En la sociedad actual, la información es poder y la Big Data una de las mejores formas de obtenerlo. Ahora que las compañías y organizaciones tanto públicas como privadas han comenzado a notarlo, esta nueva sección del procesamiento de datos está encontrando su momento de crecimiento más fecundo.

En estos momentos, se ha comenzado a implementar este sistema como un aliado para mejorar tanto procesos de ventas como de prevención y cuidado de la salud. Asimismo, la seguridad también se ha convertido en un aspecto muy explotado en los últimos años.

Tal es esto último que, ya para estos momentos, se ve en la Big Data una posibilidad de combatir al crimen como nunca antes. Después de todo, con ella sería posible prever situaciones de potencial riesgo así como las posibles respuestas de los involucrados. En consecuencia, los organismos de seguridad podrían contar con más información para tomar las medidas –preventivas o de contención, según sea el caso– más acertadas que les permitan obtener los mejores y menos perjudiciales resultados.

La Big Data llegó para cambiar la forma como nos relacionamos con el mundo

La Big Data ha llegado para quedarse como un conglomerado masivo de información mayormente no estructurada que puede ser procesada. Por lo general, la Big Data se distingue de otros tipos de cúmulos de información por los programas que requiere para su procesamiento.

En pocas palabras, la macrodata –como se la conoce en español– es una acumulación de datos tan grande, que se necesitan programas distintos a los convencionales para poder procesarlas. Por lo general, debido al constante uso de este nuevo proceso para recaudar información, ha sido necesario establecer algún tipo de medidas que engloben la existencia de este fenómeno.

Hasta la fecha, la mayoría de los expertos tienden a considerar a la Big Data como tal desde que esta supera los 30 terabytes hasta que acumula unos cuantos Petabytes. A pesar de que esta no se trata de una clasificación oficial aún, la mayoría de las entidades en la web la han adoptado como tal.

En el mundo de los datos, solo hay tres clasificaciones posibles para estos: no-estructurados, semi-estructurados y estructurados. La Big Data está conformada en un 80% por los primeros. Debido a ello, es capaz de ofrecer una información muchas veces más variada y completa que las de otros métodos más tradicionales como las bases de datos relacionales.

Algunos usos que podría dársele a la Big Data

Ya han pasado años desde que las compañías han utilizado estas fuentes de información –tanto públicas como privadas– para diseñar campañas y productos más especializados para cumplir con los requerimientos de su público objetivo. Asimismo, también se ha visto que esta podría tener aplicaciones relacionadas con la mejora del turismo de los países, así como de sus sistemas médicos.

Incluso, podría ser utilizada en el mercado financiero para comprender mejor la forma en la que se mueven las cuentas y las entidades del mismo o así poder disminuir el riesgo al dar respuestas diseñadas en principio para funcionar acordes a las reglas preexistentes. Todo ello y más debido a la facilidad y velocidad de procesamiento que ofrece esta opción. Gracias a ella, datos que de otro modo serían inaccesibles o inutilizables ahora son una parte vital de la toma de decisiones.

Uno de los usos más recientes y también más controversiales de la Big Data ha sido su implementación para combatir el crimen. Con ella, los organismos policiales y gubernamentales cuentan con la oportunidad de tomar medidas que prevengan que determinados hechos ocurran.

Ser un criminal acaba de volverse mucho más difícil

Gracias a la aparición de esta nueva herramienta, el juego acaba de volverse mucho más difícil para los criminales. Todos nosotros, si alguna vez hemos tenido oportunidad de acceder al internet, hemos dejado en ella nuestra huella de algún modo.

Como la Big Data no solo se alimenta de fuentes privadas como las de la policía, sino también de otros datos que puedan ser encontrados públicamente en la web, es más probable que consiga una cantidad de información detallada que permita conocer al criminal, sus costumbres y sus posibles reacciones antes de que ocurran.

Al pensar en esta última premisa, no es raro que venga a nuestra mente una película que fue estrenada en el 2002, Minority Report. En esta película, también conocida como Sentencia Previa en Hispanoamérica, se presenta un futuro perfecto en el que el crimen se detiene antes de que ocurra.

En este caso, la tecnología aún no ha llegado a ser tan acertada como en la película. Sin embargo, también cabe destacar que en el film la fuente de tal habilidad era casi mágica mientras que en la actualidad existen métodos reales a través de los cuales –primero pasando por un largo proceso de refinamiento– sería posible comenzar a obtener datos similares.

No obstante, esa realidad está aún muy distante. Por ahora, la Big Data en la detección del crimen cumple un factor mucho más preventivo que premonitorio. Aun así, su utilización puede llegar a ser de gran utilidad para las fuerzas policiales en el mundo cuando reciben un llamado de emergencia e incluso antes. En realidad, hay unas que ya hasta la han puesto en práctica.

Esto no es solo un cuento de ciencia ficción

Como ya lo mencionamos, la posibilidad de poder evitar un crimen antes de que suceda a través de las maravillas de la tecnología–como muchos inventos de la humanidad– pasó primero por ser simplemente una idea, un cuento de ciencia ficción que atrae por lo imposible del mismo. Ahora, a más de 10 años de Minority Report, la idea que dio vida a esta película no parece tan descabellada y nos es hasta cercana.

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Actualmente, países como Inglaterra, Estados Unidos y Colombia se han sumado a este movimiento. Para el caso del Reino Unido, han implementado un sistema que se conoce como “Mapa de crimen predictivo”. Con este, el sistema puede utilizar la Big Data para reconocer las zonas más propensas a que se cometan delitos. Por si fuera poco, también da detalles de horas, temporadas, temperaturas y perfiles de individuos que se muestran más predispuestos para que se realicen actos ilícitos.

Por otra parte, en 6 ciudades colombianas la Big Data será utilizada para investigar los crímenes y su porqué. Con ello, pretenden comenzar a tener un mejor entendimiento de los delitos y, por ende, de cuáles acciones llevar a cabo para prevenirlos.

Finalmente, Estados Unidos también ha visto los beneficios de la macrodata y ha buscado ponerla en práctica en varias ciudades. Una de las que más éxito vio fue la ciudad de Los Ángeles en donde los robos y crímenes violentos se redujeron entre 30 y 10%.

Debido al gran aumento del uso de estas tecnologías en la prevención de crímenes, ya han salido al mercado varios softwares especializados. Los nombres de los más resaltantes son: COPLINK, DAS, Beware, IBM Intelligent Operations Center, Palantir Technologies, HunchLab y PredPol. De entre todos, este último es uno de los que ofrece los datos más completos y que es más utilizado mundialmente.

De hecho, ya 50 cuerpos policiales entre Estados Unidos e Inglaterra lo tienen en su haber. A pesar de su elevado costo de 200.000 dólares al año, este programa se paga solo al ahorrarles millones en inversión de investigación a las entidades policiales por los delitos que previene.

En cuanto a la privacidad, la Big Data viaja en un terreno complicado

Si volvemos a pensar en la película de Tom Cruise donde debe enfrentarse a todo un sistema que lo persigue por un asesinato que no ha cometido, podemos comenzar a analizar otras similitudes que se pueden presentar en la actualidad con la Big Data. Después de todo, en la sociedad futura del film todos los individuos son constantemente monitoreados por máquinas.

Es decir, no solo existe el sistema pre-crimen para detener los delitos, sino que hay toda una red biométrica que mantiene vigilados y registrados a todos los ciudadanos. Con ella, es casi imposible salir del radar y todas las acciones realizadas quedan almacenadas sin falta en una base de datos.

En estos momentos, no tenemos la tecnología como para poder realizar este tipo de seguimientos tan minuciosos. Sin embargo, la macrodata actual sí puede contener una alarmante cantidad de información de cualquier usuario de internet.

A medida que se normaliza el uso de la web y de las redes sociales, las personas son cada vez más abiertas con los datos que colocan en ellas. Por consiguiente, los procesadores de Big Data pueden tomarla y utilizarla para muchos fines, principalmente mercantiles.

Con esto, se ha llegado a la necesidad de tener que elegir entre dos bandos, la privacidad o la comodidad, o –en el caso de la prevención del crimen– la seguridad. Todo ello porque no se ha sabido conseguir un equilibrio entre la cantidad de información que los usuarios ofrecen y el uso que las empresas le dan a la misma.

Como una medida para comenzar a regular esta situación, recientemente ha salido en la Unión Europea el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR). Con este sistema, lo que intentan es conseguir el tan ansiado equilibrio entre la privacidad y la utilidad. Para ello, lo que pretenden las regulaciones es proteger la confidencialidad de los datos y la identidad del individuo particular, pero sí permitir que los resultados generales de la recolección de datos sean utilizados.

¿Será la Big Data una bendición o una maldición para nuestra sociedad?

Al igual que muchos grandes dilemas en la vida, la Big Data puede ser algo bueno o algo malo dependiendo del cristal con el que se la mire. Lo que sí queda inequívocamente claro es que ha llegado para quedarse y que será un factor que generará grandes cambios en la forma en la que vivimos.

La Big Data actualmente puede ser utilizada por las empresas como un medio de lucro a través de la mercantilización de nuestra información. Es decir, nosotros –como fuentes de información– nos convertiríamos en otro producto digital comercializable en la web.

Desde otro punto de vista, la Big Data también puede ayudar a hacer avances rápidos en los campos de la seguridad y la medicina. En ambos, se muestra capaz de recolectar más datos que cualquier otro sistema conocido y dar resultados extremadamente acertados que colaboran en la elaboración de planes preventivos o diagnósticos mucho más acordes con cada situación.

A pesar de todo –lo bueno y lo malo que puedan tener los macrodatos–, un punto que hay que tener en cuenta es que siempre habrá alguna excepción –o minority report, como lo llamarían en la película– dentro de las predicciones que ofrece este nuevo sistema. En consecuencia, es vital que las personas entendamos que no podemos tener una fe ciega en estas tecnologías y que la mano humana debe seguir estando presente, un detalle que el detective Anderson y todos los habitantes de esa sociedad futurista del 2054 tuvieron que comprobar por las malas.

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