El síndrome de negligencia espacial, un trastorno neurocognitivo de atención por el cual los pacientes no pueden orientarse, informar o responder a estímulos ubicados en el lado contralesional, es una consecuencia común de la lesión cerebral unilateral asociada frecuentemente a los accidentes cerebrovasculares, siendo más grave y persistente cuando el daño ocurre en el hemisferio derecho.

Debido a sus implicaciones para la comprensión de la percepción y representación del espacio, la negligencia espacial ha sido de considerable interés para los neurocientíficos, psicólogos y filósofos. Sin embargo, también es muy importante para los médicos, ya que puede afectar profundamente la recuperación del accidente cerebrovascular.

Ojos vendados

Un reciente estudio realizado por investigadores y médicos del Centro de Investigación para la Rehabilitación del Accidente Cerebrovascular de la Fundación Kessler, describió los efectos de la oclusión binocular en un paciente con negligencia espacial y deterioro de la postura grave.

La negligencia espacial es un trastorno neurocognitivo de atención por el cual los pacientes no responden a estímulos ubicados en el lado contralesional.

A consecuencia de un accidente cerebrovascular hemorrágico, una mujer de 53 años presentó una serie de síntomas que incluían una mirada fija hacia al lado derecho, asimetría postural severa y respuestas inadecuadas a los comandos de varios pasos, los cuales limitaron su capacidad de participar en la terapia y obstaculizaron el uso de herramientas convencionales para evaluar su negligencia espacial.

En estudios previos, los investigadores encontraron evidencia que sugiere que algunos individuos obtuvieron mejores resultados en las pruebas de negligencia espacial cuando se eliminaron los estímulos visuales.

Con esto en mente, el equipo planteó la hipótesis de que eliminar la estimulación visual aumentaría la conciencia espacial en el lado contralesional, lo que a su vez reduciría la desviación de la mirada y postural, lo que podría mejorar la capacidad del paciente para participar de manera efectiva en su rehabilitación.

Para eliminar los estímulos visuales, la paciente fue vendada durante las sesiones de terapia, y el equipo evaluó su comportamiento con y sin oclusión binocular. Para ello, midieron tres medidas de resultado: la posición de la cabeza, la distribución del peso y el grado de contacto entre los glúteos y la estera terapéutica.

Mejoría inmediata

Estas mediciones se registraron al inicio, durante la oclusión binocular, inmediatamente después de la extracción de la venda de los ojos y tres minutos después de la extracción.

La negligencia espacial es una consecuencia común de los accidentes cerebrovasculares, siendo más grave y persistente cuando el daño ocurre en el hemisferio derecho.

Las tres medidas mostraron una mejoría inmediata durante la oclusión binocular, con un retorno a la línea de base a los tres minutos después de la intervención.

Como explica la doctora Peii Chen, afiliada a la Fundación Kessler y autora principal del estudio:

“Documentamos que mientras la paciente tenía los ojos vendados, se sentó más recta y su postura fue más centrada. No está claro por qué los estímulos visuales fueron un factor tan importante en los síntomas de negligencia espacial de este paciente”.

Ante estos resultados, los investigadores resaltan la necesidad de realizar estudios enfocados a determinar la utilidad de este tipo de intervención en la rehabilitación de pacientes con negligencia espacial.

En última instancia, es importante buscar formas de apoyar la postura erguida y centrada en los pacientes que se están recuperando de un accidente cerebrovascular, porque la postura y la posición son esenciales para participar en muchas terapias y realizar actividades de la vida diaria.

Referencia: Impact of eliminating visual input on sitting posture and head position in a patient with spatial neglect following cerebral hemorrhage: a case report. Physiotherapy Theory and Practice, 2019.