A pesar de las llamativas y vívidas representaciones que los productores de cine y otros medios audiovisuales nos muestran de los dinosaurios, en realidad no se cuenta con una imagen precisa del color que exhibían estos extintos animales.

Pero hallazgos recientes en investigación fósil allanan el camino para una reconstrucción más específica tanto de la apariencia externa como de la anatomía interna de estos animales prehistóricos.

Presente en otros tejidos

La melanina es un pigmento que se encuentra en estructuras intracelulares llamadas melanosomas, las cuales le dan color a las características externas, como el pelaje, las plumas, la piel y los ojos.

Los investigadores descubrieron que la melanina estaba muy extendida en los órganos internos de los anfibios, reptiles, aves y mamíferos modernos y fósiles.

Estudios recientes sobre el color fósil han asumido que los gránulos fosilizados de melanina provienen de la piel. Pero nueva evidencia muestra que otros tejidos también pueden contener melanosomas.

Utilizando técnicas avanzadas de microscopía y rayos X de sincrotrón, que aprovechan la energía de los electrones que se mueven rápidamente para ayudar a examinar los fósiles en minucioso detalle, un equipo de paleontólogos descubrió nuevas fuentes de melanina, lo que sugiere un replanteamiento de cómo los científicos reconstruyen el color de los dinosaurios.

Los investigadores descubrieron que la melanina estaba muy extendida en los órganos internos de los anfibios, reptiles, aves y mamíferos modernos y fósiles, un hallazgo que puede modificar nuestra comprensión de la función de la melanina.

Como explica la doctora María E. McNamara, paleontóloga del Colegio Universitario Cork en Irlanda:

“Existe el potencial de que la melanina no haya evolucionado exclusivamente para el color. Ese papel en realidad puede ser secundario a funciones fisiológicas mucho más importantes”.

La punta del iceberg

Los investigadores se sorprendieron al descubrir que la composición química y la forma de los melanosomas variaban entre los tipos de órganos, lo que abre oportunidades para usar estas estructuras celulares como marcadores para mapear los tejidos blandos de los animales antiguos.

La investigación indica que la melanina puede tener un papel importante en la homeostasis, la regulación del estado químico y físico interno del cuerpo o el equilibrio de sus elementos metálicos.

El hallazgo sugiere un replanteamiento de cómo los científicos reconstruyen el color de los dinosaurios.

Al mismo tiempo, este hallazgo implica que es posible que necesitemos revisar nuestra comprensión de los colores de los animales antiguos, debido a que los melanosomas fósiles, que se suponía que representaban matices externos, pueden de hecho ser de tejidos internos.

Los investigadores esperan que este nuevo conocimiento, así como las técnicas empleadas, nos ayuden juntos a interpretar con mucha más precisión los colores de los organismos antiguos.

En última instancia, señalan los investigadores, estos hallazgos evidencian que todavía hay mucho por descubrir sobre el color y la apariencia de los extintos animales.

Referencia: Tissue-specific geometry and chemistry of modern and fossilized melanosomes reveal internal anatomy of extinct vertebrates. PNAS, 2019. https://doi.org/10.1073/pnas.1820285116