Así se ve el virus de Inmunodeficiencia Humana bajo el microscopio.

El virus de inmunodeficiencia humana, mejor conocido como VIH, es uno de los temidos por la población a nivel mundial por su conocido carácter incurable. Su contagio puede prevenirse fácilmente, e incluso algunas personas que se infecten con él pueden mantener una buena calidad de vida siempre que se detecte a tiempo y cumplan con el tratamiento.

Pero los estudios en torno al tema continúan, y día a día surgen nuevos datos relacionados con esta infección. Meses atrás informamos sobre un tratamiento que logró eliminar el virus del VIH en ratones modificados genéticamente, por ejemplo, así como un implante que puede funcionar como medida preventiva.

Ahora los científicos han identificado una mutación en el gen de una proteína que también está involucrado en el riesgo de infección por VIH. Irónicamente, las personas con este defecto parecen ser más resistentes a dicha infección, según ha demostrado un estudio reciente del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) publicado en la Plos Pathogens.

Una mutación en el gen de la transportina 3

La transportina 3 es una proteína celular que tiene como función transportar las proteínas entre el citosol, esa parte del citoplasma de la cécula sin los orgánulos, y el núcleo de la célula.

Hace más de una década, varios estudios científicos demostraron que esta proteína juega un papel crucial en la infección por VIH, por lo que ha sido de especial interés para los investigadores de esta rama.

Entre ellos, algunos especialistas de los hospitales Vall d´Hebrón de Barcelona y La Fe de Valencia, España, descubrieron una mutación en el gen que promueve la transportina 3 en pacientes con una enfermedad muscular muy rara conocida como miopatía de cinturas tipo 1F (LGMD1F, según sus siglas en inglés). Estos se encontraron en una única familia en España e Italia, cuyos integrantes eran portadores de dicha mutación.

Esto llamó la atención de otros investigadores, que a partir de dichos hallazgos, sugirieron que los pacientes afectados por esta mutación en el gen de la transportina 3 serían más resistentes a una infección por VIH.

¿Cómo funciona la transportina 3?

Como ya mencionamos, la transportina está involucrada en la infección por VIH. Esta actúa a varios niveles en el ciclo del virus, como el transporte citosólico de la cápside, transporte al núcleo e integración del genoma del virus en el ADN celular.

José Alcamí, jefe de la Unidad de Inmunopatología del sida en el Centro Nacional de Microbiología, señala que los resultados de la investigación sugieren que las funciones de transporte al núcleo y la integración del genoma en las que interviene la proteína están alterada en los pacientes portadores de la mutación.

“Los virus portan información genética necesaria, pero no la suficiente para para completar su ciclo replicativo; necesitan proteínas de la célula, que se adaptan a las rutas celulares que les permiten multiplicarse”.

Como explica Alcamí, los virus son bastante hábiles para replicarse, pero siempre necesitarán de las proteínas de las células para ello. Entre las que se adaptan están las que regulan el transporte intracelular, como en el caso de la transportina 3. Quizás por ello es que el VIH requiere de ella para alcanzar su objetivo de infección, “la integración en nuestros genes” como un “polizón”, como lo ha denominado el autor.

¿Cuál es la utilidad de este hallazgo?

Pues bien, nos encontramos con la mutación de un gen que promueve una enfermedad, la distrofia muscular hereditaria, pero que a su vez dificulta la replicación del VIH, y por tanto, hace más resistente a los portadores de la misma a la infección.

“Nos encontramos ante una situación excepcional, en una frontera común entre enfermedades raras y enfermedades infecciosas. La transportina 3 mutante está implicada en dos enfermedades: origina una distrofia muscular hereditaria y protege frente a la infección por el VIH. Si logramos entender los mecanismos subyacentes podríamos diseñar estrategias farmacológicas y de terapia génica para, por una parte, bloquear la infección por el VIH en linfocitos, y, por otra, anular la acción de la transportina mutante a nivel muscular y mejorar así los síntomas de la enfermedad”.

Pero tal como señalan los autores de la investigación, este hallazgo permite comprender aún más los mecanismos de infección por VIH a nivel celular. A su vez, permite comprender por qué la mutación de la transportina 3 ocasiona la enfermedad muscular. A partir de ello, podrían diseñarse nuevas alternativas farmacológicas y de terapia génica que funcionen para ambas afecciones en los portardores de la misma.

Aunque no se trata de un hallazgo demasiado innovador. Esta es la segunda mutación genética que se ha confirmado como protectora frente a la infección por el virus, mientras que la primera ya fue descrita hace unas dos décadas, encontrándose en el receptor de entrada al virus CCR5.

Referencia:

The mutation of Transportin 3 gene that causes limb girdle muscular dystrophy 1F induces protection against HIV-1 infection. https://doi.org/10.1371/journal.ppat.1007958