La homosexualidad ha acompañado a las sociedades desde sus primeros momentos. De hecho, se ha presentado en todas las civilizaciones que se han desarrollado con el paso del tiempo.

No obstante, lo que ha variado es el nivel de aceptación que esta pudo tener. Por ello, mientras que en unas era mal visto, señalado y hasta castigado, en otras era considerado un evento totalmente común. Actualmente, el mundo está haciendo esfuerzos por unificar esta postura y conseguir que las personas homosexuales sean aceptadas y tratadas con respeto en todas partes.

Sin embargo, esta no se trata de una tarea fácil. Sobre todo cuando muchas personas aún tienen la creencia de que esto se trata simplemente de una elección y que, quienes son homosexuales, solo tienen que poner de su parte para superarlo. Para combatir un pensamiento tan cerrado, la ciencia se ha abocado a probar que existe una relación entre la genética humana y la homosexualidad. Hasta la fecha se han realizado una gran variedad de estudios que cada vez arrojan más luces sobre este tema.

¿Desde cuándo se ha presentado esta teoría?

Como lo hemos mencionado, la presencia de las conductas homosexuales en el ADN ha sido la postura contrapuesta a aquella que asegura que se trata de un “problema” mental. Sin embargo, en comparación con los años que tiene la humanidad, el estudio de la misma comenzó en una fecha relativamente reciente hace más de 20 años, en 1993.

El investigador en jefe, Dean Hamer, logró relacionar efectivamente los comportamientos homosexuales a una parte del cromosoma X. De esto, consiguieron identificar el marcador polimórfico Xq28. En el experimento, lograron concluir que tenía una incidencia de al menos en un subcomponente del comportamiento homosexual este marcador podía llegar a tener incidencia con un 99% de seguridad estadística.

El comportamiento homosexual es un hecho natural

Por otra parte, otros estudios han buscado comprender el cerebro y los genes humanos a y través de los animales. No es secreto para nadie que ya se ha probado que más de 450 especies presentan en su estado natural comportamientos homosexuales.

Sin embargo, en otras investigaciones como las realizadas por Dongkyu Park en el 2010, es posible ver la incidencia de encimas en el comportamiento sexual, específicamente aplicado en los animales que tienen el organismo más similar al nuestro, los ratones. En ellos, se probaron los efectos de la encima fucose mutarotase.

Esta fue reducida a cero en algunas hembras de la especie, lo que también provocó una reducción de la tirosina hidoxilasa en las neuronas. Ello pudo dar como consecuencia que estas a pesar de ser fértiles, no buscaran a los machos y que además, presentaran comportamientos masculinos.

Antes de este, un estudio realizado en el 2007 y publicado en Nature – International Journal of Science también trató la conducta sexual de los roedores. No obstante, en su caso se encontraron en la presencia o no de la proteína Trpc2.

En el caso de las hembras, su falta las hizo desarrollar comportamientos específicos de los machos y abandonar los femeninos. Por otra parte, su ausencia en los machos de la especie disminuyó su agresividad contra otros del mismo sexo. Asimismo, hizo que estos no mostraran diferencias entre su preferencia sexual por hembras o machos, siendo capaces de intentar montar a cualquiera de los dos.

¿Existe eso del “gen gay”?

Ya con todo lo que hemos mencionado anteriormente, es más que notorio el hecho de que no existe un único gen encargado de esta definición. De hecho, se podría concluir que es una contribución de diferentes elementos y componentes del organismo que se unen para dar como resultado estas tendencias sexuales.

Para poder afirmar esto con más bases, Andrea Ganna dirigió recientemente uno de los más grandes estudios de asociación del genoma completo orientado al descubrimiento de los marcadores que puedan indicar la homosexualidad. Como resultado, fueron capaces de identificar cinco loci autosómicos (dos para ambos sexos, dos masculinos únicamente y uno solo femenino) que se relacionan con la regulación hormonal y olfativa que, a su vez, puede tener influencia en la atracción de hombres y mujeres por su mismo sexo.

Si la mayoría no tiene descendencia, ¿cómo sobreviven los genes?

Gracias a todo lo anterior, cada vez es más difícil refutar que estos comportamientos vengan asociados con la genética. Sin embargo, saber que provienen de allí puede generarnos una duda más grande.

Si las parejas homosexuales no suelen tener hijos, ¿cómo se transmiten los genes a las siguientes generaciones? Esta pregunta también ha sido respondida por la ciencia.

Un estudio realizado en el 2016 y publicado en Archives of Sexual Behavior por Giorgi Chaladze se dedicó a comprender cómo los genes homosexuales masculinos se trasmiten a través de las generaciones. Como resultado, logró notar que los hombres heterosexuales actúan como portadores del gen que se manifestará en su descendencia o alguna parte de su círculo familiar cercano.

Referencias:

Male-like sexual behavior of female mouse lacking fucose mutarotase: https://bmcgenet.biomedcentral.com/articles/10.1186/1471-2156-11-62

A functional circuit underlying male sexual behaviour in the female mouse brain: https://www.nature.com/articles/nature06089

Large-scale GWAS reveals insights into the genetic architecture of same-sex sexual behavior: DOI: 10.1126/science.aat7693

A linkage between DNA markers on the X chromosome and male sexual orientation: DOI: 10.1126/science.8332896

Genome-Wide Association Study of Male Sexual Orientation: https://www.nature.com/articles/s41598-017-15736-4

Heterosexual Male Carriers Could Explain Persistence of Homosexuality in Men: Individual-Based Simulations of an X-Linked Inheritance Model: https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10508-016-0742-2