Una reciente investigación realizada por científicos de la Universidad Northwestern reveló que las tasas de mortalidad por enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular, diabetes e hipertensión, lo que colectivamente se conoce como enfermedad cardiometabólica, han aumentado desde 2011.

Los registros mostraban que las muertes por esas condiciones de salud estaban disminuyendo, pero luego alcanzaron un punto de inflexión preocupante en el año 2010, y se han mantenido sin cambios o se han incrementado desde entonces.

Perdiendo terreno

En un esfuerzo por evaluar las tendencias recientes en la mortalidad cardiometabólica, el equipo de investigadores examinó los registros de fatalidad atribuibles a estas condiciones de salud por sexo y por raza desde 1999 a 2017.

Los investigadores apuntan al incremento de la prevalencia de la obesidad como un factor de riesgo influyente en los resultados observados.

La información provino de la Base de Datos en Línea de Amplio Alcance para la Investigación Epidemiológica (WONDER, por sus siglas en inglés), con un enfoque específico en las muertes causadas por enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, diabetes e hipertensión.

El análisis de los datos mostró que en 1999 el total de muertes por enfermedad cardíaca fue de 725.192, 167.366 por accidente cerebrovascular, 68.399 por diabetes y 16.968 por hipertensión. En 2017, el total de muertes por enfermedad cardíaca fue de 647.457, por accidente cerebrovascular: 146.383, por diabetes: 83 564 y por hipertensión: 35 316.

En referencia a sus observaciones, la doctora Sadiya S. Khan, profesora de cardiología y epidemiología en la Facultad de Medicina de la Universidad Northwestern y autora principal de la investigación, comentó:

“Sabemos que la mayoría de las muertes atribuibles a la enfermedad cardiometabólica se pueden prevenir. Nuestros hallazgos dejan claro que estamos perdiendo terreno en la batalla contra las enfermedades cardiovasculares. Necesitamos cambiar nuestro enfoque como nación hacia la prevención, a modo de lograr nuestra meta de vivir más tiempo, más sanos y libres de enfermedades cardiovasculares”.

Obesidad como factor de riesgo

Hasta el año 2011, los avances en el diagnóstico y el tratamiento médico y quirúrgico de la enfermedad cardiovascular habían llevado a una disminución significativa de las muertes relacionadas con enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, diabetes y presión arterial alta.

La investigación evidenció un aumento en las tasas de mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Desde entonces, sin embargo, las tasas de mortalidad ajustadas por edad debido a enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y diabetes se han aplanado, y las tasas de mortalidad por hipertensión están aumentando.

Aunque este conjunto de datos no permitió identificar las causas del empeoramiento de las tendencias de la enfermedad cardiometabólica, la prevalencia de la obesidad ha aumentado significativamente desde 2011, y la obesidad es un factor de riesgo importante para la enfermedad cardíaca.

En este sentido, los autores del estudio señalan que los pilares de una buena salud cardiometabólica incluyen mantener un peso corporal y una dieta saludable, estar físicamente activo y no fumar. Estas acciones son importantes para prevenir enfermedades del corazón, sin importar raza, sexo o edad.

Referencia: Trends in Cardiometabolic Mortality in the United States, 1999-2017. JAMA Network, 2019. https://doi.org/10.1001/jama.2019.9161