El campo de la psicología comparativa proporciona una imagen enrevesada del seguimiento de la mirada en monos, simios y humanos. Los hallazgos del campo de la morfología comparada han respaldado la idea de que el seguimiento de la mirada es un comportamiento claramente humano que no ocurre incluso en otros grandes simios.

Sin embargo, los resultados de una investigación realizada conjuntamente por científicos de la Universidad de St. Andrews en Escocia, la Universidad Nacional de Singapur y la Universidad de Leiden en Países Bajos, revelaron que la capacidad de detectar la dirección de la mirada de alguien no es exclusiva de los humanos, como se había pensado.

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No solo los humanos

De acuerdo al estudio, el contraste de los patrones de color de nuestros ojos, que nos ayudan a ver hacia donde otros están mirando, que se pensaba era único en los seres humanos, también están presentes en los chimpancés y bonobos.

Esta adaptación morfológica ocular se ha asociado directamente con habilidades cognitivas de alto orden.

Se ha sugerido que la diferencia entre la esclerótica, parte blanca de los ojos, y nuestras coloridas iris, permite que otros detecten la dirección de nuestra mirada, algo de lo que muchas de nuestras otras habilidades, como el aprendizaje social, parecen depender.

No obstante, el nuevo estudio encontró que los ojos de los simios tienen el mismo patrón de diferencias de color que los nuestros, lo que sugiere que también podrían seguir la mirada del otro.

Antes de contar con la capacidad de expresarse a través del lenguaje, nuestros antepasados ​​pudieron haber confiado en la mirada de quienes los rodeaban para ayudar a comunicar los peligros u otra información útil.

Seguir la dirección de la mirada

Como explica el investigador Juan Olvido Perea-García, del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Singapur y autor principal del estudio:

“Nuestros antepasados no podían decir ‘mira hacia allá’, pero una mirada en la dirección de un depredador podría ser suficiente, siempre que fuera posible seguir la dirección de su mirada”.

Los resultados del estudio sugieren que los factores sociales influyeron en la evolución de la morfología ocular con la que hoy contamos.

Los bonobos, como los humanos, tienen una esclerótica más pálida e iris más oscuras, pero los chimpancés tienen un patrón diferente: una esclerótica muy oscura e iris más pálidas. Ambos patrones de color muestran el mismo tipo de contraste que se ve en los ojos humanos y podrían ayudar a otros simios a descubrir dónde están mirando.

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Dado el aspecto atencional del seguimiento de la mirada, esta adaptación morfológica se ha asociado directamente con habilidades cognitivas de alto orden.

Algunos investigadores han ido tan lejos como para establecer una correlación entre los poderes neuronales de la socialidad y la aparición de una esclerótica despigmentada, lo que sugiere que los factores sociales influyeron en la evolución de la morfología ocular con la que hoy contamos.

Referencia: Scleral pigmentation leads to conspicuous, not cryptic, eye morphology in chimpanzees. PNAS, 2019. https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1911410116

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