustituible, y al perderse, las personas se hacen mas propensas a desarrollar caries, por lo que su sustitución o regeneración ha sido un objeto de estudio para la ciencia durante varios años. Pero tal parece que ha surgido una alternativa para dichos casos, según indica una publicación reciente en la revista científica Science Advances.

Un equipo de investigadores de China ha informado el desarrollo de una solución líquida que puede estimular la regeneración del esmalte dental dañado por medio de un material que simula el proceso natural de mineralización de la superficie externa que protege nuestras piezas dentales.

¿Por qué el esmalte dental no puede regenerarse?

Antes que nada, recordemos que casi todo es finito en esta vida. Pero a pesar de ello, mientras esta dura, nuestro cuerpo cuenta con mecanismos de restauración que nos permiten sanar heridas, recuperarnos de una enfermedad o simplemente sentirnos más descansados durante la mañana.

Pero no todo funciona así en el cuerpo humano, y qué mejor ejemplo que el de los dientes, nuestra eficiente e infravalorada herramienta de alimentación. El esmalte que los recubre se forma como resultado de un proceso de biomineralización en el que intervienen células llamadas ameloblastos.

Estas células se encargan de secretar proteínas que van formando un recubrimiento externo en la superficie de las piezas en nuestra boca, que van endureciéndose hasta conformar un escudo translúcido, de color blanco o gris azulado.

El problema es que los ameloblastos son como asesinos seriales: simplemente llegan en un momento, cumplen su función y desaparecen. Estas células están presentes únicamente durante el desarrollo de los dientes, que bien sabemos, luego de mudarlos, no vuelven a salirnos. Esto implica que una vez que crecen, nuestros dientes no tienen ningún mecanismo natural por medio del cual auto repararse en caso de alguna lesión.

Iones de fosfato de calcio para regenerar el esmalte dental

Como mencionamos al principio, esta ha sido un área de estudio muy compleja para los científicos. En varias oportunidades, estos han intentado abordar una variedad de enfoques que permitan la remineralización artificial del esmalte coaxial. Sin embargo, estos han fracasado debido a lo difícil que es replicar la estructura cristalina del esmalte a nivel de laboratorio.

Pero tal parece que se ha encontrado una solución potencial para dicho problema. Los investigadores utilizaron un nuevo tipo de grupos de iones de fosfato de calcio de apenas 1.5 nanómetros de diámetro. Los sumergieron en una solución de etanol junto con una sustancia química conocida como trietilamina para estabilizar sus partículos y evitar su aglomeración.

“Aquí revelamos que un material diseñado racionalmente compuesto por grupos de iones de fosfato de calcio puede usarse para producir una capa precursora para inducir el crecimiento cristalino epitaxial del esmalte apatita, que imita la biomineralización de la frontera amorfo-cristalina del desarrollo del tejido duro en la naturaleza”.

La solución tomó una consistencia similar a la de un gel, y entonces los científicos procedieron a aplicar sobre dientes humanos donados por pacientes. Observaron que las pequeñas partículas de iones de fosfato de calcio se fusionaron con la estructura del esmalte nativo, formando así un recubrimiento muy similar al esmalte dental.

En el lado izquierdo, una parte del diente no reparada (más oscuro) y en el lado derecho, el diente reparado (más claro) luego de la aplicación del gel. Fuente: Universidad de Zhejiang.

Esta nueva capa es prácticamente indistinguible, y llegó a ser igual de duro que la original. Los autores indican que esta logró un grosor de hasta 2.8 micrómetros en un periodo de apenas 48 horas.

Nuestro esmalte recién regenerado tiene la misma estructura y propiedades mecánicas similares que el esmalte nativo“, aseguró Zhaoming Liu, coautor de la investigación.

Por supuesto, este recubrimiento e vrio cientos de veces más delgado que una capa completa de esmalte dental natural. Sin embargo, los investigadores se mantienen optimistas en que la repetición del proceso con la solución de iones de fosfato de calcio podría aumentar el espesor del mismo. Así también, no descartan la posibilidad de mejorar el material con este fin.

“Esperamos lograr un nuevo crecimiento del esmalte dental sin usar empastes que contengan materiales totalmente diferentes y esperamos, si todo va bien, comenzar los ensayos en personas en uno o dos años”.

¿Este nuevo gel es seguro?

Pero como ocurre con todos los nuevos descubrimientos, estos deben pasar por una serie de pruebas posteriores que garanticen su eficiencia y seguridad. Los investigadores aseguran que la trietilamina, un compuesto que es de especial preocupación por su toxicidad, se evapora en etanol durante el proceso, por lo que no debería ser riesgoso en caso de aplicarse.

Por el momento, los investigadores están evaluando su funcionamiento en ratones, conscientes de que la llevada de este gel regenerador del esmalte dental sea implementado en un entorno clínico formal.

Y culminamos este artículo citando al investigador biomédico, Chen Haifeng, de la Universidad de Pekín, que recomienda la prevención como la primera medida para preservar la salud de nuestros dientes. “Nunca debemos esperar hasta que el daño esté hecho. Nuestros dientes son un milagro de la naturaleza. El reemplazo artificial nunca hará el trabajo tan bien“. Y cuánta razón tiene: es mejor prevenir que lamentar.

Referencia:

Repair of tooth enamel by a biomimetic mineralization frontier ensuring epitaxial growth. https://advances.sciencemag.org/content/5/8/eaaw9569