Desde los inicios de la civilización, hemos visto a estos compañeros caninos como nuestros mejores amigos. En el pasado, nos han ayudado a proteger nuestras pertenencias y a nuestras familias.

Ahora, participan en labores como la detección de incendios, control de drogas en los aeropuertos, detección de bombas, búsqueda de personas desaparecidas o heridas y hasta como parte de terapias para personas enfermas. Sin embargo, debajo de toda esta lista yace una verdad innegable y es que, sea cual sea su labor, se han convertido en gran parte de la cotidianidad de muchas personas.

De hecho, estos animales también se han vuelto grandes compañeros de vida. Por ello, tendemos a quererlos, mimarlos y ponerles atención como si fueran otro miembro de la familia.

Como consecuencia, hemos podido observar que cada uno tiene sus actitudes peculiares que lo hacen único. Innumerables veces les hemos contado a nuestros amigos, conocidos y familia sobre sus gracias. Finalmente, la ciencia ha dado un paso adelante y confirmado nuestros clamores, ¡los perros tienen personalidad!

Estas son las personalidades que podría tener tu perro

Actualmente, se ha llegado a la conclusión de que los canes podrían dividirse en 5 tipos de personalidades. Comprender cada una podría ayudar a la larga a mejorar la relación entre estos y sus dueños, así como los métodos de entrenamiento que usen estos últimos.

En principio, los adjetivos utilizados para clasificar estas categorías son: Confiado, Independiente, Amistoso, Relajado y Tímido. El primero de esta lista podría ser el más dominante y seguro de todos. Es decir, se trata de uno que fácilmente se adapta a sus ambientes y busca ser el líder en cada situación.

Por otro lado, el independiente seguramente buscará su propio espacio y no será muy sociable. No obstante, es probable que cree una relación muy cercana con unas pocas personas. Luego tenemos al perro amistoso, que es la viva imagen alegre, enérgica, sociable y juguetona del perro estereotípico que todos tenemos en la mente.

En otra línea, nos encontramos con el perro relajado. Este can también suele ser muy sociable, pero menos enérgico que el amistoso. Después de todo, tiende a elegir comportarse debido a su gran deseo de complacer a su dueño.

Finalmente, los canes tímidos pueden llegar a tener muchos problemas con los espacios llenos de gente o muy ruidosos. Pero pueden lidiar con presentaciones más lentas a nuevos ambientes y personas. Asimismo, suelen responder muy positivamente a los mimos y caricias pues los ayudan a sentirse seguros.

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Lo que dice el estudio de William J. Chopik

Los investigadores William J. Chopik y Jonathan R. Weaver se encargaron de estudiar más a fondo estas manifestaciones de personalidad de los perros. Gracias a los resultados de su estudio titulado “Perro viejo, trucos nuevos: Diferencias de edad con los tipos de personalidad, asociación con la personalidad de los humanos y la relación [de la personalidad de can] con resultados importantes [en su vida y relaciones]“ es posible conocer que, al igual que en las personas, el tipo de personalidad de los canes tiende a variar con el tiempo.

Estos datos fueron dados a conocer por Journal of Research in Personality en abril de este mismo año. Con ellos, se hizo posible notar que la personalidad de los canes también puede determinar la relación que tendrá con sus dueños.

El investigador Chopik también aseguró que fue posible descubrir relaciones entre la personalidad de los perros y la de sus dueños. Por esto, aquel viejo refrán “las cosas se parecen a su dueño” queda totalmente comprobado en este caso.

Incluso, lograron apuntar los 6 años del can como la mejor etapa para darle un entrenamiento formal. Esto se debe a que en esta etapa el perro deja atrás muchas de sus actitudes de cachorro, pero su personalidad final aún no está tan definida como para que no pueda tener modificaciones.

¿Qué más podríamos aprender de estos amigos peludos?

Ahora que esto ha sido exitosamente probado, Chopik dice que pretende embarcarse en una nueva investigación. Ahora, la meta de esta es conseguir comprender cuáles son los factores que llevan al animal a cambiar.

A fin de cuentas, descubrir que los canes pasan por cambios en sus vidas, tal como nosotros, es solo la punta del iceberg. La nueva meta de las investigaciones será determinar más claramente cuáles son los detonantes de estos y el por qué.

Referencia:

Old dog, new tricks: Age differences in dog personality traits, associations with human personality traits, and links to important outcomes: https://doi.org/10.1016/j.jrp.2019.01.005

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