La filogenia de los perros es particularmente interesante porque, en lugar de la selección natural por el medio ambiente, la selección artificial inducida por los humanos es responsable de las cientos de razas de perros domésticos que existen en la actualidad.

En los miles de años de historia entrelazada que hemos compartido con nuestros “mejores amigos”, los criadores han moldeado la forma en que los perros se ven, pero no solo eso, de acuerdo a un reciente estudio, esa intromisión en la evolución canina también ha esculpido el cerebro de los perros.

No son todos iguales

Se sabe que las razas de perros varían en cognición, temperamento y comportamiento, pero se desconocen los orígenes neuronales de esta variación.

Con esto en mente, un equipo de investigadores realizó un estudio de escaneo cerebral de 62 perros de raza pura que representan 33 razas, encontrando que los cerebros de los perros no son todos iguales, ofreciendo un punto de partida para comprender cómo la anatomía del cerebro se relaciona con el comportamiento.

Los resultados del estudio establecen que la anatomía del cerebro varía significativamente entre razas de perros.

Las diferentes razas tenían diferentes formas de varias regiones del cerebro, distinciones que no eran simplemente el resultado de la forma de la cabeza o el tamaño del cerebro o el cuerpo de los perros.

El análisis de las imágenes de resonancia magnética llevó a los investigadores a identificar seis redes de regiones cerebrales que tendían a ser más grandes o más pequeñas de un perro a otro, y que variaban en conjunto entre sí. El patrón llevó al equipo a pensar que estas regiones probablemente moldeaban diferentes comportamientos.

Si bien el estudio no fue diseñado para vincular directamente la forma del cerebro con el comportamiento, los resultados ofrecen algunas pistas.

Los investigadores identificaron grupos de áreas del cerebro, como las regiones de olfato y sabor, que mostraron la mayor variabilidad entre razas.

Rasgos de comportamiento

Según sugieren estudios anteriores, esos grupos están involucrados en comportamientos especializados que con frecuencia sirven a los humanos, como cazar por el olfato, proteger y brindar compañía a las personas.

El análisis de las imágenes de resonancia magnética llevó a los investigadores a identificar seis redes de regiones cerebrales que variaban entre diferentes razas.

Cada una de las seis redes cerebrales se correlacionó con al menos un rasgo de comportamiento. Los boxers y dobermans, muchas veces utilizados como perros policía, mostraron diferencias significativas con respecto a otras razas en la red que estaban relacionadas con la vista y el olfato, por ejemplo. Los perros criados para la lucha deportiva mostraron cambios en la red que representaban respuestas de miedo, estrés y ansiedad.

Los investigadores estaban particularmente interesados en las diferencias neurales entre los perros criados para la caza guiados por la vista y los que se especializan en cazar por el olor, los cuales mostraron diferencias no en las regiones del cerebro que detectan olores, sino en las áreas que ayudan a los perros a comprender y comunicar esa información.

En conjunto, estos resultados establecen que la anatomía del cerebro varía significativamente entre razas de perros, lo que según los investigadores es consecuencia de la selección artificial aplicada por los humanos.

Referencia: Significant neuroanatomical variation among domestic dog breeds. Journal of Neuroscience, 2019. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.0303-19.2019