En la actualidad, existe una gran cantidad de estudios y tratamientos alrededor de este tema. Ello debido a que con frecuencia se presenta en las mujeres y hombres de todo el mundo –aunque en menor proporción para estos últimos.

De entre todas las posibilidades que se han descubierto para combatir el cáncer de seno, los tratamientos hormonales parecen ser la mejor solución. Con ellos, el paciente puede erradicar por completo las células cancerígenas activas del organismo.

No obstante, recientemente se ha descubierto que las mismas hormonas del tratamiento podrían causar que algunas células cancerosas se duerman. En consecuencia, estas no pueden ser detectadas ni tampoco atacadas.

Para comprender un poco mejor lo que ello implica, el Dr. Luca Magnani del Departamento Imperial de Cirugía y Cáncer en Londres, fue elegido para coordinar el estudio. Junto a él, otros once científicos participaron en la investigación y el análisis de los resultados.

Algunos datos sobre el estudio

El estudio se publicó a inicios de septiembre de este mismo año en la plataforma conocida como Nature Communications. Allí, el título que lo identificó fue “La transcriptómica unicelular revela adaptaciones de múltiples pasos para la terapia endocrina”.

Los entes que colaboraron para la fundación del estudio fueron Cancer Research UK y el Imperial Biomedical Research Centre (NIHR). Este tomó más de 50.000 células cancerosas de pacientes para poder estudiarlas.

Todas ellas eran de carácter unicelular y se estudiaron individualmente. De este proceso, fue posible notar que el adormecimiento de muchas de ellas era un resultado directo de los tratamientos hormonales destinados para combatirlas.

Las células “dormidas” no pueden ser atacadas

Una de las principales causas para mostrar interés en este tema es la imposibilidad de atacar a una célula que no está activa. Por ello, mientras siga presente en el organismo, el riesgo de que el cáncer reincida siempre estará presente.

En algunos casos esto no ocurre y en otros puede suceder incluso después de dos décadas de inactividad. Para esta última posibilidad, el cáncer que se desarrolla suele haberse esparcido a otros órganos y ser resistente a los tratamientos hormonales o endocrinos. Por ende, termina siendo un cuadro mucho más difícil de tratar ya que las células dormidas se vuelven inmunes.

Aprender a activarlas puede ser el primer paso para erradicarlas

Para evitar que ocurra este tipo de reincidencias, el doctor Magnani indica que es necesario comprender mejor el comportamiento de las células. Después de todo, si es posible identificar qué las mantiene dormidas, existen dos alternativas.

La primera sería continuar la dosis para hacer que estas se mantengan inactivas definitivamente. Por otro lado, también está la posibilidad de que entonces sea posible conocer cómo “despertarlas”.

De este modo, ya podrían ser notadas en los estudios y atacadas por los tratamientos. En cualquiera de los casos, este nuevo descubrimiento abre las puertas a un nuevo campo de estudio.

En él, sería posible comenzar a comprender los motivos por los que las células cancerígenas se comportan de la forma en la que lo hacen. Consecuentemente, luego también llegaría la posibilidad de interferir y modificar dichos comportamientos.

Referencia:

Single-cell transcriptomics reveals multi-step adaptations to endocrine therapy: https://www.nature.com/articles/s41467-019-11721-9