La malaria, responsable de la muerte de más de 400.000 personas al año, es una enfermedad grave y potencialmente fatal causada por un parásito que comúnmente infecta un cierto tipo de mosquito que se alimenta de humanos.

Los parásitos en los mosquitos que transmiten la malaria pertenecen al género Plasmodium. Aunque existen más de 100 tipos de estos parásitos que pueden infectar una variedad de especies, solo cinco tipos pueden infectar a los humanos, siendo algunos causantes de un tipo de malaria más grave que otros.

De estos cinco tipos, dos sobresalen por su prevalencia. Uno de ellos, Plasmodium vivax, es el parásito más extendido fuera de África, con un área de distribución que se extiende hasta las zonas templadas, y Plasmodium falciparum, el parásito predominante en el África subsahariana y responsable de más del 90 por ciento de las muertes por malaria.

Antigua enfermedad

La malaria sigue siendo la reina indiscutible de las enfermedades parasitarias. Ha afligido a la humanidad probablemente desde tiempos prehistóricos y ha marcado el curso de la historia humana a lo largo de los siglos.

A nivel global, la malaria es responsable de más de 400.000 muertes al año, la mayoría niños en África.

Se cree que la malaria llegó al sur de Europa a través del valle del Nilo durante el período Neolítico (4.000 – 3.000 a.C.) y se extendió a todo el continente, donde permaneció endémica durante más de dos mil años.

En los relatos griegos clásicos de los siglos IV y V a.C. se encuentran referencias de personas con fiebres intermitentes y síntomas infecciosos característicos de la malaria. Mientras que algunos autores sostienen que P. falciparum sólo se propagó al sur de Europa con el amanecer del Imperio Romano, los relatos históricos sugieren que pudo haber afectado a Italia occidental y central entre los años 400 y 100 a.C., antes de llegar a la región del delta del Po en el norte de Italia alrededor de 1.000 años después.

Pero, la forma en que la enfermedad, particularmente su forma más grave, llegó y se propagó en Europa sigue siendo un tema que genera polémica entre la comunidad científica.

En este sentido, los resultados de una reciente investigación sugieren que la forma de malaria más amenazante, la trasmitida por P. falciparum, llegó a Europa procedente de Asia aproximadamente en el siglo IV a.C., cuando la conquista del imperio persa conectó el Mediterráneo con la India.

De este a oeste

Para el estudio, los investigadores analizaron los datos genómicos de Plasmodium falciparum derivado de un conjunto de diapositivas médicas antiguas teñidas con la sangre de pacientes infectados de la década de 1940.

Parásito Plasmodium falciparum, responsable de más del 90 por ciento de las muertes por malaria.

Los resultados de estos análisis revelaron una afinidad filogeográfica más fuerte con las cepas actuales en circulación en el centro sur de Asia, en lugar de las africanas. Esto sugiere que la propagación de esta forma de malaria en Europa fue longitudinal, en lugar de latitudinal.

Este hallazgo, explican los autores del estudio, proporciona nuevos conocimientos sobre la evolución y la demografía pasada de uno de los patógenos más mortíferos de la historia de la humanidad.

Se necesitarán pruebas genómicas adicionales, tanto de colecciones médicas como de restos antiguos, para reconstruir con mayor precisión los tiempos y las rutas de propagación de la malaria, lo que también podría ayudar a determinar la aparición y los factores impulsores de la resistencia a los fármacos antipalúdicos.

Referencia: Genetic affinities of an eradicated European Plasmodium falciparum strain. Microbial Genomics, 2019. https://doi.org/10.1099/mgen.0.000289