Muchos de nosotros amamos a los monos y simios. Es divertido ver su comportamiento activo y sus rostros expresivos pueden atraernos. Lamentablemente, en lugar de admirarlos en un hábitat natural o en un zoológico acreditado, algunas personas optan por tenerlos como mascotas.

La mayoría de estas personas toma esa decisión sin comprender completamente la vida y los cuidados que necesitan estas especies, así como los peligros y dificultades que supone tener una mascota exótica. La verdad es que hay muchas razones por las cuales tener un primate como mascota no es una buena idea.

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Bienestar deficiente

En muchos países, ha habido una creciente preocupación por el aumento de especies exóticas que se mantienen como animales de compañía, y no es para menos.

Las especies silvestres no domesticadas están mal equipadas para vivir en estrecho contacto con los seres humanos, y muchos cuidadores (propietarios) carecen de los conocimientos necesarios sobre la ecología, el comportamiento y, por lo tanto, los requerimientos de las especies que mantienen, lo que provoca un bienestar deficiente para muchas mascotas exóticas, y eso incluye a los monos y simios.

Los primates recorren grandes extensiones de terreno cada día, en hábitats completamente diferentes a lo que se les puede proporcionar en un hogar humano.

Los primates son particularmente inadecuados para la vida como mascotas. Incluso los propietarios mejor intencionados no suelen ser capaces de satisfacer sus complejas necesidades.

Si bien de pequeños son lindos y cariñosos, los primates pueden crecer rápidamente para convertirse en ejemplares potencialmente agresivos, capaces de causar lesiones significativas a sus dueños.

Los intentos de moldear a un mono o a un simio para que se ajuste a las expectativas del dueño casi siempre terminan muy mal para el animal. Mientras que unos pocos son lo suficientemente afortunados como para ser colocados en santuarios, la mayoría vive vidas acortadas, privadas y llenas de sufrimiento.

Condiciones completamente inadecuadas

En la naturaleza, los primates recorren grandes extensiones de terreno cada día, en hábitats que son completamente diferentes a todo lo que podemos proporcionarles en nuestros hogares.

No solo recorren grandes distancias a través de la selva y los bosques, sino que también suben a grandes alturas, y esto es tan natural para ellos como lo es para un pájaro volar. Cuando les quitamos su capacidad de recorrer áreas expansivas, se le niega su instinto natural.

Similar a los humanos, los monos y simios viven en grupos sociales, pero la mayoría son mantenidos como mascotas aislados de otros individuos de su especie, y en condiciones completamente inadecuadas para su salud y bienestar.

Generalmente, los dueños de mascotas exóticas carecen de los conocimientos necesarios sobre la ecología, el comportamiento y los requerimientos de las especies que mantienen.

Sin la capacidad de socializar, hacer ejercicio, explorar e interactuar en un entorno natural, estas mascotas pueden sentirse extremadamente frustradas, agitadas y deprimidas. Muchos primates que son acogidos por organizaciones de rescate y rehabilitación nunca se recuperan completamente de la angustia mental causada por vivir en un ambiente antinatural.

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Los dueños de mascotas exóticas suelen subestimar la influencia de millones de años de evolución. La adolescencia, la agresión masculina y la competencia femenina son tendencias naturales y arraigadas de los animales salvajes que ningún ser humano puede borrar.

A pesar de las buenas intenciones de muchos dueños de mascotas, es cruel encarcelar primates en hogares que no son aptos para su vida en casi todos los aspectos. El daño causado a estos animales mantenidos como mascotas no es solo físico, sino emocional y psicológico, un perjuicio que generalmente es irreparable, incluso después de años de rehabilitación.

Referencia: The Welfare and Suitability of Primates Kept as Pets. Journal of Applied Animal Welfare Science, 2009. https://doi.org/10.1080/10888700802536483

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