La mayoría de los tipos de cáncer son letales después de que las células tumorales abandonan su sitio primario de crecimiento y se movilizan para colonizar un órgano distante, un proceso denominado metástasis.

Pero el hecho de que una célula cancerosa haga metástasis no está determinado solo por la célula en sí, sino también por el microambiente del lugar donde se desplazó, llamado el nicho metastásico.

Interacciones directas

En la actualidad, los procesos tempranos que ayudan al crecimiento de las células cancerosas en lugares secundarios siguen siendo poco conocidos, debido a la escasez de herramientas adecuadas para analizar estos eventos.

La técnica desarrollada permite estudiar los cambios en las células del microambiente tumoral con una precisión sin precedentes.

En un reciente estudio, un equipo de investigadores desarrolló un innovador método in vivo para identificar y aislar las pocas células normales que están en estrecho contacto con las células cancerosas que acaban de migrar a un sitio secundario.

Este enfoque debería ayudar a clarificar las interacciones directas tempranas entre las células metastásicas y las células normales vecinas que ayudan a dar forma a la formación de un nicho metastásico.

El sistema puede localizar influencias corruptoras que normalmente están ocultas en las multitudes de células que constituyen la mayor parte del tejido.

La técnica permite estudiar los cambios en las células del microambiente tumoral con una precisión sin precedentes, lo que ayuda a comprender cómo estos cambios se relacionan con el crecimiento tumoral y la metástasis, un entendimiento que podría fundamentar el desarrollo de mejores estrategias para tratar la enfermedad.

Un camino crucial

Al respecto, la doctora Ilaria Malanchi, afiliada al Laboratorio de Interacción Tumor-Huésped del Instituto Francis Crick en Londres y líder del equipo de investigación, comentó:

“Descubrimos que las células no cancerosas en el microambiente tumoral regresan a un estado similar a las células madre, y en realidad apoyan el crecimiento del cáncer. Al corromper a las células vecinas, el cáncer transforma su entorno local para apoyar su propia supervivencia”.

El método desarrollado es muy prometedor para abordar la cuestión de por qué un determinado tipo de célula cancerosa migra preferentemente a un sitio secundario inicial particular, como la médula ósea o los pulmones.

La mayoría de los tipos de cáncer son letales después de que las células tumorales se movilizan para colonizar un órgano distante, un proceso denominado metástasis.

El uso de la técnica para estudiar las líneas celulares de cáncer de mama que tienen preferencias orgánicas distintas para sus sitios secundarios, debería proporcionar información sobre los mecanismos subyacentes a tales preferencias.

Será importante determinar si los hallazgos de los autores, que se realizaron en ratones, son relevantes para el cáncer humano.

Si se pudiera evitar que las células tumorales migratorias se alojen en órganos distantes, esto tendría un impacto clínico positivo importante. Debido a que las células cancerosas suelen tener un alto nivel de alteración genómica, centrarse en sus células vecinas, que son genéticamente más estables, podría ser una estrategia efectiva para apuntar a un nicho metastásico.

La complejidad del microambiente en dichos sitios deberá caracterizarse en profundidad para evaluar si la manipulación de dichas regiones es una potencial estrategia terapéutica. En este sentido, el método desarrollado por los investigadores proporciona un camino crucial para tales esfuerzos.

Referencia: Metastatic-niche labelling reveals parenchymal cells with stem features. Nature, 2019. https://doi.org/10.1038/s41586-019-1487-6