En nuestros tiempos, se utiliza mucho el término de inteligencia emocional como una habilidad que permite gestionar mejor nuestras emociones y la forma en que nos relacionamos con otros.

Ahora bien, esta no solo se limita a las relaciones amorosas, familiares o a las amistades. Los beneficios de su desarrollo pueden llegar incluso hasta nuestro lugar de trabajo, aunque estos también puede tener efectos contraproducentes, según indica una investigación publicada recientemente.

Todo indica que la creencia de que aquellos que tienen mayor inteligencia emocional son mejores candidatos para ser gerentes dentro de una organización parece estar errada. Un equipo de investigadores ha observaron que los gerentes que son calificados como altamente inteligentes emocionalmente son más impopulares y, peor aún, más ineficaces que aquellos menos destacados en este aspecto.

Los gerentes con inteligencia emocional no son eficaces

El profesor Nikos Bozionelos, de la EMLyon Business School de Francia, y Sumona Mukhuty, de la Universidad Metropolitana de Manchester, hicieron un experimento: solicitaron al personal del Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido que evaluara la inteligencia emocional de sus gerentes.

Los gerentes calificados como inteligentes emocionalmente no fueron considerados eficaces en su gestión, y sus subordinados no estuvieron conformes con ella.

Con inteligencia emocional, los investigadores se refieren a su nivel de empatía y de conciencia sobre sus emociones y las de los demás. Así también, los participantes también evaluaron la cantidad de esfuerzo que ponen sus gerentes en el trabajo, opinar sobre la satisfacción general del personal con su gerente así como su desempeño en la implementación de cambios en el sistema NHS. La evaluación se dio aprovechando una reorganización fundamental dentro de la organización.

En total se evaluaron 309 gerentes, de los cuales el 15 por ciento contaban con inteligencia emocional pero obtuvieron resultados mucho mas bajos en su evaluación de desempeño que el 65 y 85 por ciento que pusieron una gran cantidad de esfuerzo en el trabajo y cuán satisfechos estaban sus subordinados con ellos respectivamente.

En general, los gerentes que fueron calificados como los más inteligentes emocionalmente fueron calificados como menos eficaces en la implementación de los cambios, a pesar de su participación continua en el proceso.

Los autores atribuyen dicho hallazgo a que por lo general, una mayor inteligencia emocional supone una mayor empatía, lo cual dificulta la toma de decisiones contundentes. Al considerar la condición de los empleados bajo su control, no se sentirían muy bien tomando medidas que impliquen mayores cargas de trabajo, por ejemplo:

“Demasiada inteligencia emocional se asocia con demasiada empatía, lo que a su vez puede hacer que un gerente dude de aplicar medidas que cree que impondrán una carga excesiva o incomodidad a los subordinados”.

¿Más inteligencia emocional implica mejor gerencia? Parece que no

En varias empresas se brindan cursos y talleres de formación que permitan a los empleados desarrollar su inteligencia emocional y, de esta forma, mejorar su perfil para trabajar como gerentes, o bien, para mejorar la gestión de los que ya lo son.

El hecho es que los hallazgos citados indican que esto es falso: una mayor inteligencia emocional no implica una mejor gerencia. Al contrario, “los aumentos en la inteligencia emocional más allá de un nivel moderadamente alto son perjudiciales en lugar de beneficiosos en términos de la efectividad del líder“, según palabras del profesor Bozionelos, autor de la investigación. Continuó:

“Más allá de un nivel particular, la inteligencia emocional puede no agregar nada a muchos aspectos del desempeño del gerente, y de hecho puede volverse perjudicial. Simplemente teniendo en cuenta que mientras más inteligencia emocional tenga el gerente, mejor puede ser una forma errónea de pensar”.

Vemos que, a pesar de ser una habilidad digna de desarrollo en todas las personas, hay campos en los que su aplicación no es tan valorada. Dentro de las empresas se valora principalmente la productividad, y si un gerente es demasiado consciente de las necesidades de los empleados y las antepone a los intereses de la organización, es probable que la productividad caiga. Es por ello que la empatía no parece ser un rasgo muy necesario para gerenciar.

Referencia:

Managers rated as highly emotionally intelligent are more ineffective and unpopular, research shows. https://phys.org/news/2019-09-highly-emotionally-intelligent-ineffective-unpopular.html