El ozono probablemente seguirá siendo un importante problema de salud, dado los aumentos proyectados en las temperaturas ambientales relacionados con el cambio climático.

A menudo escuchamos que la contaminación ambiental no solo está acabando con nuestros ecosistemas, sino también con nuestra salud. Sobre todo por el hecho de que el aire que respiramos está lleno de contaminantes que pueden hacer de las suyas dentro de nuestro cuerpo.

Normalmente, los factores ambientales influyen en nuestros rasgos y nuestra salud. Tenemos los rayos del sol, la altitud y la disponibilidad de aire, la cercanía con el mar e incluso las temperaturas que nos circundan. Con el tiempo y el avance de las civilizaciones, también algunos agentes químicos se han añadido.

El hecho es que la forma en que cada uno de estos nos afectan es bastante compleja por el simple hecho de que no pueden estudiarse por separado. Así pues, no podemos culpar a uno u otro por la aparición de una alergia o una enfermedad en los seres humanos sin descartar la influencia combinada de otros factores.

Sin embargo, un equipo de investigadores ha decidido abordar el tema de una manera diferente y estudiar la influencia de la exposición ambiental en la presión arterial, desde la gestación hasta la infancia. Sus hallazgos se publicaron recientemente en la revista Journal of the American College of Cardiology.

El ambiente influye en la presión arterial de los niños

Resumen de las exposiciones evaluadas y las asociaciones encontradas en relación con la presión arterial en niños, antes y después de su nacimiento. Fuente: Warembourg, C. y colaboradores.

Esta investigación se llevó a cabo dentro del marco del proyecto Helix, que recopila datos de cohortes en seis países europeos (España, Francia, Grecia, Lituania, Noruega y el Reino Unido), reuniendo un total de 1.277 participantes conformados por niños y sus madres.

Los investigadores se enfocaron en evaluar las exposición durante el embarazo y cuando los niños tenían 6 y 11 años de edad, para lo cual tomaron muestras de sangre y orina para someterlas a análisis, así como mediciones de la presión arterial.

Reunieron un total de 89 exposiciones prenatales y 128 postnatales que agruparon en tres categorías: exposiciones al aire libre, que incluían contaminación del aire, condiciones meteorológicas, espacios verdes, entre otras; exposiciones a productos químicos como pesticidas, metales, plastificantes, entre otros; y factores de estilo de vida, como la dieta, actividad física, patrones de sueño, entre otros.

Al analizar los resultados encontraron que los factores externos tienen influencia sobre la presión arterial de los niños incluso desde que estos se encuentran dentro del vientre de su madre. Entre estos agentes externos, los autores destacan a compuestos químicos que alcanzan los pequeños cuerpos de los infantes, pero también alimentos y el mismo aire que respiran. Así lo explicó Charline Warembourg, investigadora de ISGlobal y autora principal del estudio:

“Nuestros resultados muestran que, comenzando en la etapa fetal, donde vivimos, los alimentos que comemos, el aire que respiramos y los compuestos químicos que alcanzan nuestros cuerpos pueden afectar la presión arterial antes de la adolescencia. Esto es importante porque la evidencia muestra que los niños con presión arterial alta es más probable que sean hipertensos siendo los adultos”.

Algunas exposiciones elevan la presión arterial

Algunas exposiciones ambientales parecen estar relacionadas con una presión arterial elevada en los niños. Por ejemplo, la exposición al humo del tabaco y al bisfenol-A (un plastificante), así como el consumo, ya sea bajo o alto, de pescado durante el embarazo, menos de dos veces por semana y más de cuatro veces por semana, respectivamente.

“Otras asociaciones, como la ingesta de pescado durante el embarazo, son más difíciles de interpretar. El pescado contiene ácidos grasos esenciales que son necesarios y beneficiosos, pero también sabemos que es una fuente de compuestos químicos, lo que quizás ayude a explicar por qué la ingesta moderada de pescado se asocia con mejores resultados de presión arterial”.

¿Alguna vez escuchaste que los sartenes de teflón no eran nada sanos? Pues también observaron presión arterial más alta en niños con concentraciones séricas más altas de cobre y ácido perfluorooctanoico (PFOA, un compuesto utilizado en ollas y sartenes antiadherentes, ropa, etc.). He allí una evidencia más de lo perjudiciales que son estos compuestos tan comunes en nuestro día a día.

Algunas otras exposiciones reducen la presión arterial

Ahora bien, el efecto de ciertos factores ambientales no solo fue incrementar la presión arterial de los niños. Algunos otros, tuvieron un efecto contrario pero también puede ser perjudicial para su salud.

Tal es el caso de las temperaturas exteriores durante la infancia, así como el ambiente en el que se desenvolvía la madre del niño durante el embarazo. Con ello, Xavier Basagaña, investigador de ISGlobal y último autor del estudio, se refieren de manera más específica a la densidad de las instalaciones del vecindario en que residía, como factores de diseño urbano.

“Los factores de diseño urbano, como la cantidad de tiendas, restaurantes, parques y centros de transporte público, determinan cómo las personas usan la ciudad y cómo se mueven, y son importantes para la salud porque promueven la actividad física y el contacto social”.

De modo que no solo una noche de mal sueño puede aumentar nuestra presión arterial al día siguiente, estar preocupado por algo o simplemente llevar un ritmo de vida poco sano. Nuestro ambiente actual está lleno de agentes que pueden influir en este valor, y de persistir durante mucho tiempo, afectar nuestra salud.

Referencia:

Early-Life Environmental Exposures and Blood Pressure in Children. http://www.onlinejacc.org/content/74/10/1317