Prácticamente desde que nacemos, escuchamos que hacer ejercicio es completamente saludable, y que debe ser un hábito a mantener a lo largo de nuestra vida. Es por ello que en la escuela primaria, secundaria e incluso la universidad, contamos con al menos una clase de educación física o deportes prácticamente obligatoria para poder obtener nuestros títulos.

Pero a pesar de estas bondades, realmente son pocas las personas que las valoran, y esto sumado a ritmos de vida muy ajetreados, o bien sedentarios, hacen que sea más difícil adoptar la actividad física como un hábito a largo plazo.

Pero ahora un equipo de investigadores del Centro de Investigación Biomédica Leicester (BRC) del Instituto Nacional de Investigación en Salud (NIHR) han encontrado evidencias claras de que los niveles más altos de actividad física, independientemente de la intensidad, están relacionados con un menor riesgo de muerte prematura en personas de mediana edad y mayores.

Por otro lado, ser sedentario, a lo que se refieren como estar sentado durante 9,5 horas o más al día excluyendo el tiempo de sueño, está vinculado a un mayor riesgo de muerte en esta población.

El sedentarismo aumenta el riesgo de muerte

Los autores han definido el sedentarismo como pasar unas 9,5 horas sentado.

Según la información oficial de la Organización Mundial de la Salud, recomiendan al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada o 75 minutos de actividad física de alta intensidad cada semana para personas cuyas edades se encuentren entre 18 y 64 años.

Sin embargo, estos datos provienen de actividad autoinformada por las personas, y al no ser medida bajo ciertos criterios científicos aplicados a nivel investigativo, esta suele ser bastante imprecisa. Partiendo de ello, realmente no está claro cuánto ejercicio se necesita hacer para tener una buena salud, ni tampoco la intensidad con la que hay que hacerlo para lograr dicho objetivo.

Con el fin de descubrirlo, los investigadores decidieron analizar los resultados de estudios observacionales en los que se evalúa la relación entre la actividad física y el tiempo de sedentarismo con la muerte.

La investigación incluyó la revisión de ocho estudios de alta calidad que en total involucraron a 36,383 adultos de al menos 40 años en el análisis. La mayoría de estos incluyeron el uso de acelerómetros para medir los niveles de actividad física, que se clasificaron en trimestres, de menos a más activos.

El periodo de seguimiento fue 5,8 años como promedio, y durante este, 2,149 participantes murieron, lo cual representa el 5,9 por ciento de la población total incluida.

Entonces clasificaron los factores más influyentes y encontraron que cualquier nivel de actividad física, a cualquier intensidad, se asociaba con un riesgo por demás menor de muerte. Conforme aumentaba el volumen total de actividad física, las muertes se redujeron considerablemente, hasta alcanzar una meseta de aproximadamente 300 minutos de ejercicio físico de intensidad ligera o aproximadamente 24 minutos por día de actividad física de intensidad moderada. Al alcanzar dichos niveles, el riesgo de muerte de los que se ejercitaban se redujo a la mitad en comparación con aquellos que realizan poca o ninguna actividad física.

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Entre los ejemplos de actividad física de intensidad suave se incluyen caminar lentamente, o hacer los quehaceres del hogar como cocinar o lavar platos. Por su parte, la actividad moderada incluye aquellas que dificulten mantener la respiración, como caminar a paso ligero por ejemplo.

Para una mejor salud, menos tiempo de ejercicio pero de alta intensidad

Tom Yates, profesor de actividad física, comportamiento sedentario y salud en la Universidad de Leicester y coautor del estudio, recalca como uno de los hallazgos más importantes de esta investigación el hecho de que no parece ser necesario hacer ejercicio durante tiempos prolongados significa tener una mejor salud.

Pero según este estudio, se pueden obtener resultados importantes con apenas 24 minutos de ejercicio de intensidad moderada cada día. Esto se refiere a dar caminatas rápidas, por ejemplo.

A su vez, resalta el impacto negativo que tiene el sedentarismo dentro de nuestras vidas al aumentar el riesgo de muerte, lo que resalta la importancia de evitar pasar demasiado tiempo sentado durante el día:

“Otro hallazgo importante fue que pasar 9,5 horas o más cada día sedentario, lo que esencialmente significa que estar sentado se asoció con un mayor riesgo de muerte estadísticamente significativo, ya que cada hora más por encima de este umbral aumenta aún más el riesgo de muerte. Esto resalta la importancia de evitar pasar la mayor parte del día sentado, así como realizar una actividad física intencional”.

Esta recopilación incluyó únicamente habitantes de Estados Unidos y Europa Occidental con edades de al menos 40 años, por lo que puede que no aplique para otras poblaciones. Sin embargo, deja más que claro que “hacer algo es mejor que no hacer nada”, como indica la coautora Charlotte Edwardson, profesora asociada de actividad física, comportamiento sedentario y salud en la Universidad de Leicester.

Aquellas personas que no logren librarse del sedentarismo y tampoco logran hacer un tiempo para ejercitarse podrían sentirse motivadas sabiendo las implicaciones de estos hábitos. Los autores recomiendan que, si no es posible hacer una actividad moderada durante al menos 24 minutos cada día, entonces debe procurarse mantenerse activo durante más horas. Incluso estar de pie resulta beneficioso.

Referencia:

Dose-response associations between accelerometry measured physical activity and sedentary time and all cause mortality: systematic review and harmonised meta-analysis. https://www.bmj.com/content/366/bmj.l4570

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