Actualmente, el cambio climático es un problema que afecta a todo el mundo. Ya sea por el aumento en las oleadas de calor, o por los cambios en las estaciones, esta se ha vuelto una condición siempre presente en la palestra mundial.

Sin embargo, recientemente una investigación ha demostrado que este fenómeno no solo afecta directamente al clima. De hecho, gracias a él se ha podido descubrir que los nuevos aumentos de temperaturas están teniendo una repercusión en la salud general de las personas.

Al mencionar estas repercusiones, es posible ver que unos de los más afectados son aquellos obreros del ámbito de la agricultura alrededor del mundo. Esto se debe a que, a causa de sus condiciones laborales, estos se ven diariamente expuestos a las nuevas y duras condiciones climáticas.

¿Cómo se ha llegado a estos resultados?

Para poder llegar a estos resultados, Cecilia Sorensen, doctora en Medicina de la Escuela de Medicina de Universidad de Colorado y de la Escuela de Colorado de Salud Pública, inició un proyecto de investigación y observación. Como compañero, tuvo al doctor en Medicina, Ramon Garcia-Trabanino.

Juntos investigaron el aumento exorbitante de afecciones en los riñones que se han disparado en los trabajadores de la tierra. Esta patología es conocida como CKDu o Chronic Kidney Disease y se trata de un padecimiento fatal.

Quien lo sufre, paulatinamente va perdiendo las funciones de los riñones hasta que estos se detienen por completo. Actualmente, esta enfermedad ha logrado acabar con la vida de más de 20.000 personas en América Central en el transcurso de la última década. Por ello, ya se ha convertido en la segunda causa de muerte más común es países como Nicaragua y El Salvador.

Generalmente, este padecimiento es relacionado con problemas de hipertensión y diabetes. Sin embargo, estos no son los enlaces que unen a esta enfermedad con los trabajadores de la tierra. De hecho, Sorensen asevera que considera que estos nuevos brotes están más relacionados con el calor excesivo y la deshidratación a los que se exponen los obreros.

Como una confirmación de esto, también han observado que en los últimos años las afecciones de los riñones también han comenzado a afectar otras zonas. Por ejemplo, es estados como Florida, California y Colorado estos casos también se están volviendo frecuentes.

¿Qué otras consecuencias se pueden esperar por el cambio climático?

Otro de los descubrimientos que esta dupla ha anunciado en su artículo “The Climate Crisis — Health and Care Delivery” en el New England Journal of Medicine tiene que ver con el traslado de nuevas enfermedades a zonas en donde antes no las había. Como ejemplo de ello, es posible hablar de la conocida enfermedad de Lyme, transmitida por las pulgas.

Originalmente, esta se tratada de una afección que no alcanzaba varias zonas de Estados Unidos ya que el frio las erradicaba. Sin embargo, ya los inviernos no llegan a temperaturas lo suficientemente bajas para eliminarlas. En consecuencia, estas han encontrado nuevos nichos donde multiplicarse y esparcir la enfermedad.

Sumado a ello, debido al aumento de las temperaturas, otras criaturas como los mosquitos están llegando a Norteamérica. Allí, se han convertido en una peligrosa fuente transmisora de padecimientos como el Zika, el dengue y la Chikungunya.

¿Cuáles fueron las conclusiones?

Sorensen indicó que es posible que el futuro proceso de formación en prácticas médicas deba incluir dentro de sus conocimientos información sobre los procesos ambientales. Después de todo, considera que en la actualidad los cuidadores de la salud aún no cuentan con las herramientas necesarias para combatir las nuevas oleadas de enfermedades causadas por el cambio climático.

Sin embargo, provee una perspectiva optimista de la situación. Esto se debe a que considera que los médicos tienen la oportunidad de cambiar el futuro de la humanidad si se preparan lo suficiente.

Referencia:

The Climate Crisis — Health and Care Delivery: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp1906035?query=featured_home