Semanas atrás informamos sobre ocho adolescentes en Wisconsin, Estados Unidos, que se quedaron sin aliento y tuvieron que ser hospitalizados. Todos tenían en común que mantenían el hábito de vapear, que es fumar el famoso cigarrillo electrónico.

Entonces se aclaró que por tratarse de un artefacto relativamente reciente, aun no existían estudios certeros que definieran las consecuencias de su uso. Sin embargo, ya los especialistas notaban síntomas más acentuados de problemas respiratorios crónicos y asma en adolescentes que vapean.

Pues la brecha en la información parece estar reduciéndose ahora con un nuevo estudio que ha revelado uno de los efectos negativos que tienen los cigarrillos electrónicos: el vapeo puede crear toxinas peligrosas que reducen el flujo sanguíneo, y a pesar de ocurrir de manera temporal, pueden dañar los vasos sanguíneos.

Un estudio sobre el flujo sanguíneo

Con solo haber vapeado una sola vez, los vasos sanguíneos disminuyen su función: luego de una restricción temporal, el flujo sanguíneo no es tan rápido como en condiciones normales, impidiendo la correcta oxigenación de los tejidos temporalmente.

Recientemente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades anunciaron una investigación en torno a una serie de enfermedades que se han relacionado con el vapeo, y que han llevado a casi 100 personas a hospitalización. Sin embargo, el equipo encargado no se limitó únicamente a los pulmones, sino que enfocaron su investigación en el efecto del uso de cigarrillos electrónicos en los vasos sanguíneos y la circulación sanguínea del cuerpo.

Fue entonces cuando reclutaron a 31 adultos sanos no fumadores para estudiar su flujo sanguíneo. Los investigadores ataron uno de los muslos de cada participante a fin de restringir su flujo sanguíneo durante un par de minutos. El brazalete fue atado a nivel de la arteria y vena femoral, que son de vital importancia para ello. Luego de ello, retiraron el brazalete y procedieron a medir el flujo sanguíneo de los participantes por medio de imágenes de resonancia magnética.

Los investigadores observaron que al retirar el brazalete, hubo un aumento del flujo sanguíneo. La sangre de los participantes fluyó mucho más rápido, alcanzando un punto máximo de velocidad antes de volver a bajar a los niveles normales después de más o menos un minuto de retirada la restricción.

En un segundo experimento, los participantes tomaron 16 bocanadas de un cigarrillo electrónico que no contenía nicotina, y luego de ello, procedieron a repetir la experiencia de colocar una restricción en su pierna y observar su flujo sanguíneo posterior al retiro de esta.

Felix Wehrli, profesor de ciencias radiológicas y biofísica en el Universidad de Pennsylvania Perelman School of Medicine y autor principal de esta investigación, señala que cuando la sangre se restringe de esta manera, lo normal es que ocurra un aumento del flujo sanguíneo al retirarla pues el tejido exige el oxígeno y los nutrientes que transporta la sangre.

Pero esta vez observaron que los vasos sanguíneos no se dilataron ni se ensancharon tanto para permitir el flujo de la sangre como se observó anteriormente. De hecho, registraron que luego de vapear, los vasos sanguíneos de un participante se dilataron en promedio un 34 por ciento menos que antes de ello.

También encontraron que la aceleración de la sangre fue mucho menor después de vapear, siendo un 25.8 por ciento más lenta. El flujo sanguíneo máximo a través de los vasos se redujo en un 17.5 por ciento y los niveles de oxígeno en los vasos cayeron un 20 por ciento.

Cigarrillos con marketing favorable al medio ambiente se perciben como menos dañinos

Sin embargo, la limitación del estudio fue precisamente el tiempo. Este logró constatar que el vapeo tiene efectos negativos temporales sobre los vasos sanguíneos. Pero luego de aproximadamente una hora, los vasos sanguíneos de los participantes volvieron a la normalidad.

¿Por qué los cigarrillos electrónicos reducen el flujo sanguíneo?

Los resultados indican que vapear una sola vez ocasiona cambios temporales que afectan la función de los vasos sanguíneos del individuo, y dichos efectos se constataron aun cuando estos cigarrillos electrónicos no contenían nicotina.

Según una declaración de Wehrli, “esta respuesta normal a la circulación sanguínea se ve afectada por la exposición al cigarrillo electrónico”, y puede deberse a los ingredientes que contienen.

Quienes estén familiarizados con el tema, sabrán que el mercado de los cigarrillos electrónicos es bastante variado, y que existen muchas marcas y saborizantes que pueden tener una extensa lista de ingredientes. Entre ellos, los más básicos son propilenglicol y glicerol, que son muy similares.

El efecto sobre los vasos sanguíneos podría estar estimulado por estos últimos. Cuando el propilenglicol y el glicerol se calientan a altas temperaturas, forman otros compuestos tóxicos para los seres humanos.

En este estudio en particular, el tiempo de exposición fue bastante corto, pero los investigadores se han atrevido a extrapolar un poco para conocer sus efectos a largo plazo. Si una persona se mantiene vapeando todo el día, todos los días del año, durante años, el cuerpo no tiene chance de restablecer su equilibrio sanguíneo y esto puede desencadenar enfermedades.

Stanton Glantz, profesor de medicina en el Centro de Investigación y Educación sobre el Control del Tabaco de la Universidad de California, señala que a pesar de que estos cambios ocurren a corto plazo, pueden ser indicadores de riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular con el tiempo:

“Este artículo bien hecho se suma a la evidencia de que los cigarrillos electrónicos tienen efectos nocivos inmediatos en los vasos sanguíneos. Estos cambios son malos a corto plazo, pero también son indicadores de riesgo a largo plazo de enfermedad cardiovascular”.

Pero por su parte, el Dr. Michael Siegel, profesor de ciencias de la salud comunitaria en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston, está de acuerdo con los resultados de esta investigación, pero ante la reversibilidad de los efectos considera que “no se debe suponer de esta investigación que el vapeo es una causa de enfermedad cardíaca o daño permanente de los vasos sanguíneos“.

Como ya dijimos, el vapeo aún es una práctica muy nueva, y se requieren más estudios para confirmar e identificar sus efectos directos a largo plazo sobre la salud de los consumidores. Pero ante la frecuencia de casos de hospitalización por este hábito, lo más prudente sería descartar su consumo.

Referencia:

Acute Effects of Electronic Cigarette Aerosol Inhalation on Vascular Function Detected at Quantitative MRI. https://pubs.rsna.org/doi/10.1148/radiol.2019190562

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