Nuestro planeta está rodeado por una densa capa de gases conocida como atmósfera y a su vez por un campo magnético que protege a la vida de la intensa radiación cósmica. La humanidad ha logrado atravesar dichas barreras para conocer más a fondo nuestro universo, y a pesar de representar una hazaña admirable, ello también puede implicar un grave riesgo para quienes lo logren.

En varias oportunidades hemos hablado de los efectos que puede tener la radiación espacial sobre los astronautas. Sabemos que organismos como el moho y los tardígrados pueden resistir la radiación en el espacio. También algunas pruebas recientes han creado expectativa en la procreación fuera de la tierra, pues algunas muestras de esperma humano congelado han sobrevivido a dichas condiciones.

Ahora bien, la llegada de los humanos al espacio aún es un hecho relativamente reciente, por lo que aún no se tienen claros los efectos que pueda tener esta radiación sobre los astronautas. Un estudio reciente alegó que esta no puede catalogarse aún como una causa directa del desarrollo de cáncer o enfermedades cardíacas, por ejemplo, pero sí se ha observado que los astronautas sufren ciertos malestares al volver a la Tierra luego de un tiempo fuera de ella.

Pero ahora una nueva investigación realizada en ratones ha encontrado una relación entre la exposición a la radiación espacial y el deterioro de las funciones cerebrales, siendo esta la consecuencia actual más preocupante.

La radiación cósmica deteriora las funciones cognitivas

La radiación espacial afecta la capacidad de aprender, recordar y adaptarse, así como también la capacidad de interactuar con otros.

Los físicos de la Universidad del Estado de Colorado diseñaron una instalación para simular la exposición a la radiación espcial de manera mucho más realista: 1 miligramo de radiación por día. Este modelo fue utilizado por ellos para medir el efecto de esta sobre el cerebro de ratones durante seis meses.

Las neuronas son células especializadas que se transmiten información gracias a corrientes eléctricas y permiten almacenar recuerdos en el cerebro. Cuando los investigadores examinaron las neuronas de los ratones y descubrieron que los circuitos que las conectan a las redes ya no se comunicaban de manera eficiente.

Según señalan, esto pudo haber ocurrido como resultado del daño que pudo haber ocasionado la radiación a las estructuras finas de las neuronas, o la ruptura de las conexiones de algunos circuitos neuronales. En ambos escenarios, la consecuencia es una disminución significativa de las funciones cognitivas.

Dificultades para aprender, adaptarse y recordar

Los científicos aprovecharon la oportunidad para determinar si los cambios neuronales inducidos por la radiación tenían alguna relación con problemas de comportamiento que pudieran representar un riesgo en una misión en el espacio.

Los ratones experimentales tenían menos probabilidades de estar interesados en un juguete nuevo en comparación con un juguete que ya habían visto antes. En cambio, los ratones de control se tomaban mucho más tiempo para indagar en el juguete nuevo que en el viejo.

Otro ejemplo de la alteración del comportamiento fue que los ratones irradiados tenían menos probabilidades de preocuparse de que uno de los juguetes se trasladara a otro lugar, lo que sugiere una función alterada de la memoria.

Fue entonces cuando corroboraron que los ratones que habían estado expuestos a los neutrones durante seis meses estaban presentando problemas para aprender, adaptarse y almacenar recuerdos.

Deterioro de las habilidades sociales

Pero los efectos de los rayos cósmicos no solo se limitan al aprendizaje, sino que también alteraron las habilidades sociales de los ratones que estuvieron expuestos. En comparación con sus homólogos no irradiados, estos tenían más probabilidades de evitar interacciones sociales con sus similares.

Así también, se observó que los ratones irradiados tenían dificultades para olvidar un evento adverso ocurrido en el pasado, lo que sugiere que la radiación también pudo haber aumentado sus niveles de ansiedad.

Basado en estos hallazgos y cálculos posteriores que representaran estadísticamente sus hallazgos, los autores estiman que de una tripulación de cinco astronautas que viajaran a Marte, al menos un miembro muestre déficits en sus funciones cognitivas al regresar a la Tierra.

Los resultados de esta simulación en ratones revelan que los rayos cósmicos sí pueden ser perjudiciales para los astronautas, y que de hecho, podrían afectar de manera significativa su capacidad de respuesta en situaciones de estrés o imprevistas.

Ahora bien, aún es pronto para dar todo por sentado. Si bien los estudios realizados en ratones arrojan resultados muy aplicables a los humanos, este en particular merece ser replicado.

Por supuesto, de ser confirmados en nuevas investigaciones, las posteriores deberán enfocarse en buscar una forma de revertir o prevenir dicho daño, con el fin de derribar las barreras en la exploración de nuestro universo.

Referencia:

MVPA Analysis of Intertrial Phase Coherence of Neuromagnetic Responses to Words Reliably Classifies Multiple Levels of Language Processing in the Brain. https://www.eneuro.org/content/6/4/ENEURO.0444-18.2019