Millones de adultos viven con un deterioro cognitivo leve o severo, que es un precursor distintivo de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias relacionadas. Aquellos que experimentan deterioro cognitivo tienen mayores costos de atención médica, peor calidad de vida y mayor riesgo de mortalidad prematura.

La reducción del funcionamiento del sistema neural y motor durante el envejecimiento está relacionada con la aparición de déficits cognitivos. Por lo tanto, la detección de la disfunción del sistema neural y motor con biomarcadores de envejecimiento que sean fáciles de medir, puede ser un enfoque útil para la identificación temprana y la progresión de las disminuciones cognitivas.

Biomarcador del envejecimiento

Estos biomarcadores pueden ayudar a los profesionales de la salud a determinar el riesgo de deterioro cognitivo en sus pacientes y mejorar el diseño y aplicación de intervenciones orientadas a prevenir o retrasar la morbilidad cognitiva.

La reducción en la fuerza de agarre se asocia con la degeneración neural, lo que subraya la importancia del ejercicio de construcción muscular.

Medir la fuerza de agarre es una forma fácil y económica de estimar la fuerza muscular general, y es un poderoso biomarcador del envejecimiento. Las disminuciones en la fuerza de agarre relacionadas con la edad no sólo se deben a la reducción de la masa muscular, sino que también refleja la integridad de los sistemas neurales que apoyan el control del movimiento coordinado.

En tal sentido, los resultados de una investigación realizada conjuntamente por científicos de la Universidad de Michigan y la Universidad Estatal de Dakota del Norte, confirman que la fuerza de agarre sirve como una medida discriminatoria de la función neurológica y la salud cerebral.

Para llegar a esas conclusiones, el equipo de investigación realizó un seguimiento durante 8 años de casi 14.000 participantes mayores de 50 años del Estudio de Salud y Jubilación de 2006.

Evaluando la fuerza de agarre

Los investigadores evaluaron la fuerza de agarre con un dinamómetro de mano y la función cognitiva con un examen de estado mini-mental modificado, una prueba ampliamente utilizada entre los ancianos que incluye pruebas de orientación, atención, memoria, lenguaje y habilidades visuales-espaciales.

La reducción del funcionamiento del sistema neural y motor durante el envejecimiento está relacionada con la aparición de déficits cognitivos.

El análisis de estos datos reveló que cada reducción de 5 kilogramos en la fuerza de agarre se asoció con un 10 por ciento más de probabilidades de cualquier deterioro cognitivo y un 18 por ciento más de probabilidades de un deterioro cognitivo grave.

Estos hallazgos contribuyen a la creciente evidencia de que los proveedores de salud deben incluir la fuerza de agarre, que en la actualidad es desestimada, en las evaluaciones de rutina para adultos mayores.

Adicionalmente, los investigadores interpretaron los hallazgos en el sentido de que una reducción en la fuerza de agarre se asocia con la degeneración neural, lo que subraya la importancia del ejercicio de construcción muscular.

Referencia: Handgrip Strength Is Associated with Poorer Cognitive Functioning in Aging Americans. Journal of Alzheimer’s Disease, 2019. http:// doi.org/10.3233/JAD-190042