Como sabemos, los huracanes son las tormentas más violentas que existen sobre la faz de la tierra y actualmente hay un gran ejemplo de ellos, Dorian, que acaba de cruzar las Bahamas, lamentablemente destruyendo todo a su paso.

Entonces, en momentos como este nos comenzamos a hacer muchas preguntas acerca de este tipo de tormentas, pero una de las más comunes es: ¿Cómo se forman?

Así se forman los huracanes

Pues para empezar, hay que aclarar que las tormentas de este estilo son catalogadas como ciclones tropicales, y estos reciben nombres distintos dependiendo del lugar en el que se formen. Por ejemplo, los tifones se forman en las Islas Filipinas, Taiwán, China y Japón; los ciclones, en el Océano Índico; y los huracanes, en el Océano Atlántico y Océano Pacífico. Sin embargo, todos los ciclones tropicales se forman de la misma manera.

Estos toman forma gracias a que usan aire cálido y húmedo como combustible, y es por esta razón que se forman sobre océanos de agua templada. Al momento de su formación, el aire cálido del agua se eleva, causando que quede menos aire en la superficie, es decir, se crea un área de menor presión de aire cerca del océano. 

El aire con mayor presión de las áreas circundantes llena el área de baja presión, luego este aire se torna cálido y húmedo y también se eleva. En la medida en que este sube, el aire circundante gira para ocupar su lugar, y cuando este se eleva y se enfría, el agua en el aire forma nubes. Poco a poco, todo el sistema de nubes y aire gira y crece, alimentado por el calor del océano y el agua que se evapora de la superficie.

Este sistema de tormentas se caracteriza por que se genere un “ojo” en el centro, el cual tiene una presión de aire muy baja. Aquí es muy tranquilo, a diferencia del resto del huracán.

Foto de Space Place

Ahora bien, dependiendo de la velocidad de sus vientos, estas formaciones son denominadas “tormentas tropicales”, cuando alcanzan las 39 mph; o “huracán” o “ciclón tropical”, al alcanzar las 74 mph. Sin embargo, sus vientos pueden ir incluso más rápido, y así es como se determina su categoría, como se muestra a continuación:

CategoríaVelocidad del viento (mph)Daño en tierraMarea de tormenta (pies)
174-95Mínimo4-5
296-110Moderado6-8
3111-129Extenso9-12
4131-156Extremo13-18
5157 o másCatastrófico19+

¿Por qué su trayectoria va hacia el mar?

Pues como observamos anteriormente, los huracanes necesitan del aire cálido y húmedo del océano para alimentarse, por lo que si se acercan a la tierra, desaparecerían (claro, no sin antes arrasar con una buena extensión de terreno).

Los huracanes se mueven dependiendo del flujo ambiental circundante de la tormenta y las condiciones a lo largo de la profundidad de la troposfera, o la atmósfera más baja. Así mismo, los patrones climáticos estacionales, los vientos fuertes, las corrientes de agua y la temperatura también juegan un papel importante en la trayectoria de los mismos.

Según Dennis Feltgen, portavoz del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, los huracanes “siempre tratarán de curvarse hacia el norte” y “muchos de ellos se curvan hacia el mar”, por lo que se comenzarían a debilitar debido a que en esa zona hay corrientes de agua más frías.

¿Por qué siempre afectan al este de los Estados Unidos?

Según Chris W. Landsea, investigador en el Laboratorio Oceanográfico y Meteorológico del Atlántico y perteneciente a la División de Investigación de Huracanes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, es que los huracanes que se forman en el Atlántico, debido a la tendencia de moverse hacia el oeste o noroeste, son más propensos a afectar la costa de los Estados Unidos, mientras que los huracanes formados en el Pacífico nororiental, siguiendo el mismo patrón, se alejan de la misma. 

Además, explica el investigador, la temperatura del agua en esta zona de Estados Unidos es muy cálida (unos 26.5°C, aproximadamente), lo cual ayuda a que el huracán se alimente. Por otro lado, en la costa oeste del país, las temperaturas llegan, como máximo, a 20°C, incluso en la época veraniega, lo cual no le proporciona suficiente energía al huracán.

Los huracanes realmente son tormentas que se salen por completo de nuestro control, pues la verdad es que no podemos hacer nada para modificar su trayecto. Es por eso que lo que nos queda es aumentar nuestras medidas preventivas para evitar la menor cantidad de daños posibles y, por supuesto, esperar a que pase la tormenta.

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