Desde que la tecnología móvil se ha hecho común los padres han tenido una eterna batalla con sus hijos adolescentes para que dejen el teléfono a un lado. Se ha dicho que las ondas que emite pueden fatigar al cuerpo, que su luz produce insomnio y que su uso continuo puede afectar la salud mental.

Sin embargo, ¿nos hemos detenido a ver cuánto de esto es cierto? Para poder comprobar al menos una parte de estas afirmaciones Candice Odgers, profesora de ciencia psicológica en la Universidad de California (Irvine), se ha dado a la tarea de conducir un estudio sobre el efecto que los celulares pueden tener en la salud mental de sus usuarios, específicamente si estos son jóvenes.

Se trabajó con una muestra de unos 400 adolescentes

Con la finalidad de contar con resultados de lo más fiables, la profesora y su equipo trabajaron con una muestra de más de 2 mil jóvenes a los que encuestaron. Luego, de entre estos, se mantuvo vigilado a un grupo de exactamente 388 participantes.

De los movimientos de estos últimos se mantuvo un control exhaustivo durante dos semanas. En ellas, los participantes debían reportarse varias veces por día para dar cuentas de su estado de ánimo.

Al mismo tiempo, cada noche debía realizarse un registro de la cantidad de interacciones que habían tenido en el día con el dispositivo móvil. Esto incluía aquellas realizadas por propósitos tanto sociales, como educativos o recreacionales.

Cabe destacar que todos los participantes de esta muestra se trataban de adolescentes entre los 10 y los 15 años. Todos forman parte del grupo de estudiantes de las escuelas públicas de Carolina del Norte.

Por ello, para asegurar la autenticidad de los resultados y la posibilidad de extrapolarlos a grupos más grandes, se trabajó con la mayor diversidad de etnias y posiciones económicas posibles. De este modo, era posible notar si la ascendencia o la posición social podían tener alguna incidencia en los datos sobre la salud mental que se recaudaran.

Estas fueron las mentes detrás del estudio

Los resultados de esta investigación fueron publicados en Clinical Psychological Science el 20 de este mismo mes. El título por el que se dio a conocer es “Young Adolescents’ Digital Technology Use and Adolescents’ Mental Health Symptoms: Little Evidence of Longitudinal or Daily Linkages”.

Una traducción aproximada del mismo podría llevarnos a conocerlo como: “El uso de la tecnología de los jóvenes adolescentes y los síntomas de la salud mental de los adolescentes: Pocas evidencias de una relación longitudinal o inmediata”. Con este reporte, los académicos reportaron las pocas pistas que lograron hallar que relacionaran el uso del celular con desmejoras en la salud mental de los participantes en el estudio.

Un mechón de cabello podría ayudar a diagnosticar la depresión en adolescentes

Los nombres de los autores detrás de este fueron: Candice L. Odgers de la Universidad de California, Michaeline Jensen de la Universidad de Carolina del Norte, Madeleine J. George de la Universidad Purdue y Michaell R. Russel de la Universidad Estatal de Pensilvania. Gracias al esfuerzo colectivo de este equipo es que ahora podemos comprender un poco mejor la relación entre el uso de estas tecnologías y nuestra mentalidad.

Los celulares no son tan dañinos como creemos

Durante este estudio, no pudieron encontrarse resultados que apuntaran a que los teléfonos tuvieran consecuencias negativas en la salud mental de sus usuarios. De hecho, se descubrió que el estado de esta se encuentra básicamente desligado del tiempo de uso del celular.

Incluso, los estudios arrojaron que los adolescentes que enviaron más textos durante la investigación se sentían más felices y tranquilos que los que no lo hicieron. Un descubrimiento como este podría terminar cambiando por completo la forma en la que los padres ven la interacción de sus hijos con la tecnología.

La opinión de los expertos

Con todo lo anterior claro, la profesora Odgers comentó a modo de conclusión: “It may be time for adults to stop arguing over whether smartphones and social media are good or bad for teens’ mental health and start figuring out ways to best support them in both their offline and online lives”.

Una traducción aproximada de esto sería: “Este podría ser el momento de que los adultos dejen de discutir si los teléfonos y las redes sociales son buenos o malos para la salud mental de los adolescentes y empezar a buscar mejores maneras para apoyarlos tanto en sus vidas en la web y fuera de ella”.

Gracias a esta afirmación, podemos ver que esta investigación posiblemente sea tomada como una base para cambiar la forma en la que los padres preocupados ven la tecnología y las estrategias que usan para criar y relacionarse con sus hijos.

Referencia:

Young Adolescents’ Digital Technology Use and Adolescents’ Mental Health Symptoms: Little Evidence of Longitudinal or Daily Linkages: https://doi.org/10.1177/2167702619859336

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