Durante los últimos días, la difícil situación de la Amazonía ha recibido una atención generalizada en respuesta a los informes sobre la devastación que los voraces incendios forestales han generado.

En medio de esta cobertura, muchos medios de comunicación, organizaciones benéficas, celebridades e incluso líderes mundiales repitieron la afirmación de que el Amazonas produce el 20 por ciento del suministro mundial de oxígeno, implicando que la destrucción de la selva tropical representa una amenaza para este suministro global de oxígeno.

Parte del ciclo

La afirmación repetida de que la selva amazónica produce la quinta parte del oxígeno de nuestro planeta se basa en un malentendido. De hecho, casi todo el oxígeno respirable de la Tierra se originó en los océanos, y hay suficiente para millones de años.

Son muchas las consecuencias de los incendios forestales del Amazonas, incluyendo serios riesgos para el clima y los ecosistemas locales.

Los datos de la NASA muestran que la atmósfera de la Tierra tiene aproximadamente un 21 por ciento de oxígeno, que es una parte crucial de muchos procesos en la Tierra, incluida nuestra propia capacidad de respirar.

Casi todo el oxígeno libre en el aire es producido por las plantas a través de la fotosíntesis, la cual, alrededor de un tercio del planeta ocurre en los bosques tropicales, el mayor de los cuales se encuentra en la cuenca del Amazonas.

En la fotosíntesis, las plantas capturan y almacenan la energía solar, utilizándola para convertir el dióxido de carbono del aire en moléculas de azúcar que utilizan para alimentarse, produciendo oxígeno como subproducto. Pero eso es solo una parte del ciclo.

Constantemente, los árboles arrojan hojas muertas, ramitas, raíces y otros desechos, que alimentan un rico ecosistema de organismos, principalmente insectos y microbios, los cuales consumen oxígeno en ese proceso.

La cifra real

Dicho de otra manera, las plantas crean oxígeno, pero las mismas plantas junto a los animales, insectos y microbios usan ese mismo oxígeno, quedando muy poco para la atmósfera. Los expertos apuntan que la cifra real de la cantidad de oxígeno que produce la selva amazónica se ubica entre 1 y 6 por ciento.

Esta imagen aérea muestra cómo el humo cubre una sección de la selva amazónica, una de las secuelas de los incendios forestales.

Esencialmente, esto significa que el efecto neto de la selva amazónica sobre la cantidad de oxígeno en la atmósfera global es “prácticamente nada”.

Como explica la investigadora Allison Mills, catedrática en el Instituto Tecnológico de Massachusetts:

“La cantidad de oxígeno en la atmósfera es del 20.95 por ciento, y no está cambiando mucho. Desde esta perspectiva, el Amazonas podría quemarse y desaparecer y la cantidad de oxígeno en la atmósfera no se vería muy afectada”.

Si bien existen muchas razones para estar horrorizados por las devastadoras consecuencias  de los incendios forestales del Amazonas, incluyendo serios riesgos para el clima y los ecosistemas locales, el agotamiento del suministro de oxígeno de la Tierra no es una de ellas.

Referencias:

The productivity, metabolism and carbon cycle of tropical forest vegetation. Journal of Ecology, 2011. https://doi.org/10.1111/j.1365-2745.2011.01916.x

The Global Oxygen Cycle. Treatise on Geochemistry, 2014. https://doi.org/10.1016/B978-0-08-095975-7.00811-1