Un equipo de investigadores de instituciones brasileñas y británicas confirmó, a través de una expedición, la existencia de un santuario de árboles gigantes en la Amazonía.

El santuario, formado por árboles de Dinizia excelsa, popularmente conocido como Angelim Vermelho, se encuentra en el bosque estatal de Paru, en la frontera entre los dos estados amazónicos. El árbol más grande del grupo puede medir 88 metros de altura y 5,5 metros de circunferencia.

Un ejemplar excelso

El majestuoso Dinizia excelsa es un árbol semideciduo de copa abierta que generalmente crece entre 50 a 60 metros de altura. Se trata de uno de los árboles más grandes de la selva tropical, que se cosecha por su fuerte y duradera madera.

Debido a su ubicación dentro del bosque, el gigante no está amenazado por los incendios que asolan grandes áreas del Amazonas.

El descubrimiento de árboles gigantes en la región fue realizado por investigadores de la Universidad Federal de Jequitinhonha y los Valles Mucuri (UFVJM) en Minas Gerais, en colaboración con investigadores de las universidades británicas de Cambridge y Swansea.

Los investigadores estaban llevando a cabo un estudio aéreo de detección remota en asociación con el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) en la región, cuando encontraron datos que llamaron la atención. Se trataba de árboles más altos de los que normalmente se encuentran en la selva amazónica. Para indagar a profundidad, el equipo decidió organizar una expedición a la zona para identificar los árboles.

En busca del “tesoro”

La expedición partió de Laranjal do Jari, en el sur de Amapá el 13 de agosto, y viajó 220 kilómetros por el río Jari. Después de la llegada del equipo, que contó con la colaboración de los residentes de la comunidad de Iratapuru para llegar al sitio, comenzó el trabajo de ingresar al tupido y denso bosque.

En la expedición los investigadores identificaron un árbol de 88 metros de altura y 5,5 metros de circunferencia.

El primer grupo, conformado por 15 árboles, estaba ubicado a aproximadamente 1 kilómetro de la orilla izquierda del río Jari. Además de estos, otros grupos ya habían sido diagnosticados por el sistema remoto, sin embargo, fue a unos 10 kilómetros bosque adentro, que el equipo encontró “la gema” que buscaban: un imponente árbol cuya altura se estimó en 88 metros, lo que lo convierte en el árbol más alto de la selva amazónica.

Los investigadores resaltan que debido a su ubicación dentro del bosque, el gigante no está amenazado por los incendios relacionados con la deforestación que asolan grandes áreas del Amazonas.

Como explica el investigador Eric Bastos Gorgens, profesor de la UFVJM:

“El riesgo de verse afectado por los incendios es prácticamente cero. La región es muy remota, lejos de cualquier concentración humana, la más cercana está a 220 kilómetros”.

Los investigadores señalan que la baja densidad efectiva de Dinizia excelsa en el bosque no perturbado, aproximadamente 0,1 árboles por hectárea, indica que grandes áreas de bosque lluvioso deben ser preservadas para mantener poblaciones mínimas viables de estos esplendorosos árboles.

Referencia: The giant trees of the Amazon basin. Frontiers in Ecology and the Environment, 2019. https://doi.org/10.1002/fee.2085