Durante el Mesozoico, los crisópidos (Neuroptera) se encontraban entre los grupos más importantes de insectos que se alimentaban de néctar y polinizadores, rivalizando solo con algunos linajes de mecopteros de probóscides (trompas) largos y moscas braquiteras.

El ejemplo principal de crisópidos mesozoicos son las icónicas Kalligrammatidae, apodadas “mariposas jurásicas” debido a su similitud convergente con Lepidoptera en cuanto a la presencia de una probóscide larga y patrones de manchas en las alas.

Nuevas adiciones

Hasta la fecha, se han descrito casi 50 especies de kalligrammatidas en 17 géneros en China, Kazajstán, Rusia, Alemania, Inglaterra y Brasil. También se encontraron fragmentos de alas kalligrammatides en los depósitos jurásicos de Mongolia.

Estos insectos prehistóricos fueron superados por abejas, moscas y otros que contaban con piezas bucales más ingeniosamente diseñadas.

Un equipo de paleontólogos del Instituto Paleontológico Borissiak de la Academia de Ciencias de Rusia, identificó cuatro nuevas especies de insectos extintos en ámbar birmano medio del Cretácico. Las nuevas adiciones al catálogo de insectos prehistóricos son: Buratina truncata, Sidorchukatia gracilis, Protosiphoniella anthophila y Khobotun elephantinus.

Los investigadores creen que estos insectos visitaron las primeras flores de angiosperma, pero finalmente se extinguieron debido al diseño ineficiente de la trompa. Según la investigación, Paradoxosisyrinae, el grupo al que pertenecen estas criaturas, es una especie de “experimento fallido de la naturaleza”.

Hasta ahora, las funciones de la probóscide de Paradoxosisyrinae han permanecido poco claras. Se planteó la hipótesis de estos insectos utilizaban sus piezas bucales alargadas para perforar la cutícula de otros insectos o la piel de las ranas.

En contraste a esta proposición, la nueva investigación basada en especímenes recientemente disponibles muestra que, con toda probabilidad, estos insectos no eran depredadores o chupadores de sangren, sino que inofensivamente se alimentaban del néctar de las flores.

Diseño inadecuado

Los científicos notaron que Paradoxosisyrinae simplemente no podía perforar ningún sustrato denso debido a la disposición flojamente acoplada de sus piezas bucales, carente de una vaina de soporte.

Según la investigación, Paradoxosisyrinae, es una especie de experimento fallido de la naturaleza.

Con la ayuda de un microscopio y modelos virtuales en 3D, los científicos llegaron a la conclusión de que la trompa de Paradoxosisyrinae, en lugar de tener un canal alimentario común, consiste en dos pajillas o tubos independientes, cada uno formado por dos mitades unidas sin dispositivos especiales adecuados para bloquearlos herméticamente.

Como Paradoxosisyrinae no pudo sellar su trompa para producir un gradiente de presión, como lo hacen las moscas y las polillas modernas, tuvieron que depender exclusivamente de las fuerzas capilares para la absorción de néctar.

Todo esto significa que la probóscide de Paradoxosisyrinae, de menos de 1 mm de longitud, estaba destinada a ser corta para siempre, lo que redujo su capacidad de extraer néctar de las flores.

Al respecto, el investigador Alexander Khramov, afiliado al Instituto Paleontológico Borissiak y autor principal del estudio, comentó:

“Estos insectos fueron un intento fallido de la naturaleza de producir insectos que se alimentaran de néctar en respuesta al surgimiento de las plantas con flores en el período del Cretácico Temprano. Pronto fueron superados por abejas, moscas y otros insectos que contaban con piezas bucales más ingeniosamente diseñadas”.

Referencia: Nature’s failed experiment: Long-proboscid Neuroptera (Sisyridae: Paradoxosisyrinae) from Upper Cretaceous amber of northern Myanmar. Cretaceous Research, 2019. https://doi.org/10.1016/j.cretres.2019.07.010