El consumo excesivo de alcohol genera comportamientos inusuales. Hay quienes comienzan a llorar, quienes se vuelven conversadores, paranoicos, irascibles y agresivos, e incluso quienes no pueden contener sus impulsos libidinosos.

Pero investigaciones centradas en determinar cómo se relacionan el consumo de alcohol, la empatía y el comportamiento moral han demostrado que, a pesar de estas fluctuaciones, las personas borrachas siguen siendo fundamentalmente las mismas.

Distinguir entre el bien y el mal

La relación entre el alcohol y el comportamiento antisocial está bien documentada. Muchas discusiones, pleitos y peleas involucran a personas que se encuentran bajo los efectos del alcohol. Los científicos creen que estos comportamientos surgen de la mala interpretación de situaciones sociales y la pérdida del sentido de empatía.

Los resultados del estudio muestran que, si bien podríamos creer que el alcohol cambia nuestras personalidades, en realidad no lo hace.

Si bien el consumo de alcohol puede afectar nuestra empatía, haciéndonos responder de manera inapropiada a las emociones y reacciones de otras personas, esto no cambia necesariamente nuestros estándares morales o los principios que usamos para distinguir entre lo que está bien y lo que está mal.

En un experimento reciente, investigadores de la Universidad de Plymouth, en Reino Unido, le suministró a un grupo de voluntarios cantidades variadas de tragos de vodka y luego midieron su empatía y sus decisiones morales.

Los investigadores le presentaron a los participantes una serie de imágenes de varias personas expresando diferentes emociones. Después de tomar una dosis más alta de vodka, los participantes comenzaron a responder de manera inapropiada a estas manifestaciones emocionales, informando que se sentían positivamente sobre caras tristes y negativamente sobre caras felices.

Cuanto más intoxicadas estaban las personas, más se deterioraba su empatía, lo que confirmaba que tomar unas copas debilitaba la capacidad de las personas para comprender y compartir las emociones de los demás.

Dilemas morales

Seguidamente, el equipo presentó y evaluó las respuestas de los participantes en una serie de dilemas morales, como el siguiente: un tranvía desbocado se dirige por unas vías de ferrocarril hacia cinco trabajadores que no pueden oírlo acercarse. Estás parado en una pasarela entre el tranvía que se aproxima y los trabajadores. Frente a ti, está parado un extraño muy grande. Si empujas a este extraño, su gran volumen detendrá el tranvía. Esta persona será asesinada pero los cinco trabajadores de la construcción se salvarían.

Muchas discusiones, pleitos y peleas involucran a personas que se encuentran bajo los efectos del alcohol.

Los resultados mostraron que, si bien el alcohol podría haber perjudicado la empatía de los participantes, no tuvo un efecto sobre cómo juzgaron estas situaciones morales o cómo actuaron en ellas.

Si alguien eligió empujar a la persona de la pasarela para salvar más vidas mientras estaba sobrio, hicieron lo mismo cuando estaban borrachos. Si las personas se negaban a sacrificar la vida de la persona en la misma situación porque creían que matar estaba mal, independientemente de las consecuencias, también hacían lo mismo cuando estaban borrachos.

Estos resultados muestran que, si bien podríamos creer que el alcohol cambia nuestras personalidades, no lo hace. Los investigadores señalan que sigues siendo la misma persona después de uno, o más  tragos. Por lo tanto, aunque el alcohol podría afectar la forma en que se interpretan y entienden las emociones de otras personas, no se le puede poner de excusa para justificar comportamientos inmorales.

Referencia: Alcohol, empathy, and morality: acute effects of alcohol consumption on affective empathy and moral decision-making. Psychopharmacology, 2019. https://doi.org/10.1007/s00213-019-05314-z