Todos los seres vivos de la Tierra, desde las bacterias hasta los humanos, están conectados y representan la suma de su correspondiente historia evolutiva de aproximadamente 3.500 millones de años.

El concepto de la llamada “escalera de la vida” o Scala Naturae, es decir, la idea de que todos los seres vivos pueden ser vistos como representantes de varios grados de “perfección”, con los seres humanos en la cúspide de esta jerarquía biológica, es una idea que se popularizó a mediados del siglo XIX y que persiste en la actualidad.

Representación icónica

Probablemente la famosa imagen de un chimpancé que se endereza gradualmente y progresa a través de varios homínidos hasta llegar a ser un ser humano moderno, sea la representación más icónica de esta idea, pero se trata de una visión errónea.

La teoría de Darwin no presupone ninguna dirección especial en la evolución; asume cambio gradual y diversificación.

Estas imágenes tergiversan cómo funciona realmente el proceso de evolución y corren el riesgo de reforzar los conceptos erróneos en la población.

Eso se debe a que esta vista se equivoca tres puntos principales. Primero, sostiene que la naturaleza está organizada jerárquicamente. En segundo lugar, contempla dos criterios de organización: las cosas progresan de lo simple a lo perfecto y de lo primitivo a lo moderno; y en tercer lugar, supone que no hay etapas intermedias entre niveles en esta jerarquía.

Al menos desde Darwin, la idea del mundo de los científicos se organiza a través de transiciones: de moléculas inanimadas a la vida, de organismos anteriores a diferentes tipos de plantas y animales, y así sucesivamente. Toda la vida en la Tierra es producto de transformaciones graduales, que se diversificaron y dieron lugar a la exuberancia de organismos que hoy conocemos.

Sin dirección especial

De acuerdo a esta visión, todos los organismos actuales están igualmente evolucionados y todavía están afectados por la selección natural. Entonces, una estrella de mar y una persona, por ejemplo, están a la vanguardia de la evolución de sus planes particulares de construcción, y comparten un ancestro común que vivió hace unos 580 millones de años.

Una representación lineal de la evolución puede confirmar falsas ideas preconcebidas sobre la evolución.

La teoría de Darwin no presupone ninguna dirección especial en la evolución. Asume cambio gradual y diversificación. Dado que la evolución sigue funcionando hoy, todos los organismos actuales son los más evolucionados de su tipo.

La caricatura inmensamente popular de la evolución original del ilustrador Edward Linley Sambourne, publicada en Almanaque de Punch de 1882, combinó dos conceptos que nunca estuvieron vinculados en la mente de Darwin: el gradualismo y la linealidad.

Una representación lineal de la evolución puede, consciente o no, confirmar falsas ideas preconcebidas sobre la evolución, como el diseño inteligente, la idea de que la vida tiene un creador inteligente detrás de ella.

Los historiadores pueden trabajar para desentrañar cómo una caricatura tan simple podría haber ayudado a distorsionar la teoría de Darwin. Mientras tanto, los escritores y educadores científicos enfrentan el desafío de explicar los procesos de ramificación gradual que explican la diversidad de la vida.

Referencias:

From the scala naturae to the symbiogenetic and dynamic tree of life. Biology Direct, 2011. https://dx.doi.org/10.1186/1745-6150-6-33

Phenomenon of life: between equilibrium and non-linearity. The Journal of the International Society for the Study of Life, 2004. https://doi.org/10.1023/B:ORIG.0000043131.86328.9d