De acuerdo a un estudio presentado en el Congreso de Geoquímica Goldschmidt en Barcelona, la deslumbrante biodiversidad de la Tierra puede no ser tan notable en el esquema cósmico del Universo.

El estudio, que fue dirigido por la investigadora postdoctoral Stephanie L. Olson, del Departamento de Ciencias Geofísicas de la Universidad de Chicago, concluyó que los planetas alienígenas con patrones de circulación oceánica más favorables podrían soportar la vida en una abundancia y variedad aún mayor que la de nuestro propio mundo.

Investigadores buscan partículas de energía oscura proveniente del Sol

Los océanos como impulsores de la vida

A pesar de que la Tierra es el único lugar que conocemos en todo el Universo que sostiene cualquier tipo de vida, eso no lo convierte en el único lugar per se, y no es necesariamente el lugar perfecto para sustentar vida.

La ardua búsqueda de vida extraterrestre que realizan las agencias espaciales se centra en los planetas que están ubicados en las llamadas zonas habitables, que son mundos que tienen el potencial de tener océanos de agua líquida.

Es posible que algunos exoplanetas cuenten con mejores condiciones para nutrir la vida debido a mejores patrones de circulación de sus océanos.

Pero, como explican los investigadores, no todos los océanos son igualmente hospitalarios, y es perfectamente posible que algunos cuenten con mejores condiciones para nutrir la vida debido a sus patrones de circulación global.

Para su estudio, el equipo de investigación modeló las probables condiciones en exoplanetas, para lo cual utilizaron el software ROCKE-3D, una plataforma desarrollada por la NASA para simular los climas y los hábitats oceánicos en exoplanetas.

Uno de los indicadores clave de la vida que el equipo estaba buscando en los océanos alienígenos es un proceso llamado surgencia, el flujo oceánico ascendente gracias al cual los nutrientes de las profundidades oscuras se trasladan a las partes iluminadas por el Sol, donde vive el plancton fotosintético.

El plancton se alimenta de estos nutrientes, lo que les permite producir compuestos orgánicos que alimentan a organismos más grandes, que a su vez se convierten en comida para organismos aún más grandes, y así sucesivamente en la cadena alimentaria.

Una mayor surgencia implica un mayor reabastecimiento de nutrientes, lo que supone una mayor actividad biológica. Por lo tanto, la circulación oceánica es un control de primer orden sobre la productividad y la distribución de la vida.

Condiciones ideales

Al tratar de identificar qué tipo de exoplanetas tienen la mejor oportunidad de tener una biosfera próspera, el equipo descubrió que aquellos con mayor densidad atmosférica, tasas de rotación más lentas y la presencia de continentes producen tasas de surgencia más altas.

Hasta ahora, la Tierra es el único lugar conocido del Universo que alberga vida.

La Tierra no cuenta con estas “condiciones ideales”, lo que significa que es posible que haya planetas con condiciones más hospitalarias para albergar la vida.

Atípicas olas de calor oceánicas son cada vez más frecuentes

Si bien estos hallazgos no tienen ninguna aplicación directa a los más de 4.000 exoplanetas que se han descubierto hasta ahora, podrían modelar la forma en que los científicos buscan mundos habitables en el futuro.

El equipo espera que su investigación ayude a fundamentar el diseño de futuros telescopios que estén diseñados para identificar la densidad atmosférica y la velocidad de rotación, signos reveladores de un planeta potencialmente biodiverso.

Referencia: Exo-oceanography and the search for life in uncharted waters. Goldschmidt Geochemistry Congress, 2019. https://bit.ly/2zfxUsN

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