La adolescencia puede llegar a ser un periodo muy difícil en la vida de muchos individuos. Durante esta época, el cuerpo cambia, se definen más claramente los círculos sociales y la persona comienza a buscar una identidad propia.

El hecho de que todo esto ocurra no es en sí lo que hace difícil a este periodo. En realidad, el problema empieza cuando estos factores antes mencionados no encajan con el patrón preestablecido de la sociedad.

Allí, los adolescentes comienzan a sentirse inconformes o abiertamente mal con ellos mismos. Sin embargo, un reciente estudio ha abierto las puertas a una nueva perspectiva de estos problemas.

Profesora Dianne Neumark-Sztainer, conductora de la investigación

Este fue un proyecto de la profesora Dianne Neumark-Sztainer de la Universidad de Minesota. Gracias a él, ahora es posible comprender que estos problemas de aceptación de la imagen corporal podrían tener un origen más temprano del que creemos y que su marca se queda por más tiempo del esperado.

Detalles sobre el estudio

A pesar de que esta fue originalmente una idea de Neumark-Sztainer, profesora de la División de Epidemiología y Salud Comunitaria, el estudio estuvo a cargo de una estudiante de postdoctorado de la Universidad de Harvard, Shirley D. Wang. Asimismo, otro grupo de académicos se unió para colaborar con el proyecto.

Los nombres de estos últimos son: Ann F. Haynos y Marla E. Eisenberg de la Universidad de Minesota, Melanie M. Wall de la Universidad de Columbia y Chen Chen de la Fundación de Investigación de Higiene Mental. Juntos comenzaron a analizar los datos recolectados con la finalidad de identificar los patrones de aparición de los problemas con la imagen corporal y cómo estos se mantenían o no en el tiempo.

La investigación fue publicada el 29 de julio de este mismo año en el diario en línea: Clinical Psychological Science. El título traducido del estudio sería un aproximado a: “Quince años de estudio de la prevalencia, trayectorias y predictores de la insatisfacción con la imagen corporal desde la adolescencia hasta la adultez”.

Cabe destacar que, cuando mencionan a la prevalencia, utilizan el término desde el punto de vista epidemiológico. Básicamente, este se refiere a la proporción de individuos que son afectados por algún padecimiento. En este caso, este sería estar insatisfecho con la imagen corporal.

Volviendo al tema, para poder recaudar la información necesaria para llegar a este resultado, la PhD Dianne Neumark-Sztainer utilizó como muestra a 1,455 participantes del proyecto EAT. Una iniciativa también de su autoría que se encarga de registrar los patrones alimenticios de los adolescentes y medir las influencias posteriores que ellos podrían tener en el desarrollo de desórdenes alimenticios u obesidad.

Para algunos hombres las preocupaciones sobre la imagen corporal son un tema tabú

46% de los adolescentes en EE.UU. no se siente cómodo con su cuerpo

Finalmente, los resultados del estudio fueron publicados. Gracias a ellos, fue posible notar que casi la mitad de los adolescentes estadounidenses, según la muestra, sufre este problema.

Asimismo, otro resultado importante que se pudo notar es que no había muchas diferencias significativas entre los procesos de aceptación que vivían los hombres y los de las mujeres. De hecho, ambos grupos concordaron y demostraron que su insatisfacción con su imagen aumentaba a medida que pasaba el tiempo. Eso sí, esto último en los casos en los que ambos géneros comenzaron a ganar peso a medida que crecían.

Descubrieron que la insatisfacción sostenida de la imagen corporal se relaciona con el paulatino aumento de peso durante el crecimiento.

Sin embargo, esto no fue lo único que arrojó el estudio. De hecho, también pudo conseguir un par de patrones de conducta respaldados por un sólido 95% de los participantes.

La primera tendencia implicó una insatisfacción fuerte en la adolescencia que luego decreció levemente en la adultez. Por otro lado, la segunda fue su inversa, ya que presentaba una mejor imagen corporal en la adolescencia que luego se volvía más negativa en la adultez.

Finalmente, surgió otro par de patrones menos repetidos, pero que igual figuraron en el estudio. El primero implico una mala imagen corporal inicial, luego esta mejoraba en la adolescencia y volvía a bajar en la adultez. Luego, el segundo pasa por esta misma montaña de cambios iniciando con una buena imagen, luego desmejorando esta percepción y luego volviendo a subir.

¿Se puede enseñar a los adolescentes a tener una buena imagen corporal?

Con todos estos datos, fue posible notar que los problemas de imagen corporal en la adolescencia, tienden a mantenerse estables hasta la adultez. Sin embargo, los investigadores descubrieron que también es posible encontrar una brecha desde la cual trabajar en estas percepciones.

Consideran que si se realizan adecuadas políticas educacionales para los adolescentes antes de los 15 años de edad, es posible intervenir en la forma en la que estos desarrollen su imagen corporal. En consecuencia, creen que esto podría ser una nueva herramienta para cuidar la salud mental de las nuevas generaciones y evitar la aparición tan frecuente de enfermedades por desórdenes alimenticios.

Referencia:

Fifteen-Year Prevalence, Trajectories, and Predictors of Body Dissatisfaction From Adolescence to Middle Adulthood: https://doi.org/10.1177/2167702619859331

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