En varias oportunidades hemos hablado de lo importante que es el descanso y el sueño en general para los seres humanos. Sin embargo, este debe cumplir con ciertos estándares para poder aportarnos verdaderos beneficios, de lo contrario, puede resultar perjudicial y hacernos propensos a enfermedades.

Recientemente, un estudio reveló que las siestas pueden ser perjudiciales para nuestra salud si exceden la hora de duración, entonces estas pueden hacernos más propensos a sufrir diabetes tipo 2.

Sin embargo, un nuevo estudio no se ha centrado en las siestas, sino en la jornada de sueño extensa que solemos hacer durante las noches. Aun cuando no tengamos hábitos como el tabaquismo, seamos sedentarios ni tampoco tengamos antecedentes genéticos de enfermedades cardiovasculares, dormir muy poco, o bien, dormir demasiado, puede aumentar el riesgo de sufrir un ataque cardíaco.

La relación entre la duración del sueño y el corazón

Celine Vetter, profesora asistente de Fisiología Integrativa y sus colegas del Hospital General de Massachusetts y la Universidad de Manchester estudiaron los datos genéticos, hábitos de sueño autoinformados y registros médicos de 461,000 participantes del Biobanco del Reino Unido durante un periodo de siete años. Estos eran adultos con edades comprendidas entre 40 y 69 años que nunca habían sufrido un ataque cardíaco.

Los estudios anteriores sobre dicho tema habían sido en su mayoría observacionales, pero para este en particular los investigadores aplicaron la investigación combinada observacional y genética.

Además, consideraron una variedad de factores adicionales como: la composición corporal, la actividad física, el estado socioeconómico y la salud mental, entre otros. Descubrieron que en efecto existía una relación entre la duración del sueño y el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, independientemente de los otros factores considerados.

Observaron que las personas que dormían apenas cinco horas por noche, por ejemplo, eran un 52 por ciento más propensas a sufrir un ataque cardíaco que las que dormíian de siete a ocho horas. Pero también notaron que las que dormían 10 horas por la noche, presentaban el doble de probabilidad de experimentar uno.

Así concluyeron que los que dormían menos de seis horas cada noche, tenían un 20 por ciento más de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco durante el período de estudio. Por otro lado, los que dormían más de nueve horas tenían un 34 por ciento más de probabilidades de sufrirlo.

Esta estructura cerebral permite la formación de recuerdos mientras dormimos

Pero al analizar a las personas que estaban predispuestas genéticamente a sufrir enfermedad cardíaca, descubrieron que bastaba con dormir entre seis y nueve horas por noche para reducir el riesgo de sufrir un ataque cardíaco en un 18 por ciento.

Aplicando el método de aleatorización mendeliana, los investigadores constataron que aquellas personas con predisposición genética a dormir poco tenían más probabilidades de sufrir ataque cardíacos.

Esto nos da aún más confianza de que hay una relación causal aquí, que es la duración del sueño, no otra cosa, lo que influye en la salud del corazón“, dijo Vetter.

¿Por qué la duración del sueño influye en el riesgo de ataque cardíaco?

Los hallazgos se publicaron recientemente en la revista Journal of the American College of Cardiology. Iyas Daghlas, estudiante de medicina en Harvard y autor principal de la investigación comenta que:

“Es una especie de mensaje de esperanza, que independientemente de cuál sea su riesgo heredado de ataque cardíaco, dormir una cantidad saludable puede reducir ese riesgo al igual que comer una dieta saludable, no fumar y otros enfoques de estilo de vida”.

Ahora bien, este estudio no se enfocó en entender los mecanismos bajo los cuales un sueño corto o prolongado puede influir en el riesgo de un ataque cardíaco. Pero como hemos dicho, este es un tema bastante abordado.

Estudios anteriores nos han confirmado que dormir muy poco, por ejemplo, puede afectar el revestimiento de las arterias, o el endotelio, afectar el desarrollo de la médula ósea de las células inflamatorias, e incluso afectar el apetito y estimular la adopción de malos hábitos alimenticios. Bien sabemos que estos suelen estar relacionados con sobrepeso, diabetes y obesidad, lo cual hace propensas a las personas a daño cardíaco.

Por otro lado, dormir demasiado también es perjudicial. El descanso es saludable, pero en su justa medida. Dormir más de nueve horas puede aumentar la inflamación del cuerpo, lo cual también lo hace propenso a sufrir enfermedades cardiovasculares.

Seguramente no volveremos a trasnocharnos trabajando o estudiando luego de leer esto. Y aquellos que amen dormir, también deberían pensarlo dos veces antes de hacerlo durante más de ocho horas.

Referencia:

Sleep Duration and Myocardial Infarction. http://www.onlinejacc.org/content/74/10/1304

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