En sus inicios, el tabaco llegó a popularizarse como un producto inofensivo que era utilizado en los eventos sociales. De hecho, según su historia, el tabaco se extendió por el Caribe durante los años 2000 o 3000 antes de Cristo gracias a las poblaciones indígenas, así que prácticamente podríamos decir que fumar es parte de la humanidad.

Sin embargo, a pesar de que por mucho tiempo trataron de vendernos la idea de que fumar era bueno, la verdad es que era imposible ocultar los efectos negativos del tabaco en nuestra salud.

Poco a poco, el mundo ha comenzado a moverse en contra del tabaquismo, tratando de fomentar a las personas a que dejen de consumirlo. Incluso esto podemos verlo en las cajetillas de los cigarros, las cuales muestran las consecuencias de su consumo excesivo.

Es así como surgen los vapers o cigarrillos electrónicos, los cuales se originaron como una alternativa más saludable al cigarro. Sin embargo, este no es el único, pues los narguiles, también llamados shisha o hookah, también son utilizados con la creencia de que fumarlos es menos dañino que consumir tabaco. 

Gracias a esto, uno de los debates que se mantienen hoy en día es cuál de estas dos alternativas es más saludable y brinda la misma sensación. Hoy hablaremos de los efectos de ambas para conocer cuál de las dos es la mejor opción.

El narguile: una pipa ancestral

Se conoce que el narguile fue inventado en la India por el médico persa Irfan Shaikh entre los años 1500 y 1600, y el mismo consiste en un dispositivo dividido en varias partes: la cazoleta, en donde se coloca el tabaco; la purga, que, como indica el nombre, sirve para “purgar” el aire viciado del interior del narguile; la base, que contiene el líquido filtrante, el cual comúnmente es agua; y la manguera, que es el ducto por el que pasa el humo cuando fumamos.

El tabaco que utiliza este dispositivo es distinto al de los cigarrillos, pues este es más fino y se ha mezclado con miel o similares para darles sabor. Sin embargo, y a pesar de esto, sigue siendo tabaco.

Las personas que fuman narguile aseguran que el agua funciona para filtrar los componentes dañinos del tabaco y que debido a que es un tipo distinto de tabaco, este no es adictivo. Pero la verdad es muy diferente a lo que comúnmente se cree.

Acorde a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), fumar narguile tiene “muchos de los mismos riesgos para la salud que fumar cigarrillos”. Según esta organización, una persona inhala un cigarrillo un promedio de 20 veces, pero puede tomar 200 inhalaciones durante una sesión de narguile de una hora.

El narguile, para poder quemar el tabaco, necesita carbón, el cual interactúa con el tabaco y crea humos tan tóxicos como el humo del cigarrillo. Además, el humo contiene nicotina, la cual es muy adictiva, y acorde a una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, fumar narguile produce más de 2,5 veces la cantidad de nicotina que el humo del cigarrillo.

De hecho, según los datos brindados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el volumen de humo inhalado en una sesión de narguile de una hora es el equivalente a fumar entre 100 y 200 cigarrillos.

El vaper: la alternativa moderna

La primera patente de vapers o cigarrillos electrónicos pertenece al farmacéutico chino Hon Lik en el años 2003, y  a partir de entonces se ha expandido en todo el mundo. Hoy en día existen miles de marcas, formas y tamaños que varían dependiendo de lo que se quiera consumir.

Principalmente, un vaper está compuesto por dos partes: el atomizador, que es en donde se coloca la resistencia y se calienta el líquido; y el “mod”, que es un suministrador de corriente que calienta la resistencia.

Estos fueron comercializados como un dispositivo innovador que ayudaría a los adictos a la nicotina a dejarla, pues a la hora de adquirir el líquido se puede elegir la cantidad de nicotina que este contendrá.

Sin embargo, y a pesar de que los vapers iban dirigidos a fumadores que querían abandonar su adicción, estos fueron a parar directamente hacia los jóvenes no fumadores, lo cual parece que tiene que ver con una moda. Esto significa un problema, pues hoy en día las investigaciones acerca del daño que produce este dispositivo aún son muy pocas y podría tomar décadas para que una enfermedad consecuente de su consumo salga a la luz.

Recientes estudios han demostrado que los vapers pueden resultar perjudiciales para nuestros vasos sanguíneos, pues crean toxinas que reducen el flujo de la sangre. A pesar de que la circulación sanguínea se regulariza poco después de dejar de fumar, los científicos se han preocupado de que aquellos que vapean todo el día no le den el tiempo suficiente a su cuerpo para restablecer el equilibrio, lo cual podría desencadenar enfermedades.

Además, se ha comprobado que los aromas que se le añaden a los vapers tienen más o menos el mismo efecto en nuestras células que los cigarrillos, pues estos influyen sobre la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares e incluso la muerte.

Pero, ¿cuál es menos dañino?

En realidad, a falta de suficientes investigaciones con respecto al vaper, no podemos asegurar que este sea menos perjudicial para la salud. Sin embargo, con lo que hemos visto anteriormente, podemos decir que tanto el vaper como el narguile son dañinos para nuestra salud, y sus efectos van más o menos de la mano de los cigarrillos tradicionales.

Si bien es cierto que el narguile produce mucha más nicotina y es muy adictivo, el vaper contiene otros componentes que nos afectan en otras áreas de nuestra salud.

Como conclusión, consumir tabaco en cualquier forma termina siendo perjudicial para nosotros, de forma que lo mejor, tanto para nosotros como para las personas a nuestro alrededor, es tratar de evitarlo.

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