Desde pequeños nos advierten sobre los peligros de exponerse demasiado al sol. Seguramente recuerdas durante tu infancia, que cuando ibas a la playa o alguna excursión al aire libre, tus padres aplicaban sobre tu piel cantidades generosas de protector solar.

Y no es para menos, pues desde hace varias décadas se han reconocido los efectos negativos que tiene la exposición prolongada a los rayos solares. El cuerpo humano es especialmente vulnerable a la radiación ultravioleta que recibimos principalmente del Sol, y la preocupación al respecto se ha incrementado con los agujeros encontrados en la capa de ozono.

Ahora bien, cuando se habla de los efectos de los rayos solares sobre los humanos, rara vez se consideran grupos humanos más específicos que las razas. Pero la ciencia se ha interesado en evaluar el impacto en atletas, incluyendo desde excursionistas, tenistas y corredores, que como sabemos, suelen estar expuestos al sol de manera frecuente por sus disciplinas.

Los atletas superan el límite de exposición a la radiación ultravioleta recomendado incluso ocho veces durante las estaciones de verano y otoño. De allí, que estos figuren entre los más propensos a sufrir cáncer de piel, lo cual es bastante irónico considerando que el ejercicio físico está recomendado para prevenir diferentes formas de esta enfermedad.

Para el cáncer de piel maligno, se ha determinado que aquellos individuos que están en el percentil 90 de actividad física tienen un mayor riesgo de cáncer que aquellos que se ubican en el percentil 10.

La importancia de proteger la piel de los rayos solares

Partiendo de dichos datos y los diversos estudios que han observado el elevado riesgo de sufrir cáncer de piel en atletas, los especialistas recomiendan la protección social como un medida sumamente importante para reducir su incidencia.

W. Larry Kenney, de la Universidad Penn State, en el marco de una conferencia de Fisiología Ambiental Extrema de la Sociedad Fisiológica, discutirá los efectos de los rayos solares, desde el envejecimiento prematuro hasta el ya mencionado cáncer. Pero también considerará también impacto que pueden tener estos según el tono de piel y la frecuencia de uso de protector solar.

Pero adelantándose a su charla, el profesor Kenney comentó:

“La protección solar en los atletas es especialmente importante ya que múltiples estudios demuestran un riesgo elevado de cáncer de piel para aquellos que participan regularmente en deportes al aire libre o ejercicio. Sorprendentemente, menos del 25 por ciento de los atletas encuestados informaron el uso regular de protector solar, por lo que claramente hay más conciencia en la recaudación que hay que hacer”.

Radiación ultravioleta, folatos y pigmentación de la piel

En su publicación, The Physiological Society nos da algunos datos claves para comprender mejor el tema. El espectro de radiación ultravioleta está dividido según diferentes longitudes de onda: UV-A (320-400 nm), UV-B (290-320 nm) y UV-C (200-290 nm), considerando también los efectos biológicos de cada uno de estos.

En primer lugar está el UV-A, el cual engloba cerca del 95 por ciento de la radiación ultravioleta que llega a la superficie de la tierra, y el resto es UV-B. En la primera, la radiación es tan fuerte que puede alcanzar la circulación sanguínea de la piel, mientras que la mayor parte de la UV-B es absorbida en las externas de la piel, epidermis y dermis superior.

Pero no solo se puede considerar la longitud de onda de la radiación en este aspecto, sino también la pigmentación de la piel, en la cual están involucradas sustancias como la melanina, la vitamina D y el folato. Estas dos últimas sustancias son especialmente importantes, no solo para la piel, sino también para el embarazo.

La interacción de la radiación ultravioleta con estas sustancias da lugar a ciertas reacciones. Por una parte, ayuda a sintetizar la vitamina D, mientras que por otro hace que el folato se descomponga, lo cual puede ser perjudicial para el cuerpo.

A propósito de ello, existen teorías que sugieren que las primeras poblaciones humanas, ubicadas en África ecuatorial desarrollaron pigmentación en su piel para protegerse de la degradación del folato. Según esta hipótesis, la despigmentación ocurrió como una consecuencia de que las poblaciones humanas se fueron alejando del ecuador, permitiendo así incrementar los niveles de síntesis de vitamina D.

Referencia:

Skin cancer risk in athletes: The dangers of ultraviolet radiation. https://medicalxpress.com/news/2019-08-skin-cancer-athletes-dangers-ultraviolet.html