Durante años hemos pensado en los dinosaurios como los referentes principales de la vida primitiva. Aun así, todos debemos saber que incluso antes de que se desarrollaran estas criaturas, las aguas ya tenían vida en forma de micro-organismos.

Fue allí, donde potencialmente pudo haber surgido el primer animal que dio pie a la aparición del resto de las especies que conocemos hoy en día. Para conocer más sobre él, el biólogo evolutivo de la Universidad de Arisona (Tucson), John J. Wiens, se dedicó a realizar un estudio que le permitiera conocer su dieta originaria.

Esta investigación se publicó en julio de este año en Evolution Letters como una cooperación entre Wiens y los biólogos Cristian Román‐Palacios y Joshua P. Scholl. El título del trabajo es “Evolución de la dieta a través del árbol genealógico animal”. Allí, dieron a conocer al mundo por primera vez sus resultados que apuntaban a que la primera criatura que pudo ser considerada como una animal, era carnívora.

El primer organismo multicelular comía carne

Tal vez no fuera la carne que nosotros conocemos en la actualidad, pero era carne al fin. En realidad, se estima que esta podían ser los organismos protistas que se encontraban en su ambiente.

Básicamente, un organismo protista se trata de todas aquellas composiciones unicelulares que no se encuentran en las familias Animalia, Plantae o Fungi. Para poder identificarlo, el investigador Wiens tuvo que analizar los patrones de dieta de más de 1000 especies.

De ellos, descubrió que a pesar de que había una gran variedad de herbívoros, estos no competían con la cantidad de carnívoros que había en cada ecosistema. Asimismo, notó que incluso los herbívoros, conservaron un pariente en alguna parte que conservaba la dieta a base de carne.

Para poder notar esto, tuvo que realizar un árbol genealógico que relacionara a las especies animales entre ellas y con sus antepasados, así como sus dietas. Todo ello, hasta poder alcanzar el origen de todo, el ancestro común, el primer carnívoro.

Un descubrimiento como este pone a prueba mucho de lo que creímos saber de las primeras especies que poblaron la Tierra. Después de todo, se pensaba, por las evidencias fósiles, que las primeras criaturas del planeta debieron ser herbívoras.

¿Cómo era físicamente este animal primitivo?

Es aquí donde yace el verdadero debate. Después de todo, los datos muestran con claridad que lo más probable es que el ancestro común de todas las especies animales actuales en realidad se alimentara de “carne” –o lo que podía considerarse carne en ese momento.

No obstante, un detalle que omite la investigación por falta de suficiente evidencia es cómo debía lucir este animal primario. A pesar de que todos concuerdan en que debía ser de tamaño muy reducido –el suficiente para alimentarse solo de organismos protistas–, el resto de las características de esta criatura de más de 800 millones de años permanece incierto.

Por un lado, algunos científicos abogan por que debió ser una criatura sedentaria, que solo absorbía sus alimentos de sus alrededores, como una esponja. Desde el otro lado de la lona, otros estipulan que debió evolucionar de una protista conocida como choanoflagellate y que era capaz de moverse en su ambiente consumiendo lo que apareciera a su paso.

¿Por qué no fuimos todos herbívoros?

Más allá de las tendencias actuales que pueda tener la sociedad humana por disminuir el consumo de carne, existe una razón biológica por la que esta no ha sido una meta cumplida con anterioridad. Con los resultados del estudio, hemos podido saber que en la actualidad existe un 63% de carnívoros en el mundo en comparación con solo un 32% de vegetarianos y un más pequeño aún 3% de omnívoros –el restante 2% pertenece a una categoría ambigua que no puede combinarse con ninguna de las anteriores.

Ahora que esa cifra está clara, es posible que nos preguntemos por qué la naturaleza sigue optando por comer carne, cuando los recursos vegetales son mucho más vastos. En realidad, esto puede deberse a que para poder tener una dieta totalmente sustentada en plantas, es necesario tener una serie de adaptaciones genéticas que no todos los animales tienen –nosotros incluidos.

Por este motivo, aun con la gran cantidad de plantas que existen, la mayor parte de animales sobre la tierra son carnívoros. Con ello, podemos ver que, esta tendencia dietética que se inició hace millones de años sigue vigente. Además, sabemos ahora que lo que funcionó para la supervivencia de una especie, se mantiene hasta hoy como la clave para la persistencia de miles de ellas.

Referencia:

Evolution of diet across the animal tree of life: https://doi.org/10.1002/evl3.127