Si bien un estado de salud deteriorado es motivo de preocupación para los médicos y familiares de los pacientes, lo cierto es que la vida está tan llena de situaciones diferentes que las personas pueden recuperarse de condiciones de salud bastante frágiles. Por otro lado, están aquellos que parecen estar sanos pero la muerte les llega repentinamente y por las razones menos esperadas.

En una escena de la película Big Fish, el protagonista Edward y sus amigos pudieron ver la forma en que morirían a través del ojo de vidrio de una bruja. Pero en la vida real y en nuestros tiempos, existen otras formas de predecir ello.

Y es que como muchos saben la sangre tiene una gran cantidad de sustancias que nos permiten conocer el estado de salud de una persona, y hacer predicciones con base en ello. Cuando los niveles de azúcar son muy elevados, podría haber riesgo de diabetes, mientras que los niveles de colesterol malo elevados indican mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

Todas estas moléculas juegan un papel crucial para la medicina en la actualidad y permiten adelantarnos un poco a los hechos, ya sea para prevenir una enfermedad o para empezar a tratarla a tiempo.

Sin embargo, en lo que respecta a predecir la muerte, aún hay muchos vacíos. Analizándolo un poco, son pocas las personas a las que les interesaría saber cómo o cuándo morirán, sin embargo, hay casos en los que saberlo puede llevar a abordar cambios de estilo de vida importantes.

Y tal parece que la ciencia ha hecho un avance significativo en su predicción. Recientemente, un equipo de investigadores logró identificar 14 biomarcadores en la sangre humana que están relacionados con la mortalidad por todas las causas. Estos a su vez, parecen funcionar bien a la hora de predecir el riesgo de muerte en pacientes dentro de cinco a 10 años.

Biomarcadores que predicen la muerte

Eline Slagboom, epidemióloga molecular e investigadora de envejecimiento del Centro Médico de la Universidad de Leiden en los Países Bajos, señala que “no hay consenso sobre el conjunto final de predictores del riesgo de mortalidad a más largo plazo (5–10 años)“. Hasta ahora, los factores de riesgo empleados para ello en la actualidad son la presión arterial y el colesterol, pero estos en realidad no corresponden con el riesgo en pacientes ancianos.

Su estudio reunió muestras de sangre de 44.168 individuos en 12 cohortes diferentes, cuyas edades estaban comprendidas entre 18 y 109 años y eran de ascendencia europea. Durante el seguimiento, 5.512 de estos participantes habían muerto.

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Entonces los investigadores analizaron las muestras reuniendo 226 biomarcadores metabólicos en la sangre, de los cuales 14 fueron asociados independientemente con la mortalidad.

Una vez identificados los biomarcadores, procedieron a evaluar su desempeño en la predicción de la mortalidad analizando los datos de una cohorte de más de 7.600 pacientes finlandeses que fueron estudiados en 1997. De estos, 1.213 de los participantes murieron durante el seguimiento, y estos biomarcadores lograron predecir sus muertes dentro de cinco a 10 años con aproximadamente un 83 por ciento de precisión. Los investigadores señalan que estos fueron mucho más precisos que los factores de riesgo convencionales.

“Estos biomarcadores claramente mejoran la predicción de riesgo de mortalidad a cinco y diez años en comparación con los factores de riesgo convencionales en todas las edades”.

Una herramienta poderosa para profesionales de la salud

A pesar de lo prometedores de los resultados, es necesario seguir evaluando el desempeño de estos biomarcadores en diferentes contextos para poder aplicarlos formalmente en un entorno clínico.

Ahora bien, los resultados son prometedores, pero aún es necesario realizar nuevas investigaciones para dar por hecho su eficiencia. De validarse, estos biomarcadores metabólicos tendrían una herramienta sumamente poderosa que los ayudaría a tomar mejores de decisiones y brindar recomendaciones prudentes a sus pacientes.

“Estos resultados sugieren que la creación de perfiles de biomarcadores metabólicos podría usarse potencialmente para guiar la atención del paciente, si se valida más en entornos clínicos relevantes”.

Amanda Heslegrave del Instituto de Investigación de Demencia del Reino Unido en el University College de Londres, que no participó en el estudio, explica que aún es necesario repetir los análisis en diferentes laboratorios, así como evaluar  la “producción de muestras de referencia para probar esto de manera continua, trabajo para hacer posible la puntuación individual, validación en otras cohortes y validación de todos los componentes del panel“.

Entre las limitaciones, se señala primordialmente el hecho de que los individuos involucrados eran únicamente europeos, por lo que no se puede garantizar aún que estos funcionen para otras etnias, por ejemplo. Además, los biomarcadores identificados solo son “una fracción de los metabolitos en el suero humano”. Las próximas investigaciones al respecto podrían arrojar predictores más robustos en este fin.

Referencia:

A metabolic profile of all-cause mortality risk identified in an observational study of 44,168 individuals. https://www.nature.com/articles/s41467-019-11311-9

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